22 de marzo 2005 - 00:00

¿Volvió la inflación o es sólo un aumento esperable de precios?

El índice de precios al consumidor de febrero es 3,3% superior al de noviembre. Tras la aceleración de los índices de los tres últimos meses, ha resurgido cierto temor a la inflación. Al aumento continuado de los precios. ¿Es eso posible?

Propongo aproximar las causales del alza. La actual política monetaria y fiscal no crea dinero para atender crédito interno. El Banco Central o el Nación compran las divisas que los particulares desean transformar en pesos -cambio de demanda puntual en un período concreto-. Condición que nunca puede iniciar un proceso de alza continuada de precios si no acompañan otros disparadores. Pues, aunque los pesos emitidos contra reservas estimulasen una mayor demanda, en un país que comercia con el exterior, cualquier aumento de la demanda global impulsaría mayores importaciones netas, que se podrían financiar con las reservas ganadas, hasta agotarlas y extinguir su efecto expansivo. Tanto más abierto el país, menores los aumentos de producción y las alzas de precios necesarias para equilibrar la mayor demanda. Por su lado, el mismo superávit fiscal de caja incita a la gente a desprenderse de dólares y otros activos, alentando las compras del Central.

• Causas

En este marco, las principales causantes del alza de los precios en la Argentina son:

1. El tipo de cambio nominal efectivo. Entre noviembre de 2004 y febrero de 2005 descendió 1,35%, de manera que no avivó el alza reciente de precios. Sin embargo, recordemos que en 2001 los índices del costo de vida y mayoristas eran de 100, con un dólar igual a un peso. En febrero 2005, último conocido, es de 155 para el costo de vida y de 240 para mayoristas, con un dólar cercano a 3. Las retenciones a las exportaciones, que no incidían en 2001, contienen los precios de alimentos, aceites y combustibles.

2. Los precios externos en dólares de nuestro comercio exterior. En los últimos meses, los precios de las importaciones aumentaron, pero los de las exportaciones manifestaron un comportamiento primero hacia la baja y luego aumentaron.

3. El precio de los servicios públicos y de otros precios regulados. Se han ido autorizando adecuaciones que impulsaron aumentos limitados. Sin embargo, subsisten grandes distorsiones en algunas áreas, como la energía. Que se pague por el gas boliviano varias veces lo que recibe el productor argentino es un despilfarro inaudito, que reduce la oferta global y la riqueza de los argentinos. Que exportadores industriales compren combustibles subsidiados es otra diversión de recursos escasos a favor de patrimonios particulares. En el campo de la electricidad, las regulaciones implementadas borran estímulos y señales económicas. En algún momento, la población se dará cuenta del tremendo costo que está pagando.

4. Impuestos y otras regulaciones que inciden directamente sobre precios. Aunque se están estudiando algunas, no se han implementado alzas en estos tres últimos meses.

5. La demanda o el crédito global. Existen propuestas para contenerla. Pero luego de las privaciones sufridas en 2001 y 2002, atendiendo a que aún estamos rezagados en el ingreso y que éste es un año electoral, no creo que fuese recomendable esterilizar recursos, obstaculizando el ingreso de capitales. Por falta de certidumbre, los pedidos de trabajo nacional, a través de la demanda de los bienes y servicios de consumo local, están todavía contenidos. La miseria es consecuencia de la ausencia de una estructura protectora de las iniciativas y personas. Por esa falta, vale más lo que se produce para los extranjeros que para el uso de nuestra gente.

6. Las trabas para expandir la oferta, invirtiendo, innovando instituciones o mejorando la eficacia del sector público. La falta de seguridades acerca de la previsibilidad de determinadas políticas comprime las posibilidades de aumentar la oferta. La deserción de una Justicia eficaz encarece todos los negocios y las libertades individuales. Mientras tanto, la capacidad productiva sólo puede expandirse con mayor ocupación, de conseguir la gente con los conocimientos requeridos. Entonces, al no acompañar la expansión de la oferta a la demanda global, al ritmo que lo ha hecho la Argentina en los últimos meses, mayor es el ajuste de precios. Y también mayor el deterioro de la cuenta corriente del balance de pagos.

No incluyo la política salarial entre las causales directas del alza de precios. Sostengo que los salarios afectan la rentabilidad empresaria y de los demás agentes que intervienen en el proceso económico. Pero no los precios directamente. Sino a través de su impacto sobre la oferta. Pues beneficios menores a los alternativos en otras ocupaciones desalientan atender la demanda.

No insisto en las ventajas de apreciar el peso, pues está vigente la regla de un dólar cerca de tres pesos. Y es la permanencia de las reglas el sustento de la riqueza de las naciones, haciéndolas previsibles.

En la medida en que la demanda siga aumentando y la oferta global continúe constreñida por regulaciones e incertidumbre, los precios internos seguirán en alza moderada y las cuentas externas serán menos positivas. Pero de ninguna manera estamos ante un proceso inflacionario, el que sólo se desataría ante desequilibrios que resultasen en emisiones monetarias para insuflar crédito interno.

(*) Economista

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