Sobornos: Alasino apunta a Kirchner por procesamiento
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El ex senador
peronista
Augusto
Alasino negó
conocer el
lugar donde
el juez que lo
procesó dice
que se
pagaron los
sobornos por
la ley laboral.
En diálogo
con este
diario, dijo
que los
Kirchner
están detrás
de esta
medida
judicial que
insiste se
dictó sin
pruebas.
Periodista: La investigación del juez Rafecas, en apariencia, ha sido prolija a la hora de enlazar llamadas telefónicas y, tras esa pesquisa, involucrarlo a usted y a varios de sus colegas.
Augusto Alasino: Usted repite lo que han dicho otros medios. Y, justamente, esa afirmación de que hay llamadas mías que me comprometen ni siquiera fue consultada por el juez. Ni me preguntó, más bien me ocultó lo que hacía. Es cierto que el día 26 yo llamé a Cantarero, pero el juez omite que en esos meses varias veces lo llamé a él, como a otros titulares de comisiones. Era parte de mi trabajo, una habitualidad.
P.: Pero el magistrado habla de dos llamadas salientes de su celular desde la casa de Cantarero.
A.: Ese es un error o, en todo caso, mala información. No conozco la casa de Cantarero, nunca estuve allí. Tampoco hice ninguna llamada, en todo caso lo que ocurrió es que llamaron a mi teléfono desde la célula que corresponde a la zona del domicilio de Cantarero. Zona, le voy a decir, que es la que corresponde al itinerario a mi casa.
P.: Hay otra llamada suya...
A.: Sí, es a mi buzón de mensajes y es cuando regreso a mi casa para buscar el pasaporte, ya me iba a Jordania.
A.: Es que no las hay, ni siquiera las pudieron armar. Todo el fallo de Rafecas -sólo hay que leerlo- es una concatenación de ditirambos, nada más. Jurídicamente, el fallo de Rafecas es insostenible, hay delirios, declaraciones tardías, rectificadas. Yo me mantuve en silencio durante cinco años y colaboré en todo lo que me pidieron y, ahora, veo que me procesan por haber sido el jefe del bloque justicialista y por cuestiones personales con los Kirchner.
P.: ¿Y qué tienen que ver los Kirchner con esta historia? ¿Qué tipo de cuestiones personales?
A.: Tal vez tengan que ver más de lo que se supone. Y en cuanto a lo otro, le digo que el hecho de involucrarse con uno de ellos es meterse con los dos. Ganarse, claramente, dos enemigos.
P.: Más que una causa, ¿usted parece decir que se trata de una operación política?
A.: Eso no lo supongo, lo afirmo. Ya hice la denuncia en la OEA, fracasé en que me atendiera el responsable de los derechos humanos, el doctor Luis Duhalde, ya que le quería advertir que desde la SIDE me estaban orquestando esta operación.
P.: Si hay aspectos de la denuncia de Pontaquarto que parecen novelescos, le digo que también lo suyo tiene aspectos de telenovela.
A.: Usted piense lo que quiera, pero todas mis afirmaciones nunca fueron desmentidas. Y yo fui el primero en decir que a Pontaquarto le pagó la SIDE y no la revista «TXT», porque la insolvencia de la revista no podía enfrentar esos «gastos extra». Y lo hicieron a través de una sociedad off shore, uruguaya, llamada Kevilmare, dueña de 95% de Capital Intelectual y verdadera dueña de «TXT». También denuncié la participación de un espía, al que ya habían utilizado en otros casos (AMIA) y hasta cómo cambiaron de «recibo» a «ayudamemoria» -por temor a la estafa procesal- la mentira de que se había repartido el botín.
P.: ¿Usted observa alguna animosidad personal del juez?.
A.: Lo único cierto es que Rafecas no fue derivado a ese juzgado por casualidad, nadie cree que el Ejecutivo se equivocó otorgándole un nombramiento y luego, sin que él nada diga, aceptara otro inferior. Su misión es concreta: dictar procesamientos a algunos, atender cuentas pendientes y salvar a otros.
P.: ¿Usted lo dice porque sólo procesaron a 6 senadores?
A.: Mire, la ley la votaron 55 a favor y 4 en contra. ¿Me puede explicar cómo sólo 6 senadores son capaces de inducir o engañar a los otros 55 para sacar una ley y ganarse un dinero extra? Si hasta los compañeros de Carlos Chacho Alvarez (caso Pedro del Piero) votaron a favor. Aquí hay una persecución, no es ajena Cristina de Kirchner y, si es necesario, voy a probarlo. Por el momento, le aseguro, nadie va a sostener lo contrario de lo que yo digo.




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