Como Rafael Bielsa no parece remontar la diferencia que, en los sondeos, benefician con comodidad a Mauricio Macri y a Elisa Carrió, en su propia cercanía -más exactamente en la Casa Rosada, donde no goza de las mejores simpatías- llueven los reproches. Uno de ellos, el más razonable en materia de campaña, alude a un deficiente manejo del cronograma de actos, a la omisión de ignorar ciertos barrios clave (como si, por otra parte, las convocatorias populares y la presencia del candidato garantizasen votos a favor).
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Y, en ese plano, le puntualizan a Bielsa que ha recorrido en exceso algunas villas miseria ( prometiendo e inaugurando viviendas que, por otra parte, paga su odiado Aníbal Ibarra, a quien se olvidan de invitar a los actos), lugares con cierta densidad poblacional pero en nada comparables con la cantidad de habitantes de Recoleta, Palermo o Belgrano. Según las críticas, Bielsa entonces privilegió algunos sitios con menos de 8 mil personas, muchas de las cuales no votan -por indocumentados o extranjeros-, en lugar de concentrarse en barrios donde se congregan más de 400 mil almas, todos votantes el domingo. ¿Será una falla que pagará en esa fecha? Informate más
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