8 de agosto 2005 - 00:00

¿Qué le reclama Buenos Aires a Nación?

Todos los países basan su sistema de recaudación de ingresos -y la Argentina no es excepción- en tres impuestos que no se pueden descentralizar en su percepción: Ganancias, IVA y Seguridad Social. En cambio los gastos, en su mayor parte, se descentralizan para ganar en flexibilidad y transparencia. Esa forma de distribuir los ingresos entre las provincias se llama coparticipación y es muy importante pues con esos importes se financia la educación, la salud, la seguridad, la justicia y gran parte de la obra pública.

Se descentralizaron gastos entre 46% y 48%, y se descentralizó la recaudación en 28%. Por eso en las provincias, se gasta más de lo que se recauda. El saldo, entonces, se financia con la coparticipación.

• Acuerdos

Las desigualdades económicas del país determinan las desigualdades regionales y deben ser corregidas, también, con una mejor coparticipación.

Esa forma de repartir requiere acuerdos políticos a veces mayores que los de una reforma constitucional.

Luego de ese acuerdo, surge la ley respectiva.

Los criterios objetivos para tener en consideración para la distribución debieran ser: la cantidad de habitantes, el número de pobres, la contribución a la recaudación, etc. Pero en realidad las provincias reciben un porcentaje que no responde a esos criterios.

Por ejemplo, en Buenos Aires vive 38% de la población total, 40% de los pobres del país, estudia 38% de los alumnos del país y se genera 35% del producto bruto.

Llegó a recibir 28% de participación y hoy tiene 22,4%. Con la incidencia del Fondo del Conurbano llegó en los años '90 a 25,1%. ¿Qué quiere decir esto? Mientras un bonaerense recibe transferencias nacionales por $ 315 por año, el habitante promedio del país recibe $ 534/año y en Santa Cruz llega a $ 1.700/año. ¿Vale más un santacruceño que un bonaerense? Parece que sí.

Hoy se ha consolidado la mayor participación histórica del gobierno nacional en el régimen, se ha profundizado el centralismo y se mantiene la discriminación para Buenos Aires al no utilizar los indicadores objetivos y racionales en la distribución secundaria tal como lo manda la Constitución nacional.

La provincia de Buenos Aires no pretende sacar nada a ninguna otra provincia, sólo requiere que de los fondos de la Nación se le restituya lo que le corresponde y que le fuera prometido por el Presidente en su anterior campaña electoral, remediando así esas injustificables diferencias.

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