8 de noviembre 2006 - 00:00

A marzo

Temeroso de la interna que se desató en el oficialismo al caer la chance de que Felipe Solá sea candidato, Néstor Kirchner les ordenó ayer a los aspirantes a competir por la gobernación "congelar" sus movimientos y operaciones hasta fin de año. Quiere evitar que esa disputa haga estallar una crisis de gobernabilidad. En tanto, la elección de "su" candidato la postergó para marzo de 2007.

Un día después de bajar su reelección, Felipe Solá se encontró ayer nuevamente con Néstor Kirchner, ya no como potencial candidato a gobernador, sino como un «líbero» que, como Duhalde, cuando deje el gobierno va «a descansar».
Un día después de bajar su reelección, Felipe Solá se encontró ayer nuevamente con Néstor Kirchner, ya no como potencial candidato a gobernador, sino como un «líbero» que, como Duhalde, cuando deje el gobierno va «a descansar».
Lleva el ropaje de un mandato marcial, implacable e ineludible. Ese fue el tono que Néstor Kirchner le imprimió a la orden que ayer la Casa Rosada transmitió al club de aspirantes a suceder a Felipe Solá: la disputa por el botín bonaerense debe «congelarse» hasta nuevo aviso. «Marzo o abril», le dijo el Presidente a Solá el lunes.

Fue el formato que manoteó Kirchner para apagar la pulseada que, tan prematura como previsible, se detonó apenas el gobernador anunció desde la Casa Rosada -previo diálogo con el patagónico- que clausuraba su fantasía de competir por otro mandato.

«Hay que bajar la expectativa electoral», fue la frase que el Presidente hizo circular a través de más de dos intermediarios y que, tal lo previsto, llegó a oídos de cada uno de los anotados -los declarados y los que relojean desde lejos- para heredar a Solá.

  • Adormecimiento

  • La premisa, difícil de cumplir, es adormecer las maniobras hasta fin de año. Ese calendario prevé, además, que en «marzo o abril» Kirchner bendecirá a su propio candidato a gobernador.

    En ese planeta hostil merodean Aníbal Fernández y José Pampuro -los únicos pretendientes formales-, los menos expuestos Alberto Balestrini y Sergio Massa, los ministros Florencio Randazzo y León Arslanian y, sobre la hora, el alcalde platense Julio Alak.

    La especulación que brotó de las cenizas de la fallida candidatura de Solá incluía, además, a Cristina Fernández. Pero según los mandamientos que rigen por estas horas -puede mutar rápidamente- en el gobierno, la primera dama no será candidata en Buenos Aires.

    Entre el lunes y ayer, Kirchner mencionó esa certeza a tres dirigentes distintos, entre ellos, Solá: «Cristina es la candidata a presidenta». Se sabe: el Presidente va y viene, entre la duda y la escondida, cuando lo interrogan sobre la boleta 2007.

    ¿Y la hermana Alicia?, ¿y Julio De Vido?. Agua: en el plan actual de Kirchner no figura recurrir a un « trasplantado» -Alicia nació en Santa Cruz y vive en Capital; el ministro es porteño, pero hizo su carrera política en el Sur- para instalar en la provincia.

    Todo es vidrioso y volátil. ¿Qué hará el Presidente si Mauricio Macri decide competiren Buenos Aires? Los sondeosrevelan que sólo Alicia, Cristina y Solá superan al boquense. La sospecha de un revés en ese ring incineraría la certeza de no manotear a un sureño.

    Pero la urgencia de Kirchner es otra. Cuando todavía no se había silenciado el eco del derrumbe de Solá, voraces, los que ansían su butaca se lanzaron a un reacomodo febril. «Nadie hizo duelo», decía un kirchnerista que se mueve según la brújula de la Casa Rosada.

    No era la falta de consuelo para Solá lo que preocupó al Presidente, sino el temor a que, desatados y con vía libre, los competidores bonaerenses se sumerjan -como se perfiló- en una pulseada sangrienta que, a la larga o a la corta, dañe al gobierno.

    En definitiva, Fernández y Massa son dos de sus funcionarios, mientras que Pampuro y Balestrini son dirigentes que el patagónico sentó en el Congreso. ¿Sale indemne Kirchner cuando en los medios se publican las «pestes» que cargan esos protagonistas?

    Por esa razón, el Presidente repartió ayer la orden de frenar todos los movimientos. Como reflejo de esa indicación, el intendente de Florencio Varela y titular de la FAM, Julio Pereyra, convocó a «frenar los impulsos y dedicarse a la gestión».

    En esa línea, se movió también el jefe del PJ bonaerense, José María Díaz Bancalari -«no es tiempo de disputa electoral», dijo-, a quien, sin compasión, cruzó el felipista Eduardo Di Rocco: «Lamento que haya tenido esa empatía (para voltear a Solá) con la oposición».

  • Tregua

    Como reacción ante los primeros choques hubo algunos intentos para acordar una especie de tregua entre los jugadores. Y alertas en los intendentes que temen que con los candidatos en carrera cada uno baje su « armado» a los municipios y eso les complique la gobernabilidad.

    Por ahora, si se cumple la orden de Kirchner, eso no va a ocurrir, pero más temprano que tarde la disputa entre los candidatos estallará en los distritos.

    Solá habló sobre ese punto con los suyos: «Voy a ser el gobernador de todos», dijo, lo que no implica que no vaya a acompañar a algún candidato.

    Ayer, a 24 horas de su renuncia, luego de suspender un acto en Bahía Blanca, el gobernador participó de un encuentro en la Casa Rosada. Un rato antes, en La Plata, se retiraba el escrito que había presentado ante la Junta Electoral, último acto de su ilusión reeleccionista.
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