"Se puede esperar una nueva suba de tasas"

Opiniones

(El periodista dialoga con el experto en mercados financieros internacionales que se escuda bajo el seudónimo de Gordon Gekko, el personaje de la película «Wall Street». El profesional asegura que se puede esperar una nueva suba de tasas por parte de la Fed a fines de enero, debido a la aceleración de la economía que se espera para el primer semestre de 2006 en los Estados Unidos.)

PERIODISTA: La reunión de la Fed nos deja la suba de un cuarto de punto de siempre -las tasas cortas ya se ubican en 4,25%- y un comunicado explicativo que innova en párrafos clave de su redacción. ¿Cómo interpretarlo?

Gordon Gekko: La Fed reconoce que la política monetaria ha dejado de proveer un estímulo neto a la economía. Ya no la cataloga como «acomodaticia»...

P.:
O sea, estamos pisando el terreno de la neutralidad...

G.G.: Es así, aunque el comunicado evita decirlo en forma explícita.


P.:
Quizá procure no alentar falsas expectativas. No se busca sugerir que el aumento de las tasas cortas ha tocado a su fin...

G.G.: Ese punto se deja bien claro. El mensaje no admite sombras de duda: la faena -ya en fase avanzada- todavía no terminó.


P.:
¿Qué cambio concreto cree que se dispara después de este paso que ha dado la Fed?

G.G.: La realidad es la misma, sólo que la Fed ajustará el prisma con el que la va a observar. Ya no corre el «piloto automático». Ahora usará unos lentes que permitan ver más de cerca, distinguir mejor el detalle. Pese a ello, con este enfoque -igual que con el anterior- tenemos ya los boletos asignados para otra suba de tasas a fines de enero.


P.:
El 31 de enero parte Greenspan y asume Ben Bernanke. Todos los interrogantes apuntan a qué resolverá el nuevo titular de la Fed en su reunión inaugural en marzo...

G.G.: Las expectativas sobre esa reunión han cambiado. Y seguirán mutando. Para marzo, después de todo, falta una eternidad. Lo cierto es que lo que finalmente ejecute el Comité de Mercado Abierto -presidido por Bernanke- tendrá que ver con la pujanza que muestre la economía a comienzos de 2006.


P.:
Habrá un cambio de guardia, pero no de políticas...

G.G.: El propio Bernanke subrayó la idea de una continuidad. Y él sabe de lo que habla ya que trabajó, codo a codo, con Greenspan durante tres años...


P.:
¿Cree factible que la Fed le conceda un respiro a la política monetaria en marzo y decida no subir las tasas?

G.G.: No es imposible, pero sí es muy poco probable. No habrá una tregua si no se perciben suficientes indicios de un enfriamiento.


P.:
¿Y no hay señales que soplen en esa dirección?

G.G.: Todo lo contrario.

P.: No será en marzo. Pero parece difícil que no ocurra en algún momento durante 2006...

G.G.: Comparto la idea. A priori es tentador considerar el año próximo dividido en dos mitades. Muy robusto el primer semestre...


P.:
¿Qué lo impulsaría?

G.G.: No se olvide de las contribuciones que aportarán la reconstrucción luego de los huracanes, la mejoría del poder de compra de la masa salarial (cortesía del repliegue del precio de los combustibles y del crecimiento del empleo) y una demorada recomposición de inventarios...


P.:
Ve a la economía aflojando en la segunda mitad del año...

G.G.: Correcto. Allí quizá resulte prudente aflojar también las riendas de la política monetaria. Con una economía amansada y la constancia de tener la inflación dominada, no habrá problemas en dar un paso al costado. Pero no antes...


P.:
¿Qué papel jugará la suerte que corra el actual boom inmobiliario en los Estados Unidos?

G.G.: Hoy por hoy, es difícil desvincular la bonanza inmobiliaria de la fortaleza que exhibe el consumo. Más aún: estamos viendo tanto en Australia como en Gran Bretaña -donde el boom es historia pero no porque los precios se hayan derrumbado, sino más bien porque han dejado de subir- que las ventas minoristas sufren sobremanera si se les quita el combustible de la efervescencia en los inmuebles.


P.:
Quizás ésta sea la carta que obligue a la Fed a pisar el freno antes de lo pensado...

G.G.: No se puede descartar. Pero no se engañe; todavía los precios de los inmuebles están trepando a un ritmo de dos dígitos anuales...

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