Auditora que contradijo a Mecikovsky, presionada por AFIP

Política

La contadora Laura Iglesias Garrido, que concluyó que no hubo irregularidades en la facturación de Austral Construcciones, afirmó que debido a ello le abrieron un sumario interno durante el macrismo. "Fue una pesadilla", afirmó.

Una empleada de carrera de AFIP rompió en llanto en el juicio de Vialidad. Fue al relatar que le abrieron un sumario interno durante el macrismo tras haber realizado una auditoría en la que concluyó que no hubo irregularidades en la facturación de Austral Construcciones. “Fue una pesadilla”, afirmó.

Algo nerviosa pero dentro de los carriles normales, la contadora Laura Iglesias Garrido comenzó a responder preguntas ante el Tribunal Oral Federal 2. Convocada por la defensa de Lázaro Báez, la contadora relató que es empleada de la delegación microcentro desde hace más de treinta años. “Desde 1990 trabajo siempre en el mismo lugar”, repitió en más de una oportunidad. En ese marco es que le tocó llevó adelante las tareas de inspección respecto de Austral Construcciones por los períodos 2004-2006. La Oficina de Investigaciones de Comodoro Rivadavia había advertido sobre eventuales irregularidades en la facturación de la firma y se abrió el expediente.

En esa línea, la defensa de Báez buscó hacer eje nuevamente en las diferencias de los resultados de las actuaciones de la filial Comodoro de la AFIP con la de Microcentro para robustecer la hipótesis de una “persecusión” y “animosidad” por parte de un sector del organismo recaudador, encabezado por Jaime Mecikovsky.

Según dejó en evidencia la defensa del empresario durante la audiencia de este lunes, mientras en Comodoro Rivadavia impugnaron parte de la facturación de Austral Construcciones, en Microcentro concluyeron que los montos objetados no llegaban a los previstos por la ley penal tributaria, por lo que la situación impositiva de Austral se regularizó con la rectificación de las declaraciones juradas.

Al igual que otros testigos, la Contadora desechó uno de los cuestionamientos que habían realizado funcionarios que respondían a Mecikovsky, quienes señalaban que había habido facturación apócrifa de los proveedores Repas SA y Reton SRL y maniobras irregulares en la compra de motoniveladoras por parte de Austral. “Se pudo verificar la documentación de la compra, el despacho, la documentación contable y del pago (…) Verificamos las retenciones de aduana”, afirmó Garrido.

La testigo, además, negó inconsistencias en la facturación de proveedores de Austral: “se verificaron las operaciones de Retón con Austral. Eran reales”, concluyó. Y, también en sintonía con los colegas que la antecedieron, Iglesias Garrido afirmó que “no es habitual” la fiscalización a una empresa cuyo domicilio esté fuera de la jurisdicción de la filial que lleva adelante las actuaciones.

Al cabo de una hora de declaración, una pregunta específica generó un punto de inflexión en el relato de la mujer: ¿Recuerda algún episodio particular en su trabajo tras haber firmado esa auditoría?” Con la voz quebrada y pausada, Iglesias Garrido relató que luego de haber firmado la auditoría que contradijo lo que decían los funcionarios de Comodoro, le abrieron un sumario administrativo y tuvo que declarar como imputada en el marco de ese proceso interno. “Con posterioridad a la auditoría, después de diciembre de 2016, recién en febrero de 2019 me enteré que tenía un sumario”. La testigo contó que ni si quiera la habían notificado del proceso en su contra y se enteró cuando la llamaron a declarar casi tres años después. “Yo lo único que había hecho era trabajar, como lo hago desde 1990”, contó entre lágrimas. Al finalizar el juicio interno, la contadora explicó que no tuvo ninguna sanción disciplinaria.

“¿Por qué cree que le iniciaron ese sumario?”, interrogó el defensor de Báez, Juan Villanueva. “La verdad, nunca lo tuve claro. No sé de qué me acusaban. No lo sé. El origen de ese sumario estaba en las conclusiones de la auditoría interna. Pero la verdad que nunca entendí. La auditoría tenía observaciones. Retón era un firma que tenía empleados, tenía todo presentado. No se ni qué estaban objetando. Para mí fue una pesadilla, qué quiere que le diga”, remató.

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