¿Volvió la inflación o es sólo un aumento esperable de precios?
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Planes sociales y formación de capital humano
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Atención: el nuevo plazo fijo que le gana a la inflación todos los meses
3. El precio de los servicios públicos y de otros precios regulados. Se han ido autorizando adecuaciones que impulsaron aumentos limitados. Sin embargo, subsisten grandes distorsiones en algunas áreas, como la energía. Que se pague por el gas boliviano varias veces lo que recibe el productor argentino es un despilfarro inaudito, que reduce la oferta global y la riqueza de los argentinos. Que exportadores industriales compren combustibles subsidiados es otra diversión de recursos escasos a favor de patrimonios particulares. En el campo de la electricidad, las regulaciones implementadas borran estímulos y señales económicas. En algún momento, la población se dará cuenta del tremendo costo que está pagando.
4. Impuestos y otras regulaciones que inciden directamente sobre precios. Aunque se están estudiando algunas, no se han implementado alzas en estos tres últimos meses.
5. La demanda o el crédito global. Existen propuestas para contenerla. Pero luego de las privaciones sufridas en 2001 y 2002, atendiendo a que aún estamos rezagados en el ingreso y que éste es un año electoral, no creo que fuese recomendable esterilizar recursos, obstaculizando el ingreso de capitales. Por falta de certidumbre, los pedidos de trabajo nacional, a través de la demanda de los bienes y servicios de consumo local, están todavía contenidos. La miseria es consecuencia de la ausencia de una estructura protectora de las iniciativas y personas. Por esa falta, vale más lo que se produce para los extranjeros que para el uso de nuestra gente.
6. Las trabas para expandir la oferta, invirtiendo, innovando instituciones o mejorando la eficacia del sector público. La falta de seguridades acerca de la previsibilidad de determinadas políticas comprime las posibilidades de aumentar la oferta. La deserción de una Justicia eficaz encarece todos los negocios y las libertades individuales. Mientras tanto, la capacidad productiva sólo puede expandirse con mayor ocupación, de conseguir la gente con los conocimientos requeridos. Entonces, al no acompañar la expansión de la oferta a la demanda global, al ritmo que lo ha hecho la Argentina en los últimos meses, mayor es el ajuste de precios. Y también mayor el deterioro de la cuenta corriente del balance de pagos.
No incluyo la política salarial entre las causales directas del alza de precios. Sostengo que los salarios afectan la rentabilidad empresaria y de los demás agentes que intervienen en el proceso económico. Pero no los precios directamente. Sino a través de su impacto sobre la oferta. Pues beneficios menores a los alternativos en otras ocupaciones desalientan atender la demanda.
No insisto en las ventajas de apreciar el peso, pues está vigente la regla de un dólar cerca de tres pesos. Y es la permanencia de las reglas el sustento de la riqueza de las naciones, haciéndolas previsibles.
En la medida en que la demanda siga aumentando y la oferta global continúe constreñida por regulaciones e incertidumbre, los precios internos seguirán en alza moderada y las cuentas externas serán menos positivas. Pero de ninguna manera estamos ante un proceso inflacionario, el que sólo se desataría ante desequilibrios que resultasen en emisiones monetarias para insuflar crédito interno.
(*) Economista




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