¿Qué país queremos?

Opiniones

Hemos retrocedido mucho en relación con otros países en los últimos 100 años y, a partir del golpe de Estado del '30, se inició una falta de confianza en nuestra nación, que fue seguida por una desmesura en las inexperimentadas medidas económicas adoptadas por nuestros gobernantes de turno. Dejando de lado la larga lista de errores, el resultado fue que el ahorro de los argentinos, afectado por recurrentes confiscaciones, se dirigió al exterior, con lo que se acumuló hasta ahora una suma de u$s 229 billones de activos de argentinos en el exterior.

El mercado de cambios, como cualquier otro, es sensible a la oferta y la demanda, en este caso de divisas, lo cual afecta el precio, es decir, al tipo de cambio. Para dimensionar esto, hemos eliminado los efectos de la inflación y calculado la evolución cambiaria a moneda actual (ver gráfico), deflacionando la cotización por el índice de precios al consumidor de la Argentina y corregido también el mismo por el de precios al consumidor de EE.UU., ya que nos referimos a la divisa norteamericana.

El promedio del tipo de cambio, desde 1870 hasta ahora es de 2,80 $/u$s, pero con dos períodos bien diferenciados: antes y después de 1930. Hasta ese año fuimos un país que despertaba confianza local e internacional y entraba capital. Esta oferta o entrada de divisas hizo bajar el tipo de cambio cuyo promedio fue de 1,78 $/ u$s a valor de hoy, al igual que en otros cortos períodos de confianza posterior (1979-1981, 1990-2000). Pero con la salida de capitalesdespués de 1930, la demanda predominó elevando el tipo de cambio promedio 1930-2008 a 4,09 $/u$s, con picos de hasta 7,52 $/u$s.

¿Qué conclusión podemos sacar de estos datos?: la primera es que cuando hay confianza el tipo de cambio es de alrededor de 1,80 $/u$s (como pasa en Brasil hoy con el real) y cuando hay incertidumbre el precio de la divisa se va, en promedio, a alrededor de 4,09 $/u$s. ¿Qué pasó en los últimos años? Hubo más confianza y, además, con la suba secular del precio de los commodities se acentuó la entrada de divisas, como puede apreciarse en la acumulación de reservas. Por lo tanto el tipo de cambio real comenzó a deprimirse significativamente, como puede verse en el gráfico.

  • Tipo de cambio

    ¿Qué país queremos para el futuro? Si generamos confianza, van a retornar los dólares que se fueron, al principio lentamente y después en forma masiva, y el tipo de cambio se va a deprimir hasta 1,80 $/u$s.

    Pero, a ese precio, ¿qué industrias pueden funcionar? Habría que estudiar los sectores industriales y ver cuáles podrían hacerlo a este nivel cambiario. Luego se tendría que organizar un período de transición, de varios años, como en la España moderna, permitiendo la reconversión de aquellas industrias que no son viables a un tipo de cambio de 1,80 $/ u$s, ya sea por competencia importada o por falta de competitividad para colocar sus productos en el exterior.

    Por otro lado, si no generamos confianza va a seguir saliendo el ahorro nacional, van a faltar recursos para crecer al ritmo promedio internacional (como ocurrió desde 1930), el tipo de cambio va a ser alto, sí pero vamos a tener industrias que no van a ser competitivas en la medida en que no siga saliendo el ahorro argentino al exterior. No es que en la década del 90 las autoridades querían tener un tipo de cambio real bajo para favorecer a un sector o perjudicar a otro. Al contrario, no querían eso, pero «les ocurrió el atraso cambiario» al generar una importante entrada de capitales desde el exterior. Ahora «le está ocurriendo» a Kirchner en la medida que acumula reservas, por el gran superávit de la balanza de pagos. El gobierno puede fijar el tipo de cambio nominal, pero el tipo de cambio real lo establecen las condiciones de competitividad del país, el tipo de cambio real está fuera del alcance inmediato del gobierno de turno.

    Este es un punto central de la política económica (junto con otros elementos clave de la misma) y debe ser resuelto dentro de un plan estratégico en el que estemos de acuerdo todos los argentinos y no puede ser librado al azar, pues en ese caso generará dos bandos dentro del país, como evidentemente está ocurriendo en nuestra querida Argentina.
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