10 de septiembre 2026 - 17:31

Energías renovables: recursos sobran, lo que faltan son financistas

La generación de energía mediante fuentes renovables ya casi está en el 20% de lo que requiere la demanda local. Pero encuentra límites en la infraestructura para seguir creciendo.

Se estima que, hacia 2050, el sistema energético global deberá cuadruplicar su capacidad instalada de generación eléctrica, triplicar la transferencia de energía y alcanzar una matriz con cerca del 80% de suministro libre de combustibles fósiles. 

Se estima que, hacia 2050, el sistema energético global deberá cuadruplicar su capacidad instalada de generación eléctrica, triplicar la transferencia de energía y alcanzar una matriz con cerca del 80% de suministro libre de combustibles fósiles. 

La Argentina es el octavo país en el mundo en extensión. Tiene recursos naturales, ríos, vientos, radiación solar, y todo tipo de ventajas para ser un player central en el tablero del mercado energético, que hoy en el mundo tiene un protagonismo estelar. Y en este punto, las fuentes renovables atraen muchas miradas por su sustentabilidad y por ser más económicas. Pero hay varios desafíos. Uno de ellos, como diría “Marcos”, el personaje que encarnó el actor Ricardo Darín en la memorable “Nueve reinas”, lo que falta son financistas.

Los datos arrojan que el país viene sumando capacidad eólica y solar, pero el principal límite para seguir expandiéndola aparece en la infraestructura de transporte, la demanda y, en menor medida, en almacenamiento. Para esquivar el primer escollo, referentes del sector opinan que la clave está en sostener la seguridad jurídica para las empresas y la política de largo plazo de tarifas, para que las inversiones lleguen, pero también que es necesario que bajen las tasas de financiamiento. Y también que se amplíe la demanda porque, consideraron, no está creciendo al mismo ritmo que la capacidad de la oferta. Esas cuestiones fueron abordadas con casi unanimidad de opiniones durante el 3° Argentina Energy Week, del que Ámbito y Energy Report fueron media partner.

En lo que se refiere al sector energético, las principales miradas están hoy en Vaca Muerta por la extracción de petróleo y gas. Son recursos exportables y que generan divisas al país. Pero no menor es el papel de la energía eléctrica, y en particular las de fuentes renovables. En varios foros se viene insistiendo en que el “cuello de botella” está en la infraestructura necesaria para el transporte. Sin demanda, y sin forma de abastecerla, es complejo que lleguen las inversiones para incrementar la producción. Por ese lado, genera expectativa la radicación de grandes datacenter en el país, que son intensivos usuarios de energía.

Cabe recordar que el Gobierno lanzó en agosto de 2026 un plan que contempla 16 obras de transporte por más de 5.610 kilómetros, con una inversión estimada en u$s6.600 millones, bajo un esquema financiado por privados mediante concesiones a 30 años. El primer proyecto es AMBA I, de unos u$s800 millones, que comprende una línea de 500 kV de 270 kilómetros y una nueva estación transformadora en Plomer. Su adjudicación está prevista para el primer semestre de 2027.

Según la consultora Criteria, en diciembre de 2025 las energías renovables cubrieron el 19,6% de la demanda eléctrica argentina.

Según la consultora Criteria, en diciembre de 2025 las energías renovables cubrieron el 19,6% de la demanda eléctrica argentina.

Según la consultora Criteria, en diciembre de 2025 las energías renovables cubrieron el 19,6% de la demanda eléctrica argentina. El informe señala una capacidad instalada de aproximadamente 6.960 MW entre eólica y solar, distribuida en 4.496 MW eólicos y 2.464 MW solares. Durante 2025 se incorporaron 1.010 MW nuevos, un volumen significativo frente al parque existente. Si usamos una definición amplia de energía renovable, la hidroelectricidad sigue teniendo un peso enorme. En 2024 representó aproximadamente el 25% de la generación eléctrica argentina, bastante más que la eólica. Se identifican 95 represas en el país, aunque la mayor parte de la potencia está concentrada en unos pocos complejos.

En los últimos años ha crecido de forma exponencial gracias a proyectos privados, muchos como en el caso de Aluar, más por necesidad que por vocación. “Somos grandes demandantes de energía, en total utilizamos casi lo que necesita una provincia”, explicó Gabriel Vendrell, gerente de Recursos Energéticos de esa compañía, quien afirmó que “ahora vemos posibilidades de negocio en el sector”.

Los expositores coincidieron en que en lo que son recursos solares y eólicos la Argentina está en niveles top a nivel mundial. Pero el desarrollo se ve limitado por el acceso al financiamiento.

“La demanda no está creciendo fuerte como a nosotros como generadores nos gustaría”, se lamentó Nicolás Berson, de TotalEnergies. Aunque destacó el enorme potencial que adquirió el sector gracias a las desregulaciones y una mayor previsibilidad para la llegada de capitales. Para el ejecutivo de la compañía francesa “la falta de grandes clientes frena la llega de inversiones”, pero insistió con que “Argentina es un país interesante y por eso vamos a seguir invirtiendo en renovables, petróleo y gas”.

Parque solar El Quemado, en Mendoza. Es el más grande de la Argentina.

Parque solar El Quemado, en Mendoza. Es el más grande de la Argentina.

Fue muy destacada durante la jornada la Resolución 400/25, que le dio a las energías renovables una redefinición dentro de un nuevo marco en el negocio eléctrico. La resolución estableció una Renta Marginal Adaptada mínima de 32 dólares por megavatio hora para los parques habilitados antes de 2025, lo que garantiza un piso de ingresos en un contexto de mayor volatilidad de precios spot. La compañía Genneia es el mayor jugador en energías renovables en la actualidad en la Argentina. Su Chief Commercial & Supply Chain Executive, Gabriela Guzzo, comentó que “ese cambio normativo ha generado muchas oportunidades”.

Guzzo también se refirió a las restricciones en infraestructura que impiden ampliar la capacidad de transporte y remarcó que “ese es el gran desafío que tenemos por delante”. “La gran pregunta es cuál va a ser el precio futuro de la energía y a quién le vamos a vender. Cómo definir el precio a futuro es un debate (…) Para hacer grandes inversiones requerimos tener previsibilidad. Pero más allá de eso vemos potencial en el mercado”, concluyó.

Por su parte, Alejandro Montaña, de Capex, coincidió con que “los recursos eólicos sobran”, pese que aún no se desarrolló en todo su potencial por la falta de financiamiento. “No podemos pensar en expandir la generación si no podemos trasladarla. Si no tenemos inversión en infraestructura no podemos pensar en aumentar la matriz energética”, agregó Mauricio Pinti, gerente general de Empresa Mendocina de Energía (EMESA). Esa provincia tiene el foco puesto en expandir el uso del viento como recurso. “No queremos depender de una sola fuente de energía, sino de la complementariedad de varias”, señaló.

“Un banco a la hora de financiar pregunta más cuánto se va a poder inyectar que cuánto se va a generar”, analizó Natalia Del Cogliano, de Coral Energía, quien sostuvo que “vemos un mercado más maduro, lo cual es una buena noticia”. Justamente, participaron del Argentina Energy Week representante del banco Comafi, una entidad con fuerte interés en financiar proyectos del sector energético, con una herramienta como el leasing en su cartera. “Estamos convencidos que hay que hacer crecer el mercado de capitales, y el sector energético necesita fuerte financiamiento”, dijo Sebastián Ferreyra ejecutivo del banco. Puso como ejemplo el caso de YPF, que acaba de colocar en el mercado internacional un bono de u$s1.200 millones, el más grande para una empresa argentina en más de una década.

Y si de energía renovable se trata, Argentina tiene territorio de sobra para que el sol sea una fuente central para abastecer el mercado. “En términos solares se necesita escala y Argentina tiene un potencial enorme”, opinó Julio Temen, de YPF Luz. Asimismo, señaló que “el paso siguiente son las baterías” para almacenar esa energía.

El Quemado, en Mendoza, es actualmente el mayor parque solar del país, y gracias a él la provincia superó a su vecina San Juan en capacidad instalada. “Tenemos el desafío del resto del país, que es ampliar las líneas de transporte. Eso nos restringe el crecimiento. Los proyectos no van a ver la luz si no tenemos una política de ampliación de la capacidad de transporte. El cuello de botella no se va a solucionar cuando esté interconectado el país”, consideró Lucas Estrada, de EPSE San Juan.

Para Marcelo Álvarez, de CADER, las dos principales barreras que tiene el sector es el transporte y el acceso al financiamiento. “Es difícil para la clase política que cuando estás en el pico de velocidad, como ahora, tenés que ir todavía más rápido”, señaló.

Al respecto, consideró que “Argentina necesita bajar la tasa de riesgo país a la mitad”. “Las energías renovables no solo son más limpias, son más baratas y a su vez generan más empleo”, explicó Álvarez, y concluyó que “la decisión que hay que tomar cómo país es hacia dónde queremos ir y a qué velocidad”.

Sectores clave para la economía argentina (como la manufactura, la minería, el petróleo y gas, los centros de datos y el transporte) requieren con urgencia redes más robustas, flexibles y digitalizadas, capaces de integrar energía limpia sin comprometer la continuidad del suministro.

Sectores clave para la economía argentina (como la manufactura, la minería, el petróleo y gas, los centros de datos y el transporte) requieren con urgencia redes más robustas, flexibles y digitalizadas, capaces de integrar energía limpia sin comprometer la continuidad del suministro.

Sectores clave para la economía argentina (como la manufactura, la minería, el petróleo y gas, los centros de datos y el transporte) requieren con urgencia redes más robustas, flexibles y digitalizadas, capaces de integrar energía limpia sin comprometer la continuidad del suministro. En este contexto, la infraestructura eléctrica se convierte en el factor crítico para la eficiencia y el crecimiento industrial.

La infraestructura eléctrica y las redes inteligentes se han convertido en un factor determinante para la competitividad industrial en Argentina. En un contexto donde las empresas necesitan mayor eficiencia, confiabilidad y sostenibilidad, contar con una red moderna permite integrar energías renovables, optimizar el consumo energético y reducir interrupciones que afectan la productividad”, señaló Alejandro Smaha, gerente general de Hitachi Energy.

Para dar respuesta a estas exigencias globales y locales, Hitachi Energy impulsa la proyección de su Plan 2030, una estrategia global destinada a transformar la infraestructura energética a través de tres pilares de acción interconectados. En primer lugar, la firma trabaja para Fortalecer la base operativa existente y optimizar los sistemas de protección, automatización y control para evitar interrupciones en las líneas de producción y garantizar un suministro continuo a las plantas.

En segundo lugar, el plan busca Ampliar la capacidad instalada a través de inversiones masivas en tecnología de alta tensión y equipamiento crítico. Este despliegue escala la producción de infraestructura energética para permitir que las industrias adopten un consumo electrificado directo y reduzcan de manera efectiva su huella de carbono.

Por último, el pilar orientado a Evolucionar integra la digitalización y la inteligencia de datos en tiempo real para monitorear activos, anticipar necesidades de mantenimiento y gestionar flujos energéticos cada vez más variables y complejos. Esta evolución responde de manera directa a un escenario donde el crecimiento de las energías renovables y la electrificación de nuevos consumos exigen redes capaces de integrar recursos distribuidos sin comprometer la estabilidad del sistema. En este contexto, el verdadero desafío para el sector productivo no consiste únicamente en disponer de mayor volumen de energía, sino en contar con la infraestructura inteligente necesaria para utilizarla con la máxima eficiencia y sostener el crecimiento industrial.

La magnitud del desafío es significativa. Se estima que, hacia 2050, el sistema energético global deberá cuadruplicar su capacidad instalada de generación eléctrica, triplicar la transferencia de energía y alcanzar una matriz con cerca del 80% de suministro libre de combustibles fósiles. En este escenario, el fortalecimiento de la infraestructura eléctrica y la digitalización de las redes serán fundamentales para garantizar una transición energética segura, sostenible y asequible.

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