8 de abril 2003 - 00:00

Acción directa: Carrió cortó una ruta para que la voten

Callejera, Elisa Carrió liberó ayer una inédita pasión piquetera: desoyó a los consejeros que le reclaman moderación para no espantar votantes y encabezó un corte de ruta junto a un centenar de ex empleados de YPF. Llamativo modo de buscar votos a tres semanas de la presidencial.

En el clima confidente de esa ronda piquetera, entre mates, bizcochitos de grasa y cigarrillos compartidos, Carrió reveló que, como el peronista Adolfo Rodríguez Saá, tiene un plan para recuperar el control estatal del multimillonario negocio del petróleo.

Ocurrió ayer durante una charla que, luego de «piquetear», mantuvo Carrió con ex empleados de YPF que hace semanas cortan el acceso a la planta que la empresa Repsol YPF tiene en las afueras de La Plata. Carrió los visitó y se acopló al piquete, pero no quiso dar detalles de su plan secreto.

«Nosotros creemos que el país debe recuperar el manejo del petróleo»
, le dijo Daniel Ivelli, uno de los jefes del grupo de ex YPF.

«Yo tengo una idea así en carpeta. Está dentro de nuestro plan pero no puedo adelantarles nada. Primero quiero saber si se puede cumplir»
, respondió Carrió, enigmática.

De campaña, la chaqueña hizo algunos cálculos: hay 30 mil ex empleados de YPF que reclaman el pago de una indemnización por la venta de esa compañía que corresponden, por ley, como propiedad participada. Son 30 mil despedidos que acarrean, al menos, 80 mil votos.

Aunque quiso evitarlo, Carrió tuvo que deslizar una promesa. Los ex empleados tienen el juramento de Eduardo Duhalde de que antes de dejar el gobierno el 25 de mayo les pagará esa deuda en BODEN 08 por lo que le reclamaron que, si llega a presidente, no anule esos pagos.

Se esperanzan los desocupados aunque nadie sabe cómo hará Duhalde para ganarle esos fondos al ministro de Economía, Roberto Lavagna.

Lo mismo hicieron hace quince días ante el socialista
Alfredo Bravo -que los visitó- y antes Rodríguez Saá que les hizo un lugar en la agenda cuando recorrió Berisso. «Quédense tranquilos -afirmó Carrió- voy a respetar esa decisión.»

Una hora dedicó la candidata a charlar con los despedidos a quienes les anticipó que asumirá como presidente el 25 de mayo y, además, que unas de sus primeras medidas de gobierno será instrumentar
una beca económica para chicos y jóvenes sin estudio ni trabajo.

Aprovechó además para castigar a
Néstor Kirchner. «En la campaña gasté 50 mil pesos, menos que el acto que hizo Kirchner en River», dijo y adelantó que no hará campaña televisiva (al menos con spots, sí en programas): «Vamos a hablar en cadena nacional 2 minutos y nada más».

Y explicó esa decisión: «Todas las campañas están financiadas por empresas», por lo que «la gente, en definitiva, termina votando a esas empresas».

Rodeada de mujeres -la escoltó un grupo de diputadas y la candidata a intendente del ARI en La Plata,
María Monserrat Lapalma- y con un crucifijo rojo colgado del cuello, pidió a los votantes que «no tengan miedo. Que la esperanza venza al miedo, como decía Lula».

No volvió, durante la charla, a citar su propuesta de recuperar las empresas petroleras. Sólo, al final, dedicó una crítica a Duhalde.
«Yo soy cristiana de comunión diaria, no me hace falta sacarme fotos con el Papa, lo de Duhalde es mentira porque no se arrepiente de nada.»

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