14 de febrero 2003 - 00:00

Acelera López Murphy: vuelve de EE.UU. y pide el Luna Park

Ricardo López Murphy medirá sus chances para figurar en las grandes ligas de su nuevo oficio, el de político. El 19 de marzo se verán carteles que dirán, casi seguramente, «todos al Luna», como suele suceder en las campañas que se sirven del antiguo estadio de box de Corrientes y Bouchard. Es cierto que al elegir el escenario también sugirió un techo. Los estadios son más sinceros que las encuestas para revelar las expectativas de los candidatos. El Luna no es la Federación de Box, propia de la franja que ocupan el Partido Obrero, el Humanista, el Partido Nacionalista Constitucional o el Socialismo Auténtico. Los capitostes de esas fuerzas festejan porque «llenamos la Federación», de la calle Castro Barros. Tienen para sacar pecho porque superaron cenáculos de élite como Casa Suiza o Unione e Benevolenza.

Otros recintos implican ambiciones más poderosas: Atlanta o el microestadio de Ferro fueron hechos para lanzamientos de candidaturas radicales o del Frepaso en su mejor momento. Izquierda Unida, con muchas ganas, se probó en esa escala, igual que algunos peronistas porteños en internas.

• Sueño mayor

López Murphy se lanza a un sueño mayor: el Luna Park supera la barrera de Obras Sanitarias (que está en la gama CGT o congresos duhaldistas) y va a un experimento que en la campaña actual sólo ensayó Adolfo Rodríguez Saá (el acto quedará en la historia con la imagen de la «Colorada» Teresa González Fernández de Solá cantando la marcha peronista al lado de Adolfo Rodríguez Saá). El desafío de López Murphy bordea la falta de respeto para Carlos Menem: el estadio que administró por años Tito Lectoure supera en algunas butacas a Costa Salguero, sede del riojano en su activismo porteño. Además tiene una carga transgresora que le viene impuesta de los grandes musicales de la década: desde «Drácula» hasta «Calígula» (ya se encargará la izquierda de bromear con estas asociaciones). Es posible que sea el único acto que el ex ministro de Economía realice en la Capital Federal durante la campaña: superar esa marca ya lo obligaría a Boca Juniors o, como el Menem arrollador de 1988-9, River.

La presentación de López Murphy forma parte de una secuencia de actos en las grandes ciudades del país. Insistirá con Mendoza, donde obtuvo hasta ahora sus mejores marcas de adhesión popular y de donde proviene Carlos Balter, su jefe de campaña. En marzo irá dos veces: el 8, a la fiesta de la Vendimia (habrá varios candidatos allí) y el 15 a un meeting específico de campaña. El 20 estará en Bariloche y un par de días más tarde en Rosario.

Antes de lanzarse a ese tramo final de la campaña, convencido ya de que las elecciones serán el 27 de abril, el candidato visitará los Estados Unidos. Partió ayer hacia Los Angeles para cumplir con compromisos académicos y visitar a su hijo, que estudia en la universidad local. El lunes pasará el feriado norteamericano en Nueva York, acompañado por su hija. Como se ve, casi tan familiero como Duhalde (no en vano son vecinos, uno de Lomas de Zamora, el economista de Adrogué).

• Fiebre

La expectativa que comenzó a generarse con el acto del 19 levantó fiebre en el equipo de campaña. Allí piensan producir definiciones llamativas para esa fecha: ¿Estará Nito Artaza en el palco? ¿Luis Patti? ¿Mauricio Macri? Nadie quiere abrir la boca en la avenida Leandro Alem, donde instaló su cuartel el candidato de Recrear Argentina, quien tampoco abre la boca sobre la posibilidad de llevar como candidato a jefe de gobierno porteño a un ex colega suyo en el gabinete de Fernando de la Rúa.

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