31 de diciembre 2007 - 00:00

"Si no hay solidez fiscal, no se podrá bajar la tasa"

Miguel Bein
Miguel Bein
«Lo fiscal será clave en 2008», resaltó Miguel Bein en más de una oportunidad durante la entrevista con este diario. Y detalló las bondades de contar con fondos en las arcas para poner un ancla a la inflación, aplicar una política de desendeudamiento y también para darse el gusto de prescindir del financiamiento externo. En ese sentido, el ex secretario de Programación Económica remató: «Mientras lo fiscal no sea suficientemente robusto, no se puede hacer nada para bajar la tasa de interés».

Periodista: ¿Qué balance hace de 2007 en materia económica?

Miguel Bein: La economía sigue afortunadamente creciendo muy rápidamente. Se dieron dos fenómenos que no se repiten siempre. Uno de ellos es el fuerte aumento de los precios de alimentos y energía, conocido como «agflation». La segunda cuestión, se dio una turbulencia financiera, que algunos llaman crisis, que hizo subir las tasas de interés cinco puntos y alguna caída de depósitos, de la que logramos salir. En lo interno también se dio una situación atípica, en donde por el año electoral se jugó a fondo políticamente y también con el gasto. Y esto no encierra ningún juicio de valor. El crecimiento de la recaudación fue enorme y de todas maneras el gasto se disparó. Para mantener el superávit fiscal en 3,15 puntos del PBI se tuvieron que transferir $ 8.000 millones de las AFJP a la ANSeS. Otro punto es la cosecha récord que se dio por el clima casi ideal. El 17% de crecimiento de este sector no lo vamos a tener en 2008.

P.: Casi se podría decir que mejor, imposible. ¿Qué tal lo negativo?

M.B.: La aceleración de la inflación. Y no tanto por el tema de alimentos, ya que como el país los produce, el efecto se neutraliza. El hecho de que la principal central de trabajadores en Alemania esté pidiendo 8% en las paritarias, cuando lo normal sería 4%, da una pauta de que está afectando a nivel mundial. Lo que sí preocupa es la inflación macroeconómica, que muestra las tensiones entre oferta y demanda que da una aceleración de tres puntos. Al sumar todo se tiene entre 17% o 18% y la inflación núcleo estaría en 12% o 13%, cuando en 2006 era de 9% o 10%.

P.: Por lo que se puede esperar que los acuerdos salariales sean por más de 16,5%...

M.B.: El índice de salarios de 2007 muestra la inflación que los trabajadores pretenden compensar. Y ahora a fines de año surge el fenómeno del bonus, que es para absorber el aumento de alimentos. Y no me parece mal que se lo otorgue. En la Argentina, con un proceso de recomposición de salarios de 5% en términos reales por año, con 2,5% por aumento de productividad y 2,5% por distribución del ingreso, no creo que sea una amenaza para la rentabilidad empresarial.

P.: El fenómeno de los altos precios internacionales, ¿está siendo bien aprovechado?

M.B.: Y, vivir es peligroso... Da toda la sensación de que estamos en un período largo de alimentos caros y electrónicos baratos. Existe un escenario con un nuevo patrón de crecimiento que favorece a los países como el nuestro. Y el sello propio es que a nuestro gobierno le gusta viajar a fondo y por el barro, por lo que generó que la Argentina creciera más que sus vecinos. Estos precios, más la nueva agricultura capitalista, hicieron que hoy el país cubriera su fortísimo déficit comercial en la industria compensando con el complejo agroindustrial y la minería. Hoy, a diferencia de los últimos 50 años, sobran dólares. A esta velocidad de crecimiento se va a llegar al pleno empleo para fines de 2009, antes de que al equilibrio en la cuenta corriente de la balanza de pagos.

P.: ¿Cuál es el principal desafío para 2008?

M.B.: Será clave lograr la recuperación fiscal. Y justamente el ancla antiinflacionaria por excelencia es la fiscal, ya que se pueden capturar los pesos con este superávit sin ningún costo. Son gratis, no como con la esterilización del Banco Central, que tiene una tasa de interés. También para desacelerar el desendeudamiento. Cualquier política económica tiene que ser consistente. Si se quiere tener autonomía financiera de los mercados internacionales, se debe ser como una empresa en convocatoria de acreedores y funcionar sólo con la caja. Esto permitiría también que las empresas puedan financiarse a una menor tasa de interés. Mientras lo fiscal no sea suficientemente robusto, no se puede hacer nada para bajar la tasa de interés.

P.: ¿Qué otro beneficio da el superávit fiscal?

M.B.: Si uno quiere tener un Estado fuerte y aplicar políticas heterodoxas, interviniendo en las fallas del mercado, necesita saber mucho más. Un país con participación para hacer subsidios cruzados, aplicar tarifas diferenciales y para meterse con las fallas de mercados tiene que tener superávit fiscal.

P.: ¿Este superávit habría que recomponerlo por el lado del gasto o de la recaudación?

M.B.: Por donde se pueda. Primero se lo hizo con las retenciones, pero fundamentalmente por el gasto. No es necesario un ajuste siquiera. Con moderarlo y ubicarlo en términos reales en el sendero de crecimiento del producto alcanzaría. A este gobierno se lo va a juzgar por si pudo bajar la relación deuda-PBI, al menos yo lo voy a hacer.

P.: ¿De cuánto estima será el crecimiento en 2008?

M.B.: Para el año que viene proyectamos un crecimiento de 7,2%. Y para 2009, de 6%. En 2008 hay que evitar la aceleración de la inflación, por lo que es muy importante lo fiscal.

P.: La inflación que no responde al incremento de los precios de los alimentos, ¿qué la origina?

M.B.: La Argentina adopta una posición frente al tipo de cambio diferente a la del resto de la región, que fue apreciando sus monedas. Acá eso no se puede hacer porque se complica en el frente fiscal, por las retenciones. Entonces, en lugar de apreciar vía nominal, se lo hace vía inflación, que permite seguir cobrando derechos de exportación. El año que viene las retenciones van a explicar 90% del superávit primario. Seguramente no van a cobrar Impuesto a las Ganancias al sector agropecuario.

P.: ¿Qué opina de las medidas para ahorrar energía?

M.B.: Me parecen muy bien. El cambio del huso horario sirve para ahorrar. Lo quise llevar a cabo cuando estuve en Economía. Existe un cambio en los patrones más marcado por la estacionalidad. Así, la industria se va a acelerar en primavera y otoño, y a desacelerar en invierno y verano.

P.: Pero tendría que darse una actualización de tarifas...

M.B.: No lo mencioné porque es obvio. El gas de red en Capital Federal está regalado. Y es el insumo estratégico para la industria. Creo que depende de que se termine de cerrar el acuerdo con YPF para tener un régimen de largo plazo más racional.

P.: ¿Qué cambios implica la crisis en los mercados?

M.B.: La tasa de interés bajó en el mundo. Es una minicrisis del sistema financiero. Hoy existe liquidez ilimitada. Acá ningún banco se va a caer por la falta de liquidez.

P.: Pero «The Economist» dice que la crisis se estaba volviendo bancaria...

M.B.: No, no hubo. Seguramente se toque piso en setiembre del año que viene. El riesgo es que en 2009 la inyección de liquidez se transforme en mayor inflación mundial.

Entrevista de María Iglesia

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