10 de enero 2002 - 00:00

Al menos algo bueno

El peronismo retomó ayer la idea de reformar la Constitución Nacional, reestructurar organismos cuestionados como el Consejo de la Magistratura, encargado de nombrar y remover jueces, y reducir la cantidad de diputados y senadores. Para una época en que la política ofrece tantos sinsabores, se trata de algo bueno.

Sin embargo, el corazón de la propuesta que le llevaron en la víspera senadores del PJ a Eduardo Duhalde parece ser la Corte Suprema, que volvería a contar con 5 miembros, en lugar de los 9 actuales, y abriría la chance de nombrar magistrados «amigos» al nuevo gobierno (o por lo menos de provocar la salida de los que se consideran «adversarios»).

Más allá de todo, hay que esperar también que resulte controvertido que un país que declaró el default, modificó su régimen cambiario, congeló depósitos y trastocó las principales reglas de juego de su economía, agregue a su oferta internacional, ahora, un proceso de cambios en su Constitución.

En rigor, Duhalde se adueñó de una propuesta que presentaron los gobernadores del Frente Federal de las denominadas provincias «chicas» hace casi un mes. De ese modo, gira una propuesta inevitablemente seductora a los gobernadores y emite una señal hacia Raúl Alfonsín y los radicales bonaerenses para que adviertan que no está preso de ellos. Por más que para declarar la necesidad de la reforma necesite los dos tercios de los miembros del Congreso, proporción que no alcanzaría sin la coincidencia del radicalismo. Ese partido está desafiado de la peor manera: su máximo constitucionalista, Jorge Vanossi, es ministro de Justicia. Vanossi fue opositor acérrimo al Pacto de Olivos y la Constituyente de 1994. Para Alfonsín hay otros castigos ya que se abrirá un debate acerca de instituciones cuestionadas que él promovió, desde el Consejo de la Magistratura hasta el tercer senador por la minoría.

Este diario adelantó en exclusiva el 10 y el 11 de diciembre la intención del peronismo de modificar la Constitución, incluso se detallaron los puntos centrales de la propuesta, muy similares a los de la que se conoció anoche. En realidad, se trata de una versión ampliada de una iniciativa que -a comienzos de la gestión delarruista- lanzó Carlos Menem para bajar el gasto público. Más adelante, la reformularon desde el Frente Federal, a instancias de Adolfo Rodríguez Saá, y se la ofrecieron al ex jefe de Gabinete Chrystian Colombo, cuando la gestión de Fernando de la Rúa entraba en la pendiente final, en los primeros días de diciembre. El mismo riojano, el 8 del mes pasado, volvió a insistir en la materia auspiciando un cogobierno De la Rúa-gobernadores para terminar mandato constitucional en 2003. El nuevo proyecto, ya avalado por José Manuel de la Sota, se sintetiza en los siguientes aspectos:

• Bajar la cantidad de diputados nacionales de 257 a 152, lo cual significa sacar 105 bancas.

• Volver a la composición original del Senado con 2 representantes por provincia, manteniendo la elección directa (nadie sabe qué se les dirá a los legisladores que, presuntamente, perderían su lugar, capaces de iniciar un cacerolazo en cualquier momento); en este caso, habrá 24 legisladores menos, precisamente, los que había pedido Raúl Alfonsín en la reforma del '94 que nació en el Pacto de Olivos. «Cambio un rey (por la reelección de Menem) por 24 alfiles», dijo el caudillo de Chascomús en esa época.

• Reducir integrantes del Consejo de la Magistratura de 19 a 5, y del jurado de Enjuiciamiento de 9 a 3.

• Los órganos colegiados municipales se integrarán con un máximo de 8 cargos electivos a los que se le sumará la participación ad honorem de representantes de las ONG.

• Reducir 50% los cargos de naturaleza política, no escalafonarios en el ámbito de la administración pública nacional.

Duhalde reclamó el domingo pasado un proyecto de reforma que prepararon el virtual vice Juan Carlos Maqueda (Córdoba) y el riojano Jorge Yoma, autor del borrador que portaron a la Casa Rosada, y prometió hacerlo circular hoy mismo durante la cumbre con gobernadores, prevista para este mediodía en Olivos (ver nota aparte). Allí se hablará de convocar una Asamblea Legislativa para junio que declare la necesidad de la reforma que se hará con constituyentes ad honorem y en instalaciones de Diputados para no generar demasiados gastos. Lo de la Asamblea Legislativa corrió por cuenta de Eduardo Amadeo, economista, quien no advirtió que la Constitución reclama una ley de declaración de la necesidad de reforma que debe ser aprobada por ambas cámaras por separado, como cualquier otra norma.

El Presidente designado pretende cosechar avales de los caciques del interior, ya que la reforma se apoya en un Pacto Federal Constituyente. El Acuerdo servirá para que se traslade a las provincias la jibarización del Congreso hasta las legislaturas distritales, con un máximo de 15 miembros, salvo en los territorios que superen el millón de habitantes, que tendrán un tope de 30 integrantes.

En realidad, se trató de una filtración y no de una información. Duhalde tenía pensado anunciar hoy mismo la reforma con la pompa y circunstancia recomendada por Duda Mendonça y los asesores de imagen nacionales y brasileños. Y compensar los efectos negativos del sinceramiento sobre el «corralito». Ya que le tienen que decir a la gente que no le pueden devolver los depósitos de inmediato, conviene mostrar que el ajuste y la falta de dinero obligan a podar cargos y organismos a los que viven de la política (no necesariamente a los que viven de la propaganda y que se llevan honorarios de asesores).

El momento propicio para que Duhalde lanzara la reforma podría haber sido a continuación de la reunión con mandatarios provinciales del mediodía. De hecho, los senadores Yoma y Maqueda, más José Luis Gioja, que integró la comitiva senatorial a Balcarce 50, le cedieron ese derecho de difusión, aunque se reservaron el copyright.

Fue una verdadera picardía que un cable de una agencia de noticias diera cuenta -ayer por la tarde- de una cita reservada entre el ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli; el jefe de la SIDE, Carlos Soria; y el responsable de Justicia, Jorge Reynaldo Vanossi, para analizar la reforma política. Los senadores, que le habían concedido la exclusividad de la promoción a Duhalde, leyeron el cable y decidieron no dejarse robar el proyecto aun cuando todavía está verde: recién se debatirá en el bloque la semana que viene y con la posibilidad de que se le hagan aportes.

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