8 de septiembre 2026 - 18:02

Una estrategia soberana

El Presidente planteó una estrategia para fortalecer la soberanía sobre las Islas y destacó el rol estratégico de Santa Cruz en el Atlántico Sur.

Javier Milei planteó una estrategia para fortalecer la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y vinculó el reclamo con el desarrollo del Atlántico Sur.

Javier Milei planteó una estrategia para fortalecer la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y vinculó el reclamo con el desarrollo del Atlántico Sur.

Las Malvinas son argentinas. Esa certeza atraviesa nuestra historia e identidad nacional. Pero una Nación que reivindica su soberanía también debe tener la capacidad de pensar estratégicamente cómo fortalecerla.

Ese fue uno de los principales mensajes que dejó el presidente Javier Milei en su reciente cadena nacional sobre la Causa Malvinas: la cuestión de las Islas no puede analizarse separada del futuro del Atlántico Sur y de los intereses estratégicos de Argentina.

Para quienes representamos a Santa Cruz, esa definición tiene una importancia especial. Nuestra provincia tiene una ubicación que no puede ser ignorada. Estamos frente al Atlántico Sur, próximos a las Islas Malvinas, conectados con Tierra del Fuego y vinculados naturalmente con la proyección argentina hacia la Antártida.

Pero no es solo eso. También tiene un origen hermanado con Malvinas: las primeras corrientes pobladoras de la provincia provinieron del archipiélago, lo que promovió desde el inicio la construcción de lazos familiares y económicos. Y es en los orígenes donde la soberanía cobra relevancia y legitimidad.

Javier Milei destacó la importancia de fortalecer las capacidades del país para sostener el reclamo argentino por las Islas Malvinas.

Javier Milei destacó la importancia de fortalecer las capacidades del país para sostener el reclamo argentino por las Islas Malvinas.

Sin embargo, para hacer valer nuestra posición soberana, hace falta más que legitimidad de origen. Hace falta una estrategia soberana. Esa estrategia la acaba de trazar el presidente, y se basa en construir una fortaleza económica que asfixie cualquier intento de violar el derecho soberano de las Islas. Y Santa Cruz es una pieza clave de esa estrategia.

Santa Cruz y su rol en la soberanía de Malvinas

Santa Cruz es una pieza clave, primero, como fortaleza energética propia. La provincia ya concentra cerca del 40% de las exportaciones mineras del país, y en Palermo Aike tiene reservas estimadas en 10.000 millones de barriles de crudo no convencional: una segunda Vaca Muerta, todavía sin desarrollar, al sur del paralelo 46.

Segundo, como retaguardia logística. La nueva Base Naval Integrada en Tierra del Fuego no flota en el aire: necesita puertos, combustible, rutas y presencia real en el Atlántico Sur para que el control de la zona sea algo más que una declaración. Puerto Deseado, Punta Quilla y San Julián, junto con una flota pesquera que opera cerca de la zona de exclusión, son la infraestructura concreta que puede sostener esa presencia. Sin esa retaguardia, cualquier estrategia de control marítimo en el sur se queda en el mapa.

Las dos cosas van juntas. El cerco económico sólo funciona si Argentina fortalece su posición a través de los Estados provinciales de la Patagonia. Es una estrategia que solo se sostiene en el tiempo si hay territorio, puertos y población real detrás de la frontera marítima que se reclama. Santa Cruz pone las dos cosas al mismo tiempo: potencial energético y presencia física en el Atlántico Sur.

La soberanía sobre Malvinas es presentada en el análisis como un objetivo que también requiere fortaleza económica, desarrollo productivo y presencia territorial.

La soberanía sobre Malvinas es presentada en el análisis como un objetivo que también requiere fortaleza económica, desarrollo productivo y presencia territorial.

En ese camino hacia una estrategia de asfixia todavía resta desarrollar plenamente el potencial patagónico. Y para eso hay que comprender algo que durante demasiado tiempo fue discutido de manera equivocada: el desarrollo no es responsabilidad exclusiva del Estado.

La libertad económica como motor del desarrollo soberano

El Estado tiene que garantizar seguridad, justicia, defensa, infraestructura esencial y reglas de juego claras. Pero son los ciudadanos, los trabajadores, los emprendedores y las empresas quienes generan producción, inversión, innovación y empleo. Por eso se necesita un cambio de paradigma. Santa Cruz no necesita un Estado que quiera hacer todo. Necesita un Estado que haga lo que debe hacer y deje hacer a quienes pueden hacerlo mejor.

Transformar los recursos en oportunidades implica atraer capital, generar condiciones para la inversión privada y recuperar la previsibilidad. Una mayor producción y capacidad económica para la provincia es parte integral de una estrategia que tiene como fin fortalecer la soberanía. Porque la soberanía no se sostiene solamente con símbolos. Se sostiene con fortaleza económica, presencia territorial y capacidad estratégica.

Por eso, defender Malvinas también implica defender la posibilidad de que Santa Cruz crezca. Implica que los jóvenes puedan encontrar oportunidades sin tener que abandonar la provincia, que los recursos generen valor, y que las costas y los puertos tengan una función cada vez más importante. Implica que Argentina vuelva a mirar al sur con una visión de largo plazo.

La libertad económica no es ajena a esta discusión. Al contrario. Una sociedad más libre, con reglas claras y con un sector privado dinámico tiene mayores posibilidades de generar la riqueza necesaria para sostener una Nación fuerte.

La cadena nacional del Presidente abrió una discusión que debe continuar más allá de una fecha determinada o de una circunstancia política. Las Malvinas son argentinas. Pero también se debe repetir la pregunta de qué Argentina se busca cuando se habla de Malvinas. Una Argentina que solamente recuerde, reclame y mire al sur como frontera, o una Argentina que construya, fortalezca sus capacidades y comprenda sus grandes oportunidades estratégicas.

Santa Cruz tiene todo para ser parte de esa transformación. Territorio, recursos, ubicación y potencial. Ahora se deben generar las condiciones para convertirlo en desarrollo. Solo así, con provincias que crecen y acompañan una estrategia soberana, Malvinas dejará de ser una causa pendiente para convertirse en una consecuencia inevitable.

Diputado Nacional por Santa Cruz por LLA.

Te puede interesar