Abogados: ganó candidato que fue contra políticos
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«Creo que se terminó la luz de la estrella del doctor Germano entre los abogados», le dijo Rizzo a este diario mientras festejaba su triunfo. El anti-Cassaba (como lo definen sus oponentes) decretó, además, que la derrota de Germano implicaba la derrota de una línea ideológica y de conducción que durante 10 años se proyectó «sobre el Colegio de Abogados, la Facultad de Derecho, la UBA y el Consejo de la Magistratura».
«Esta es una protesta genuina sobre la inconstitucionalidad de Cassaba», remató.
La ley de la discordia es la 1.181. Esa norma dispone la creación de la caja de jubilaciones de los abogados de la Ciudad de Buenos Aires y fija que los jueces de los fueros nacional y federal deben retener 10 por ciento de los honorarios que les establezcan a los abogados. Algunos, en caso de que también estén matriculados en la provincia de Buenos Aires, aportan a una caja bonaerense.
Lo de Guillermo Borda también merece un apartado en el análisis. El hombre del Colegio de Abogados de la Ciudad tenía un escenario más que favorable para acceder a la máxima representación de la abogacía porteña. Sin embargo, y pese a que centró su campaña en una fuerte crítica a la reforma del Consejo de la Magistratura, tema sensible para los abogados, terminó segundo.
De acuerdo con los resultados de la elección de ayer, la conducción del Colegio de Abogados quedará integrada por 9 hombres de la lista de Rizzo, 3 de la de Borda y 3 de la de Bossert. El Colegio Público de Abogados porteños es depositario de la matrícula de unos 60 mil profesionales del derecho que ejercen en el fuero local. Estos comicios también tendrán incidencia en la postulación de los futuros candidatos a consejero en el consejo de jueces.



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