Auditoría clave contra Oil ingresó al juzgado un día antes de existir para AFIP

Política

Documento sin firma incorporado a la causa, pero para registros formales recién fue ingresado el 1 de julio de 2016. Testigo admitió que "no vio un papel" sobre la petrolera y no participó de la denuncia penal.

Como un hábil esgrimista, el exsubdirector de Auditoría de la AFIP, Néstor Sosa, había logrado esquivar buena parte de las estocadas en formato de preguntas que le hacían las defensas, en el marco de su tercera audiencia en el juicio oral por Oil Combustibles. Sin embargo, sobre las preguntas finales y confrontado con un documento que fue aportado por una testigo que declaró el año pasado, apareció una cuestión sorpresiva. Al testigo le exhibieron el informe preliminar obtenido de los sistemas informáticos de registro de la AFIP, que en términos formales era idéntico al que consta en la causa judicial desde un principio.

A excepción de un detalle: la fecha. Luego de que Sosa explicara la serie de controles cruzados que existen en esos documentos de auditoría, con sellos “escalera” que aseguran trazabilidad, se percataron que el que fue ingresado al juzgado de Julián Ercolini -durante la instrucción y focalizado sobre la petrolera de Cristóbal López y Fabián De Sousa- no contaba con los mismos. Pero el dato es que la contestación vía oficio había arribado al despacho judicial el 30 de junio de 2016 a las 13.22. Con el escrito aportado por la testigo, ese panorama cambió: con la firma digital que solo Sosa utilizaba, para la AFIP, el informe sobre Oil comenzó a existir el 1 de julio de 2016, recién un día después.

“Puede ser que la firma en papel se hace en momento en el escritorio con los ejemplares para remitir a las áreas”, titubeó Sosa. “¿Usted aportó al juzgado el informe para que se incorpore antes de que exista en la AFIP?”, repreguntó el abogado Fabián Lértora. “No necesariamente… no sé… no recuerdo las fechas”, cerró de manera escueta. Antes había respondido, cuando no se encontraban las firmas en los papeles que obran en el expediente judicial que él como auditor “hubiera cuestionado que se emitan informes sin estar fechados”, pero destacó que esos escritos iban acompañados por una carátula y un mail. Pero que en el camino, auditoría había cambiados sus protocolos y tenía mitad papel, mitad sistema informatizado. Pero el final del documento tampoco tenía fechas visibles. Una curiosidad.

En esta audiencia, Sosa -pese a remarcar una y otra vez que no había sido una auditoría focalizada en Oil, sino en los procesos de cobro de una agencia sobre determinado impuesto y en determinado período- tomó la máxima distancia posible del análisis que hizo el área a su cargo y que fue la mayor herramienta con la que la justicia hilvanó la acusación que hoy se discute en el juicio. El testigo también se mostró escueto en la segunda auditoría que comenzó en simultáneo, denominada OIP 15. Las respuestas de dos áreas que dependían de Alberto Abad y Leandro Cuccioli tardaron tres años en enviar sus respuestas. Inquirieron a Sosa si había reclamado en sus reuniones con Cuccioli por qué Recaudación y su mano derecha Jimena de La Torre no habían devuelto lo que le solicitaba Auditoría.

“No recuerdo su respuesta”, afirmó. Y en el sentido de despegarse reiteró algo que había deslizado la audiencia anterior: “El motivo por el que estoy como testigo acá no lo sé. Me lo pregunto. Audité procesos internos. A lo mejor Ricardo Echegaray es el que podría estar molesto conmigo porque audité su gestión. No entiendo por qué estoy respondiendo sobre una contribuyente sobre la que no vi un papel”, admitió sobre Oil Combustibles.

El juicio ante el Tribunal Oral Federal N°3 ingresó tras esta declaración en una recta definitoria respecto a las declaraciones testimoniales. Con algunos desistimientos y convocados que todavía quedaron en el limbo, el plato fuerte del debate será la comparecencia –reclamada por fiscalía, querella y defensas- de los cinco peritos que participaron en el estudio respecto a los planes de pago de la AFIP para Oil Combustibles que desmentía la cifra de deuda, especificaba cuánto la compañía había pagado de ITC, y que a diciembre de 2015 no existía deuda líquida y exigible, cuando ingresó la administración de Abad. Ese documento fue revelado por Ámbito apenas fue incorporado a pedido del TOF3, ya que en el juzgado de Ercolini no se admitió como medida de prueba.

“No participé de tareas de campo ni programa de trabajo. Creo que habría que convocar a (otro testigo que ya declaró) Ocamica. Él coordinó todas las tareas de campo y armó programa de trabajo para los objetivos. Y si el diagnóstico era el adecuado o no. Escapa a la función que yo tenía”, se desligó por completo. Casi al final le preguntaron si la tomaba como una auditoría “rutinaria”. “Yo no entiendo eso porque si hay un pedido específico (de Abad de manera explícita) de determinados aspectos (planes de pago de Oil Combustibles solamente) o procesos no fue rutinario pero fue tratada en Auditoría como una rutinaria”, se excusó.

“No participé de la denuncia penal. No tengo idea de nada de eso. Si alguien aportó o solicitó los papeles de trabajo (de la auditoría) está formalizado a través de un mail o una nota que consta que fue el administrador federal el que solicitó las auditorías”, aseguró Sosa, cargando toda la responsabilidad en Abad.

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