14 de mayo 2004 - 00:00

Acto sin respaldo para una idea muy poco feliz

Acto sin respaldo para una idea muy poco feliz
«No debí hablar en la ESMA», declaró el presidente Néstor Kirchner sobre el acto del 24 de marzo entre tantos discursos para el arrepentimiento que pronunció en su primer año de gobierno. Pidió perdón en nombre del Estado por la violenta represión de los años '70 que en ese edificio, hasta ahora de la Armada, en la avenida Del Libertador, tuvo como epicentro buena parte de esa negación de la libertad, torturas a presos clandestinos sin jueces intervinientes y también encaminar vidas humanas a su desaparición.

No estuvo mal pedir perdón por la barbarie de Estado si se hubiera pronunciado igualmente una palabra en favor de las muchas víctimas inocentes del terrorismo y el accionar subversivo de los años '70. Con esta omisión fue un acto parcial, para un sector de la sociedad argentina y además minoritario que con voto propio no supera 10% en actos eleccionarios. Con aquel enfoque y la minoría destinataria es comprensible que un acto tan anunciado y con transporte contratado para el lugar no reuniera más de 20.000 personas. Ese mismo día, horas más tarde, fuerzas piqueteras y de izquierda reunieron en Plaza de Mayo alrededor de 50.000 personas y pocos días después un hasta ese momento desconocido Juan Carlos Blumberg convocaba contra al asesinato de su hijo Axel por delincuentes comunes y contra la inseguridad, frente al Congreso 200.000, marcando la diferencia entre convocatoria adecuada a problemas reales. El terrorismo setentista aun combatido con perversidad ni antes ni ahora entró en el sentir de la sociedad argentina.

El presidente de la Nación había llegado al acto de la ESMA con el desaliño político de que una ideologizada defen-sora de cualquier extremismo, nacional o internacional, como Hebe de Bonafini hubiera tachado la concurrencia al lugar ese día de gobernadores electos, algunos de los cuales -como Jorge Obeid, de Santa Fe, y José Manuel de la Sota, de Córdoba-reunían en la época del Proceso militar más cárcel y riesgo de desaparición que el propio matrimonio presidencial, donde Néstor Kirchner acredita una sola noche de prisión.

Culminaron los desaciertos de ese acto frente al edificio de la ESMA cuando en el discurso el Presidente se adjudica el falso hecho de ser el único que hizo algo reivindicatorio de 20 años de democracia reconquistada para juzgar la represión de los años '70. Se olvidó, nada menos, que del principal y el que debió ser único acto reivindicatorio del pasado: el juzgamiento de las Juntas Militares con sentencia dictada en 1985. Ofendió al ex presidente Raúl Alfonsín que a 3 días de asumir, el 13 de diciembre de 1983, dictó el decreto de creación de la Sala Especial de juzgamiento de los militares que encabezaron aquella represión en forma abusiva.

Además, culminaron los errores del gobierno anunciando el destino del inmenso predio de la ex ESMA a un «Museo de la Memoria» que, en realidad, por su evidente parcialidad será un museo al rencor para mantener vivo, desde lugar tan visible, el resentimiento en la familia argentina.

«Hay que ver qué es lo que harán sus diseñadores, sus contenidos, el archivo, el uso del espacio libre, los que corresponderían a exposiciones y el presupuesto que se le destine para su instalación y restauraciones. En nuestra tradición siempre faltó presupuesto para los museos», dice Julio Keselman
, ex presidente de la Sociedad Central de Arquitectos.

Aunque este gobierno destine cuantiosos fondos a una obra pública innecesaria por su dimensión para una recordación histórica parcial es difícil que futuros gobiernos brinden altos presupuestos. Aunque con esa reducción germinarán las disputas y el resentimiento que ahora se quiere implantar.

«Tengo dudas de que se lleve a cabo. Más que un museo creo en un archivo de la memoria. El edificio de la ESMA no es apto y necesita una refacción total. Es una iniciativa extraña si se tiene en cuenta que todo nuestro pasado como Nación está resumido en un edificio chico como es el Museo Histórico Nacional que, además, recibe muy pocos visitantes. El estado de los museos hoy no es óptimo. El Museo Mitre está cerrado desde hace 4 meses porque no tiene luz; la mayoría no tiene seguridad, no hay equipos de computación para búsquedas ni registros, se sigue con el obsoleto sistema de fichas, no se restaura, sufren humedad y filtraciones que ponen en riesgo los contenidos. Se hacen las cosas absolutamente a pulmón con muy poco personal, mal pago», expresa Jorge Carro
, vicedirector del Museo Roca y ex decano del Museo Social Argentino (UMSA).

«La cantidad de hectáreas del predio de la ESMA para museo es parte de un intento de arquitectura monumentalista. Para el propósito alcanzaría y sobraría con el edificio del frente. El Parque del Centenario, como lo indicó su creador Charles Thays, debía estar destinado a la ciencia y nunca hubo presupuesto para cumplir con eso. Frente al Instituto Marie Curie, donde se desempeñaron premios Nobel como Federico Leloir, hay canchas de fútbol. El Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia frenó sus obras apenas en la etapa 3 y quedó paralizado en construcción en los '30»
, dice el arquitecto Carlos Fabricampe. «Ese museo de Ciencias Naturales fue creado en 1823 y tras sucesivas mudanzas se instaló definitivamente cien años después en el edificio que ocupa en la actualidad y que nunca se terminó de construir», nos expresó Fabricampe.

Hay más argumentos sobre el despropósito que significa hacer del edificio de la ex ESMA un museo para una parcialidad histórica, además muy controvertida. Más aún si el presidente Kirchner declaró sobre esas 17 hectáreas que serán
«todas para el museo».

• Parcialidad

Aun una parcialidad minoritaria de los argentinos tiene todo el derecho a una recordación en forma de museo o lugar de archivos. Pero en una de las tantas casonas del Estado como tiene en Austria y Las Heras, de la Capital Federal, el general Juan Perón que marcó 30 años en la vida nacional y dejó una herencia partidaria que aún gravita. Las Abuelas de Plaza de Mayo, que encabeza Estela de Carlotto; el secretario de Derechos Humanos de la Nación, el ex juez Eduardo Duhalde (otrora socio del abogado Ortega Peña, asesinado por la Triple A en pleno centro de la ciudad, en la calle Carlos Pellegrini) y Gabriela Alegre, secretaria de la misma área pero en el Gobierno de la Ciudad, se refirieron siempre, (por eso de que es justo aspirar a una recordación aunque sea de una parte, la subversiva, de las víctimas de los '70) al Museo del Holocausto de Washington como ejemplo posible. Pero ocupa menos de una hectárea y con ello recibe 2 millones de visitantes por año cuando en la ex ESMA se habla de 17 hectáreas y se puede calcular mínimos visitantes. El 5% del de Washington, o sea 100.000 visitantes por año sería mucho para un museo tan parcial e insólito en la dimensión edilicia que se le quiere dar.

Pensemos que uno de los más visitados de la Argentina, el de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, acerca 200.000 personas por año. Poco más alcanza el privado de arte MALBA, de la familia Costantini, pese a traer colecciones y artistas de renombre internacional.

Al proyecto del nuevo museo se lo llamara «de la memoria», si se lo hace, pero difícil que sea ajeno al olvido cultural y presupuestario que forma parte hoy de la realidad de los museos del país y de tantos otros edificios públicos mal mantenidos.

El presidente Néstor Kirchner al aceptar esta rencorosa propuesta demuestra por lo menos un rasgo común con el peronismo partido que hoy querría ver desaparecer aunque fue quien lo catapultó al poder: la tendencia a la necrofilia. Es algo distintivo y constante siempre del peronismo que tuvo cadáveres circulando por el mundo, manos cortadas de los restos de su máximo líder, un intento de monumento apoteótico a los «Héroes de la Patria» de aquel alocado ministro de Perón, José López Rega, cuando quería recolectar todos los cadáveres de ilustres y ponerlos en un mausoleo a erigir en avenida Alcorta, en Palermo, donde hoy se levanta, felizmente, una inmensa rosa metálica. Por si faltara poco el presidente «paralelo», Eduardo Duhalde para enfrentar a Néstor Kirchner también en «museos», piensa remover en otro gesto necrofílico los cadáveres de Perón y Evita y llevarlos a un mausoleo a erigir en la quinta San Vicente que fuera del general Perón en vida. Curiosamente el monumento más modesto de la Argentina es a 700 héroes auténticos muertos en combates en Malvinas...

Poca seriedad y mente propia de pueblos subdesarrollados, que generan dirigentes que también lo son, gastando dinero público en propuestas desmedidas e intemperantes frente a la salida de la pobreza que reclama parte considerable de sus habitantes.

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