Partir las diferencias, un acuerdo más razonable

Opiniones

Este diario adelantó con la firma del abogado Federico Ortiz de Rozas una eventual solución a la pelea con el campo desde una partición salomónica de las diferencias en la alícuota de las retenciones. Ese criterio en los últimos días parece imponerse entre quienes negocian una salida a la crisis en el Poder Ejecutivo y en el Congreso. Ortiz de Rozas, en la nota que sigue, agrega nuevos argumentos.

Cuando la presidente de la Nación Cristina de Kirchner remitió al Congreso la consideración de las resoluciones 125/08 y 64/08, para que éste las ratifique, las deje sin efecto o las modifique, si lo considera pertinente, abrió una luz de esperanza para la solución del problema con el campo.

En efecto, creo que fue una muy acertada decisión que sean los legisladores quienes finalmente tengan la posibilidad de destrabar este largo y costoso conflicto. Al no haber estado directamente involucrados en la discusión, con el desgaste que ello significa, los legisladores tienen la posibilidad de encontrar una solución que sea aceptable y razonable, tanto para el gobierno como para los productores agropecuarios.

Ha trascendido en medios periodísticos que varios gobernadores y legisladores están proponiendo partir las diferencias entre las retenciones existentes hasta el 10 de marzo y las que implantó la Resolución 125/08, dejando vigente la movilidad por ella resuelta, con una leve moderación de la curva ascendente y reduciendo el tope fijado por la Resolución 64/08 a fin de recrear los mercados a término, instrumento imprescindible para los productores.

Justamente ésta era la solución que nosotros veíamos como muy cercana luego de la última reunión entre el gobierno y el campo el 22 de mayo, tal como lo expusimos en el artículo publicado por este diario el 11 de junio, y que lamentablemente las partes no pudieron acordar, creo principalmente por la no existencia de un mediador que planteara esta solución que estaba al alcance de la mano.

  • Posición

    Hoy dicha función será cumplida por el Parlamento, y creo que la propuesta comentada no deja al gobierno en una posición desairada, sino todo lo contrario, ya que consigue imponer el concepto de las retenciones móviles y aumentar la alícuota (a valores actuales) para la soja de 35% a 40% aproximadamente y para el girasol de 32% a 36%, y con posibilidad de seguir subiendo si aumenta el precio de dichas oleaginosas.

    Los productores agrarios, por otra parte, consiguen reducir la alícuota vigente en la Resolución 125/08, que pasaría, a valores de hoy, de 45% a 40% para la soja y de 40% a 36% para el girasol, aproximadamente.

    También obtienen una atenuación de la curva ascendente y un valor máximo para dichas retenciones, inferior al previsto en la Resolución 64/ 08, a fin de recrear los mercados a término.

    No hay duda de que para solucionar este conflicto ambas partes deben ceder en sus posiciones originales, y tener la madurez de alcanzar un acuerdo que permita empezar a mirar el futuro, que es más que promisorio para la Argentina, teniendo en cuenta la necesidad de alimentos y de biocombustibles que tiene el mundo.

    Ahora, los legisladores tienen la posibilidad de resolver el problema, con una solución que es razonable para ambas partes, y que lamentablemente no pudieron éstas acordarlas anteriormente mediante la negociación, lo que hubiera ahorrado al país un daño político, económico y social que ha sido innecesario.
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