Julio A. Ramos

Empresas jaqueadas y desigualdad salarial

Más allá de la prudencia de un primer mandatario se le nota a Néstor Kirchner carencia de reacción frente a planteos sectoriales si involucran masas capaces de ganar la calle. La consecuencia es que los trabajadores que no desempeñan tareas sobre ruedas y no están afiliados al gremio de «los Moyano» -padre e hijo jugando de contrapunto para el mismo fin- quedan en desventaja. A su vez, las empresas cada día están más jaqueadas, no sólo por los desmedidos aumentos salariales que se arreglan en la Casa de Gobierno, sino también por un reverdecer de la «industria del juicio» a raíz de los fallos laborales continuos y proyectos alarmantes contra el sector capital-productivo. Se cree que la permanente acción antiempresa de los jueces es ya una forma de volcar el enojo de los magistrados por la acción del gobierno de haber reformado el Consejo de la Magistratura y poner al grueso de los miembros de la Justicia bajo su poder discrecional. Entre fallos y proyectos hay 12 que han conmovido a las empresas. La consecuencia es un país donde se incrementa la desigualdad social porque no todos los sectores laborales tienen el mismo poder de huelga y no todas las empresas una demanda tan sólida dirigida a sus productos para compensarse con elevaciones de precios frente a aumentos salariales exacerbados. Se ahuyenta inversiones, no hay posibilidad de crear más empleo futuro que no sea desde el gobierno vía gasto público y todo tiene como marco el riesgo de una inflación alta.