16 de abril 2004 - 00:00

Qué es lo que se hace hoy en el Banco Central

Importantes definiciones dio sobre los planes para el Banco Central su titular,Alfonso Prat-Gay. Fue durante un almuerzo de la Fundación Mediterránea en la que se explayó sobre todos los temas, desde el valor del dólar hasta los instrumentos que opera para impulsar la economía. A continuación, la segunda parte de su exposición y preguntas de los asistentes.

La estabilidad del tipo de cambio real es importante también, porque durante muchos años pensamos que, con una estabilidad artificial del tipo de cambio nominal, alcanzaba. Hemos visto muy bien, en los balances de las empresas y en los balances de los bancos, cómo la cobertura nominal no implicaba, necesariamente, una cobertura real. Por eso, creo que es importante también ver lo que ha sido el derrotero del tipo de cambio del peso comparado contra otras monedas en los últimos 15 meses: creo que es uno de los períodos de mayor estabilidad del tipo de cambio real que hemos tenido en mucho tiempo, cuestión que es esencial para quienes están del otro lado del mostrador planificando y tratando de cerrar un negocio

Quiero revisar qué es lo que nos falta hacer. Si lo tengo que resumir en una frase, es institucionalizar lo que ya estamos haciendo. Sería muy bueno saber que lo que estamos haciendo no es algo que sucedió de repente, por obra y magia del precio de la soja como a algunos les gusta decir, sino el resultado de un esfuerzo diario en el cual vamos tratando de recuperar día a día la credibilidad, sin la cual no podemos operar la política monetaria.

¿Cuál es a mi juicio la mejor manera de institucionalizar lo que estamos haciendo? Avanzar rápidamente hacia un esquema de metas de inflación. Hay cierta incomprensión, hay mucha discusión, y eso es muy bueno. En esa discusión, soy de los que creen que las metas de inflación representan lo que un Banco Central debe hacer de cualquier manera.

¿Cuáles son los próximos pasos? Lógicamente que son varios los que tenemos en mente, pero me quiero concentrar en tres. El primero es el dilema de política monetaria de 2004, que nosotros explicitamos de la manera más clara posible en nuestro último informe de inflación, donde básicamente lo que decimos es que hoy por hoy tenemos una tasa de inflación del orden de 2,3%. Se parece mucho a la tasa de inflación que queremos tener en el largo plazo, pero no podemos engañar a la población diciéndole que ya está ganada la batalla porque hay muchas incertidumbres por delante. Entre ellas, la de los potenciales ajustes de precios rezagados, ya sea por el mercado o por decisiones administrativas que ya estamos viendo en estos días, como el aumento de los taxis, o el del precio de los cigarrillos.

Entonces, el gran desafío que tenemos para 2004 desde la autoridad monetaria es hacer todo lo posible por distinguir entre aumentos permanentes y aumentos transitorios de la inflación.

El segundo paso es avanzar hacia tener una tasa de interés de referencia. Una tasa de intervención del Banco Central, como tienen muchos bancos centrales, para que se entienda bien cuál es la manifestación de política monetaria de la autoridad. Para que se sepa bien cuál es el botón a partir del cual la política monetaria decide ir en una dirección u otra. De alguna manera, para transparentar el proceso de toma de decisiones de la política monetaria. Ahora esto no lo vamos a poder hacer hasta tanto no estén lo suficientemente aceitados los mecanismos de transmisión.

Y ahí tenemos que trabajar muchísimo en la normalización del sistema financiero. La recuperación del crédito es una de nuestras preocupaciones y creo que los números de a poco nos van dando la razón. Es incipiente la recuperación, falta mucho todavía para bajar los brazos y sentirse cómodo al respecto, pero estamos trabajando diariamente en esa dirección.

• Desafío

Pregunta: En el segundo semestre de 2003 se frenó la salida de capitales, que había sido muy importante hasta ese momento y es probable que, con mejores expectativas este año, esa salida de capitales se revierta. ¿Qué desafío puede generar ese cambio en la política monetaria? Es decir, ¿qué compromiso avizora entre sostener tipo de cambio y cumplir con metas de inflación?

Alfonso Prat-Gay:
Lo primero que hay que aclarar y creo que ésta es una confusión bastante generalizada, es qué entendemos por tipo de cambio. Parece que en la Argentina se confunde el tipo de cambio con el precio del dólar. Y no sólo se confunde eso, sino que a veces se confunde el precio del dólar con la política monetaria.

Salimos a colocar Letras del Banco Central, porque lo que queremos hacer es fijar una tasa de referencia. Queremos encontrar el nivel adecuado de Lebac que nos permita tener el instrumento de referencia que no tenemos hoy, hasta que no esté resuelto el tema de la deuda. Curiosamente, lo que hacemos nosotros es una esterilización a través del mercado de cambios de lo que absorbemos vía Lebac. Es exactamente lo opuesto de lo que se hace en otros lugares. ¿Por qué lo hacemos a través del mercado de cambios? Porque hoy es el mercado más líquido que tenemos. La forma más fácil de agregar liquidez si nos equivocamos al absorber vía Lebac y nos cayó mucho la tasa de interés es, efectivamente, a través del mercado de cambios.

Cuando ustedes miren nuestro programa monetario, verán que tiene picos. Esos picos son fieles a la estacionalidad de la demanda de dinero, que suele subir bastante en junio y en diciembre de cada año. Si miran lo que hemos hecho el año pasado y lo que estamos haciendo hoy, verán que nuestro ritmo de intervención suele subir, precisamente, en esos momentos del año. Lógicamente que no les voy a dar un número, pero lo que sí les voy a decir es que durante los primeros tres trimestres del año pasado, la intervención del Banco Central parecía bastante errática (había días de u$s 100 millones y había días de no intervención). Lo que hemos tratado de hacer desde finales del tercer trimestre del año pasado son intervenciones prolijas. Es un poco lo que estamos tratando de hacer para que quede muy claro que no hay un objetivo de tipo de cambio. En todo caso, si lo hay, no tiene que circunscribirse a la tasa de cambio del dólar con el peso, porque el dólar representa menos del 10% del comercio internacional para nosotros. Lo que hay es un objetivo monetario anclado en una expectativa de inflación y, operativamente, nosotros vamos eligiendo, de una forma disciplinada, aunque no necesariamente previsible, de qué manera vamos agregando esa liquidez.

P.: La industria de la construcción privada de viviendas tiene una gravísima limitación con la prohibición de ajustar créditos hipotecarios con índices apropiados. ¿Conspira contra la política monetaria crear o permitir un índice como la Unidad Financiera chilena?


A.P.-G.:
Diría que está muy lejos de conspirar contra la política monetaria. Porque lo que nos está faltando en estos momentos es la reaparición del crédito a largo plazo. Lo que estamos viendo es que los bancos empiezan a prestar, naturalmente, a plazos más cortos, pero por una cuestión de distintos descalces que tienen en sus balances les cuesta bastante agregar un descalce adicional que es el de tomar depósitos a plazos cortos y prestar a plazos más largos.

En una situación ideal no necesitaríamos de una unidad de fomento, porque tendríamos la credibilidad del Banco Central. El Banco Central le diría que la inflación de los próximos cinco años va a ser 3%. El tomador y el prestamista le creerían al Banco Central. Para ambos, la tasa real ex ante sería la misma y estarían negociando sobre la misma mesa. Hoy por hoy no tenemos ese lujo. Ahí es donde entra esa idea de ajustes por inflación para eliminar una incertidumbre que no podemos obviar. Si tuviéramos eso, tendríamos menos excedentes de liquidez en el sistema financiero, tendríamos un multiplicador monetario más normalizado y tendríamos una manera bastante más adecuada de predicción de las variables monetarias. Fue un poco el espíritu de una de las tantas circulares que sacamos el año pasado, precisamente autorizándoles a los bancos a prestar en moneda CER. Así como los bancos ya podían tomar depósitos ajustados por CER, les autorizamos a que ese fondeo lo aplicaran a préstamos con CER. El problema que tenemos allí es que los bancos ya hoy tienen más CER en su balance del que quieren tener. Entonces está el instrumento, pero no está operativo.

P.: ¿Cuáles serían los instrumentos que el Banco Central necesita para desarrollar su política?


A.P.-G.:
Lo que necesitamos es tener un mercado de dinero desarrollado, como para que de esa manera el Banco Central se concentre en la parte más corta de la curva y que el resto la vaya arbitrando el mercado como pueda. Lógicamente que esto es difícil. Todavía al día de hoy, en el mercado de cambios, que es el más sencillo y rudimentario, donde las operaciones se liquidan en el día, el Banco Central interviene entre las dos puntas para que se puedan realizar hasta un tercio de las operaciones. Si no fuera porque el Banco Central junta las dos puntas, los dos bancos que están deseosos -uno de comprar y el otro de vender- no podrían hacerlo porque no tienen línea de crédito entre ellos.

(*) Presidente del BCRA

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