23 de marzo 2004 - 00:00

Activistas fuerzan su unidad para ir al acto

Con fórceps, los organismos de derechos humanos lograron ayer evitar un cisma entre los grupos piqueteros y partidos de izquierda que amenazaban con generar, por primera vez en los últimos 20 años, una fragmentación de los actos por el golpe del 24 de marzo de 1976.

Sectores críticos al gobierno, como el Partido Obrero -y su rama piquetera, el Polo Obreroy el MIJD de Raúl Castells, habían advertido que no participarían de una «marcha oficialista». Entendían que el espíritu de algún grupo era montar una marcha de respaldo a Néstor Kirchner.

Pero ayer lograron conciliar un criterio común, agregando consignas poco gratas para la Casa de Gobierno: un pedido de amnistía para los « luchadores sociales» con causas judiciales -que Kirchner prometió, pero luego encajonó- y el rechazo al acuerdo con el FMI.

En el capítulo más áspero, fijaron como reclamo que se condene a los «genocidas de ayer y de hoy», referencia a lo ocurrido en el Puente Avellaneda en 2002, donde murieron Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, y a la más reciente bomba en Plaza de Mayo, el 20 de diciembre pasado.

Sólo ampliando el temario, la organización -que desarrollan esencialmente Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, y la agrupación HIJOSlogró impedir que se produzcan escisiones en la marcha multisectorial que, desde hace dos décadas, unifica a todos los grupos.

Esa movilización arrancará a las 17 desde Plaza Congreso y concluirá en Plaza de Mayo, con la lectura de un documento conjunto que abarcará el pedido de restituir la identidad a los 500 jóvenes hijos de desaparecidos y hasta una oposición al ALCA.

Pero, en rigor, la fractura quedará expuesta una horas antes: el grueso de las agrupaciones y partidos que participarán de la movilización de las 17 a Plaza de Mayo
no asistirá a la ESMA al mediodía, donde se desarrollará el acto oficial encabezado por Kirchner.

Esa postura se extiende inclusoa clanes como la CCC de
Juan Carlos Alderete que, hasta hace algunas semanas, mantenía un buen trato con la administración Kirchner, sobre todo a través de la ministra de Desarrollo Humano, Alicia Kirchner, pero en los últimos días recuperó un rol crítico.

«Es un maquillaje»,
definió Néstor Pitrola, del Polo Obrero, la creación del Museo de la Memoria en la ESMA. Al igual que el PO, otros partidos de izquierda y una amplia gama de clanes piqueteros plantean que «más que un museo deberían aparecer los archivos de la represión».

En realidad, no cuestionan el museo; lo consideran insuficiente como gesto de compromiso del gobierno de Kirchner. «Hay 4.000 mil luchadores sociales con causas en la Justicia y el gobierno no hace nada. Eso es también defender los derechos humanos», plantean. Otros amplían sus quejas a la política internacional del gobierno y pidieron agregar un rechazo a la decisión oficial de enviar tropas a Haití. A pesar de las diferencias, unas 200 entidades de derechos humanos, partidos políticos -desde el ARI hasta el PTS-, grupos piqueteros, barriales y gremiales -Teresa Vive, Barrios de Pie, la MTD Aníbal Verón, entre otros-y agrupaciones universitarias adhirieron y participarán de la movilización que irá desde Plaza Congreso hasta Plaza de Mayo.

Por eso, no se plegarán al acto de la ESMA que, en cambio, arrancará temprano para el sector de Madres de Plaza de Mayo de
Hebe de Bonafini, la agrupación HIJOS y el CELS de Horacio Verbitsky, que antes del mediodía colocarán fotos de desaparecidos en la entrada del predio de la Marina.

Previamente,
Kirchner tiene previsto concurrir al Colegio Militar para retirar las imágenes de los directores de esa institución, un gesto cargado de simbolismo.

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