¿Radical que se despide?

Opiniones

El ex intendente radical de Neuquén Horacio Quiroga, hoy funcionario de la Cancillería en nombre de la Concertación con el kirchnerismo, parece entonar la despedida del gobierno. Lo hizo en diálogo con radio «La Red».

PERIODISTA: ¿Qué es lo que va a pasar en la relación con el gobierno? ¿Se van a ir, se van a quedar?

Horacio Quiroga: Los radicales de la Concertación no somos del club de admiradores de nadie, sino que aportamos herramientas para una construcción plural porque estamos convencidos de estar poniendo a disposición de esa responsabilidad pública nuestras mejores ideas. Nadie podría tener la pretensión ridícula de pensar que por el hecho de que los radicales participamos en la Concertación, nos vamos a hacer kirchneristas o peronistas.

P.: Se habla de un encuentro de Julio Cobos con Cristina de Kirchner. Si ocurre, ¿de qué van a hablar?

H.Q.: Me imagino, y tomémoslo en el plano hipotético y que se interprete con todo el respeto del mundo, que el vicepresidente debería llamarla y decirle: «Cristina, nos tenemos que juntar». Para mí debería tener el siguiente esquema a partir de si va a continuar la Concertación o no. Si es positivo, tendremos el desarrollo de una agenda que contemple a la inflación, coparticipación federal de impuestos, la política de retenciones y subsidios, descentralización, reestatización de Aerolíneas Argentinas y un montón de temas más.

P.: ¿Qué temas?

H.Q.:
Como el de los servicios públicos. Por ejemplo, Neuquén cobra, obligada por su petróleo, 47 dólares, otras reciben 42 dólares porque parece ser que el petróleo nuestro es de mejor calidad.

Ahora, pregunto: ¿para qué vender nafta barata? Me parece muy bien para el que necesita trabajar, para el que tiene un vehículo de precio razonable. Pero para el que tiene un auto importado de 150.000 dólares o más, ¿por qué pagarle semejante subsidio? O darle gas barato de 0,80 de dólar el millón de BTU cuando nosotros le compramos a Bolivia a 7/8 dólares y el que traemos en barco, entre 17/18 dólares, a un señor que tiene una mansión que cuesta entre 1,5 a 2 millones de dólares. ¿De qué estamos hablando?

P.: ¿Cree que Cobos le va a cambiar la política sobre hidrocarburos, o sobre el campo, al gobierno?

H.Q.: Se supone que las campañas encierran un concepto de gobierno donde previsiblemente uno dice cuál va a ser su intención en materia de administración y decisiones políticas. Por ejemplo, nosotros en la campaña decíamos que íbamos a disminuir paulatinamente las retenciones. Me parece que sería bueno refrescar algunas de las cuestiones que formaban parte de esa concurrencia de fuerzas que nos comprometimos a que, si el pueblo argentino nos daba la responsabilidadde administrar los destinos del país, lo hiciéramos sobre la base de esos compromisos preexistentes.

P.: ¿Cómo cree que va a tomar la Presidenta esas sugerencias?

H.Q.: No sé. El vicepresidente tiene su propio estilo. Es un hombre que despierta mucha serenidad, pero también mucha convicción, mucha firmeza. Y yo también hago una apuesta porque la Presidenta siempre se ha manifestado en favor de la Concertación. Por lo tanto, creo que eso va a prosperar para el bien de la Argentina y esto creo que va a fortalecer al gobierno.

P.: ¿Usted cree que el voto de Cobos en el Senado ayudó a la Presidenta?

H.Q.: Creo que ha fortalecido al gobierno con su voto en el Senado. Si esto no hubiera salido de esta manera -hago una especulación porque a lo mejor sería improbable-, me imagino hoy un país donde todo estuviera cortado: calles, rutas, cadena de pagos, la producción, las exportaciones. Me parece que sería un país distinto. Tengo la sensación de que cuando se resolvió este tema, hubo una suerte de alivio. A los que dicen que esto ha debilitado al gobierno les respondo que son los que tratan de justificar la mala estrategia y los malos consejos o ideas que le han dado a la Presidenta. Si hasta imaginaron un golpe de Estado.

P.: ¿Van a seguir los radicales K en el gobierno?

H.Q.: Si la decisión de la Presidenta fuera de no continuar la Concertación, yo no permanecería un minuto más como subsecretario de la Cancillería porque casi me sentiría un usurpador del cargo.

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