Reaparece López Murphy al menos, ahora habla
• No habrá explosión económica este año. Pero el gobierno fabrica pobres con la inflación, no advierte el macanazo. Es malo tener inflación de 25% o 26%.
• Vivimos un momento especial como si fuera para siempre. Al revés de Chile y del Brasil. De ahí que no tenemos inversiones extranjeras directas.
• No ve ideas en Elisa Carrió, y de Mauricio Macri -«hace meses que no hablo con él»- reconoce que la última campaña electoral los alejó mucho.
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Ricardo López Murphy
P.: ¿Esos son los números suyos?
R.L.M.: (ríe) Es que esto de los índices no ocurre en ninguna sociedad civilizada; es como si quisieran modificar el sistema métrico decimal, es una locura. Ahora hay otro condimento más que en nuestro debate interno está ocurriendo, que se suma a qué características debe tener la identidad de la fuerza y a cuál es el escenario político donde la fuerza debe operar, y es cuáles son las reglas que una fuerza política tiene que tener para adquirir compromisos más estables y duraderos. Se necesitan reglas de gobernabilidad de la coalición que nos permitan saber cómo se toman las decisiones, cómo se protege a las minorías, en definitiva, la elaboración de una plataforma en común que contenga una crítica severa sobre los procesos que alejaron a la Argentina del resto del mundo. Sin definir esa base es imposible crear una alternativa.
P.: Digamos que en eso coincide con Carrió...
R.L.M.: Ese será el aspecto más sencillo, pero en ese contexto debemos entender que la Argentina debe reintegrarse al mundo. En este sentido debemos ver lo que fueron los gobiernos tradicionales uruguayos, brasileños y hasta Chile o Perú, inclusive la coalición mexicana, que están haciendo un gran esfuerzo. Si vemos hacia dónde van ellos y vemos hacia dónde va el chavismo, la articulación de la sociedad argentina es, cuanto menos, compleja en esa comparación. Pero, además, nuestra cultura política no tiene claras las reglas elementales de las coaliciones: narrativa, toma de posiciones, elaboración de programa en común y elección de candidato. Hoy nadie sabe cómo se van a resolver esas cuestiones. Yo he escuchado a los dirigentes decir que las internas no sirven para nada; ahora, si esto es así lo único que queda es el dedo del poder. Ustedes vieron que el congreso de PJ se desarrolló sin intervenciones, ahora no hay conflicto, no hay discusiones.
P.: No es nuevo en el peronismo...
R.L.M.: Pero el PJ aceptó en los años 80 una dramática renovación que fue aceptar las reglas de la democracia liberal, las reglas de la sociedad civil, las reglas del pluralismo y se subió a una ola que no era exclusiva del justicialismo, lo hizo el PT, lo hizo el Frente Amplio, lo hizo Alan García, hasta el PRI mexicano.
P.: Pero les agarró un susto tal que nunca más quisieron repetir la experiencia...
R.L.M.: Ese esquema de volver a la economía cerrada, a la sociedad corporativa, todo lo que Duhalde intentó restablecer, su «renovación», todo eso es incompatible con la modernidad...
P.: Además, genera gobiernos débiles, sin apoyos de abajo...
R.L.M.: Y cuando viene la crisis está aquello de: «Yo no lo voté». El tipo sacó nueve millones de votos y cuando viene la crisis, no lo votó nadie. No hay identificación profunda con el candidato. Uno ve los debates, las campañas en España, hasta en Estados Unidos, y lo nuestro no tiene nada que ver con eso. El grado de participación en esas sociedades es enorme y el grado de entendimiento de los temas que se discuten también es enorme.
P.: ¿Ve alguna posibilidad de que eso cambie?
R.L.M.: Creo que todavía nosotros estamos tratando de entender qué nos pasó entre 1998 y 2001, por qué tuvimos la crisis del sistema político y por qué nos recuperamos. Nos recuperamos no por la política, sino a pesar de la política. Los vientos de cola para la economía latinoamericana fueron espectaculares, los precios internacionales de los commodities se multiplicaron, las tasas de interés en países deudores están negativas. Me pregunto qué pasaría si cambiaran las condiciones; no le queda nada sólido al gobierno detrás de esta política. En cambio, Chile ha quedado sólido porque realizó políticas contracíclicas, se fortaleció, mejoró su calidad institucional y su previsibilidad. Algo así hizo Brasil y en menor medida Perú; se preparan para el futuro y nosotros estamos disfrutando circunstancias especiales como si fueran para siempre. Por eso no tenemos inversiones extranjeras directas. Nuestra institucionalidad está frágil debajo de una cortina de humo.
Entrevista de Ignacio Zuleta




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