25 de mayo 2001 - 00:00

Acuerdo gobierno y PJ sobre 4 puntos básicos

Antes de que finalicen las negociaciones, el acuerdo político que busca el gobierno en estas horas tendrá una expresión material: cuando Domingo Cavallo presente el megacanje de la deuda en Nueva York, el próximo miércoles, estará acompañado por dos gobernadores peronistas. Son José Manuel de la Sota y Carlos Reutemann. También viajará, por la Alianza, Angel Rozas y hay que pensar en que, hasta ese día, otras figuras pueden subir al avión. Mientras tanto, desde el equipo más cercano a Fernando de la Rúa se realizan gestiones para llegar a un acuerdo político capaz de compensar la fuerza que perdió el gobierno, sobre todo como garante de la paz social. Esas tratativas las encabeza Chrystian Colombo, quien ya consiguió el compromiso de Eduardo Duhalde y de la CGT. De la Sota, que en un primer momento consideró que cualquier contacto sería incompatible con la competencia electoral de este año, revisó su conducta. Y ya hay empresarios que caminan hacia esa mesa. Por ahora, Carlos Ruckauf parece indiferente aunque seguramente se sumará al encuentro. En cambio, Hugo Moyano seguirá aislado: ayer lanzó un paro de 48 horas. Sin embargo, el requisito más importante para que este pacto se concrete todavía está por completarse: se trata de la aceptación de Fernando de la Rúa. El Presidente todavía no bendijo los sucesivos acercamientos y sabe que hacerlo significa algo más que aceptar su falta de liderazgo. Porque entre las condiciones del pacto está la adopción de medidas concretas -entre ellas se comenzó a hablar de una rebaja en el IVA-y un reparto de cargos con el peronismo que hasta podría involucrar algún ministerio.

Los funcionarios más allegados a Fernando de la Rúa presentarán este fin de semana al Presidente una propuesta que piensan lanzar como paso siguiente al megacanje: la suscripción de un acuerdo político que compense la fuerza que hoy le falta al gobierno para liderar un proceso de reactivación económica. La naturaleza de ese acuerdo está todavía por encontrar una forma y tampoco está definida del todo la nómina de quienes adherirán a la propuesta. Sin embargo, los sectores consultados establecieron varias premisas, que los representantes del gobierno aceptaron hasta ahora:

*El requisito principal que plantean los interlocutores del oficialismo es que esta vez no se trate de ese tipo de acuerdo que se agota en la proximidad física, al que tantas veces apeló De la Rúa para atemperar las críticas opositoras sobre medidas de gobierno desagradables, desde el primer impuestazo. Ahora los convocados exigen una agenda concreta, de por lo menos cuatro puntos que puedan sustraerse de la competencia electoral.

*Una segunda característica de este pacto es que, entre ese haz de compromisos, debería proponerse una rebaja de impuestos. En general, en todos los diálogos se pone como ejemplo un recorte en la alícuota del IVA. El resto de las medidas identificadas con la reactivación debe ser parte todavía de una discusión en la que Domingo Cavallo llevará la voz cantante.

*Otra condición del acuerdo es que iría acompañado del ingreso de peronistas a la administración, sin que ese desembarco comprometa la figura de los «presidenciables» del PJ, que no quieren quedar involucrados en el gobierno actual. Todavía no se sabe cuáles son las áreas que se ofrecerá a la oposición pero una y otra vez aparece como casi seguro el reemplazo del ministro de Salud, Héctor Lombardo, quien regresó el miércoles de una visita a Europa.

Gestores

Las tratativas para que comience este diálogo las llevó adelante en las últimas semanas Chrystian Colombo. Contó también con la colaboración de Patricia Bullrich y el aval de una figura clave para que esta propuesta sea bien interpretada en la mesa presidencial, el secretario general Nicolás Gallo. El propio Colombo conversó sobre el tema con Domingo Cavallo, y si bien fue a micrófono cerrado, trascendió que el titular de Economía está de acuerdo con la necesidad de darle otro espesor político al gobierno para que la gestión tenga alguna perspectiva de éxito.

Dos veces en los últimos 15 días Colombo comió con los dirigentes de la CGT (la última fue el miércoles). El primero de esos encuentros le resultó poco alentador. Rodolfo Daer, Carlos West Ocampo, Luis Barrionuevo, Oscar Lescano y Armando Cavalieri se mostraron renuentes: ellos venían de consultar a José Manuel de la Sota quien, ya lanzado a la carrera presidencial, les propuso no obstruir pero tampoco complicarse con el gobierno «antes de ganar las elecciones de octubre». El gobernador de Córdoba sugirió «en enero o febrero sostener alguna forma de cogobierno que le ayude a De la Rúa a llegar hasta el 2003». Hasta allí llegó su voluntad de involucrarse en un pacto.

Alejado De la Sota -que tiene entre los sindicalistas una autoridad llamativa-el gobierno se dirigió a Eduardo Duhalde. El propio Colombo mantuvo con el ex gobernador una conversación en la que se pusieron algunas condiciones para avanzar. Duhalde aclaró que el PJ de la provincia de Buenos Aires no estaba en una actitud obstruccionista y el jefe de Gabinete le garantizó que si había una aproximación sería sobre la base de propuestas concretas para la crisis económica y social. «Nada que te complique electoralmente porque soy consciente que de ese modo no hay pacto que valga», le dijo Colombo a Duhalde. El candidato a senador dijo ayer públicamente que «el gobierno debe convocar a un pacto para sustituir estas políticas propias de los partidos por políticas consensuadas y que tengan como primer ítem el tema de la marginalidad». Avanzó así en la línea de lo acordado con Colombo como ningún otro dirigente peronista pero tampoco se privó de decir que De la Rúa «no tiene sostén de la fuerza que lo llevó al poder» y que «es inocultable la soledad presidencial en relación con las decisiones que toma».

Colombo, Bullrich, en alguna medida Gallo, ampliaron los contactos a otros sectores, sobre todo empresarios. Ignacio De Mendiguren, Gregorio Chodos, Jorge Aguado escucharon la iniciativa y están actuando sigilosamente para fortalecerla. Todo este movimiento, y sobre todo la aquiescencia de Cavallo, modificó la postura de De la Sota, en especial por el trabajo político que también se realizó sobre otros gobernadores del PJ: desde Carlos Reutemann a Carlos Rovira y Juan Carlos Romero.

Conclusión

Ayer el equipo más cercano a De la Rúa volvió a analizar las negociaciones y preacuerdos alcanzados. Los funcionarios llegaron a la conclusión de que ya es necesaria una palabra de aprobación del Presidente para redactar una agenda concreta y comenzar a montar el escenario del acuerdo, inclusive en lo que respecta a algún reparto de poder. Sin embargo, nadie sabía anoche cuál será el temperamento de Olivos, sobre todo porque no hay quien conozca hasta qué punto el dueño de casa tiene conciencia de la imagen de aislamiento y debilidad que proyecta. Sus hombres tal vez se enteren este fin de semana. No es la única incógnita: tampoco está claro qué lugar ocuparán los fragmentos sobrevivientes del Frepaso -en especial Aníbal Ibarra-y sólo se supone que Raúl Alfonsín apoyará la iniciativa.

Los argumentos para cubrir la operación preexisten a ella: Cavallo volvió ayer sobre la «unidad nacional» que expresa la actual administración. Y Gallo, por su lado, hace ya una semana que declaró que «como éste es un gobierno de unidad nacional, no concurre a las elecciones». Con lo que el pacto también tiene algo de coartada frente a una posible derrota.

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