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Menem desliza bronca ante el visitante por su situación: «Esto ya me pasó antes; es injusto que yo viva esto».
Amigo de los gestos, el inquilino de Don Torcuato se entregó a la lectura de manuales de autoayuda. El sábado se dedicó a un volumen de Roberto Rojo titulado «Héroes y traidores en el ocaso federal».
Ayer, antes de mirar el partido que convirtió a San Lorenzo en campeón de la AFA, derrotado por segunda vez en una semana River Plate, salió a leer al jardín otro libro cuya tapa exhibió a los curiosos que pispeaban por encima de los toldos y las mamparas que protegen su intimidad: «Napoléon» de Geoffrey Ellis, en la colección Perfiles del Poder.
Consigna
Menem tiene que conciliar sus gustos en materia de decoración con la que exhibe con estridencia la casa del ex jefe de la Casa de Moneda. Por ejemplo, en el comedor hay un gran retrato a lápiz del dueño de casa. Jorge Asís, cuando saludó a Cecilia Bolocco, al llegar a un almuerzo el sábado, bromeó explotando fisonomías simpáticas: «Te trajiste un retrato de Pablo Neruda».
1. Se prepara para una estadía larga como procesado de Urso.
2. El ex presidente sigue estudiando un atajo que le acercó Julio Mera Figueroa apenas se produjo la citación de Urso: precipitar la acefalía en La Rioja y llamar inmediatamente a elecciones para elegir a Menem gobernador. Eso lo sacaría del proceso por la inmunidad de detención sancionada por el Congreso de la Nación tras la crisis de los sobornos en el Senado. Esa ley permite que siga el proceso, pero sin la detención el impulso de Urso queda en la banquina. Este expediente puede ser una fórmula vitalicia: en La Rioja hay elección indefinida de gobernador.
3. Brotaron las anécdotas, como la que recuerda cuando Menem estaba en Magdalena y pedía que le llevasen, ordenadamente, los manuales de todas las materias y se leyó toda la carrera de abogado. Quien le acercaba esos volúmenes en ordenada entrega era quien luego lo defendería ante la Conarepa, ente militar que le había incautado todos los bienes personales.
4. La preocupación es que la prensa sobreexponga a Menem viviendo en la quinta y se cree la idea de que está en un paraíso y entregado a diversiones sin fin. De ahí el interés en mostrarlo en su contracción a la lectura.
5. Sobran las propuestas para mejorar la defensa y se habla de una consulta a un penalista famoso, de la escuela garantista alemana, Sancinetti, que dicen le cobró $ 3 millones a Angeloz por un informe contra la figura del enriquecimiento ilícito. Dicen que es lo mejor que se puede pagar hoy en derecho penal en la Argentina.
6. Entre los reencuentros no sólo está el afecto de su esposa, Cecilia Bolocco, a quien tiene en obligada luna de miel y a quien promete un mundo mejor cuando salga de este aprieto. También destaca que ha ganado lugar en su corazón su hermano Eduardo, convertido en vocero de la denuncia de que hay una politización de esta causa para perseguir al ex presidente. Al visitante le repite casi como un sonsonete: «¿Viste a Eduardo, lo que dijo? Estuvo diez puntos».
El sábado siguió con visitas más técnicas. Jorge Asís, citado de urgencia mientras visitaba a su madre en Quilmes, acercó el amor a los libros y a Chile. En el almuerzo hablaron el ex embajador y la animadora de TV sobre literatura chilena (repasaron anécdotas y textos de Enrique Lafourcade, Jorge Edwards, José Donoso, el obvio Neruda). Menem escuchaba, como aprendiendo.
En la noche hubo una picada con abogados: Mariano Cavagna Martínez, Oscar Roger, E. Menem, Eduardo Bauzá y Corach. Este traía lo más alentador de esa noche, un mensaje de Carlos Ruckauf: que no va a hacer ningún movimiento dentro del PJ mientras Menem esté en esta situación.




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