La elección ayer delsanluiseño Jorge Agúndez como nuevo jefe de la bancada radical delSenado es una radiografía fiel de la muy trizada interna del oficialismo. Llegóal cargo no sólo por el impulso de Raúl Alfonsín (ver nota en pág. 3) sinoporque ese envión no encontró ninguna resistencia. En realidad ningúnsenador quiere ser el jefe de ese grupo, que es minoría en la cámara,oficialismo como gobierno y dentro de un cuerpo que tiene fecha cierta demuerte, en 10 de diciembre del 2001, cuando asuman los 72 nuevos senadoreselegidos por primera vez en la historia por el voto directo.
Tan claro es eso que elúnico legislador que había juntado un número crítico de sufragios como paraerigirse como sucesor de Losada era un sarcasmo: Leopoldo Moreau. Este,como se dijo, declinó la oferta ya que se siente un opositor de la línea degobierno aunque pertenezca al mismo partido.
Simulación
Por eso en la sumariareunión de ayer del bloque el nombre de este Agúndez (un alfonsinista deSan Luis que perdió la última interna ante el secretario de provincias, WalterCevallos, hombre que reparte observancias respecto de «Fredi» Storani yJesús Rodríguez) salió rápido. Igual los radicales simularon unacompulsa, por lo menos para subirle el precio a la adhesión y que el nuevo jefeles debiera algún favor.
El nombre de Agúndez,a quienes muchos ven como un hombre que también responde al mendocino JoséGenoud, fue propuesto formalmente a sus pares por Eduardo Angeloz y EdgardoGagliardi.
El polémico Luis MolinariRomero, a quien quieren poco en el bloque, que lo acusa de ser un espía de ChachoÁlvarez, alzó el mentón para anunciarles que confirmaba su renuncia a lavicepresidencia de la bancada porque tiene otros planes. Agúndez habíacumplido en preguntarle si insistía en alejarse de esa función después de larabieta del martes con el chubutense José Luis Sáez.
El cordobés explicó que «tempranoen la mañana me llamó el Presidente; tuve una conversación que no les puedorevelar y eso me impide tomar ninguna obligación en el bloque».
El resto del grupo seencrespó por ese gesto de contar plata delante del pobre. José Genoud adelantóalgunas líneas de su discurso de despedida que diría en el recinto al dejar lapresidencia provisional. «Vuelvo a defender las economías regionales despuésde estar en un cargo donde muchas veces me ha costado no subirme a un discursoopositor».
Raúl Galván
El malhumorado HoracioUsandizaga, uno de los pocos aliados de Molinari Romero en elbloque, se enojó por la metodología en la elección de los nombres de Losada yde Agúndez, sin consulta por parte del Presidente con suscorreligionarios del bloque. «En este bloque hay senadores 'kelpers' a losque se margina por pensar de una manera distinta del resto», se lamentóaludiendo a él y a Molinari.




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