Ala "purista" de senadores PJ inaugura nuevo subloque
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Todavía carecen de nombre -aunque podrían llamarse 17 de octubre-, lo cual desató el sarcasmo de sus adversarios. Con ironía, ya lo denominan « subloque anónimo», en alusión a que, presuntamente, allí se esconde el autor del panfleto con la trama secreta del cohecho que sirvió de carga probatoria al juez Carlos Liporaci.
No parece casual que, en la víspera, haya circulado otro libelo (una suerte de contrapanfleto), que repasa las míticas prevenciones de Juan Perón hacia Cafiero por los «vueltos» y tiende suspicacias sobre dos colaboradores del ex gobernador de Buenos Aires, Miguel Maldonado y Guillermo Ferraro.
Enemistados con Augusto Alasino y cuestionadores de Gioja por ser permeable --se-gún ellos-a las presiones de su antecesor, los díscolos comenzaron a conspirar más seriamente a partir de la renuncia de Carlos Chacho Alvarez a la vicepresidencia. Pensaron, entonces, que había llegado el momento de tomar las banderas de la ética que había abandonado el frepasista en la Cámara alta y proponer un cambio desde adentro del propio bloque opositor.
En cuanto a las diferencias con Alasino, tienen matices críticos:
Cafiero quedó marcado como el denunciante de los supuestos sobornos por la reforma laboral, que, entre otras consecuencias, provocó la capitis diminutio del entrerriano y compañía (el rionegrino Remo Costanzo, el salteño Emilio Cantarero y el chubu-tense Osvaldo Sala, entre otros). La actitud del veterano legislador generó un rechazo tan amplio en su momento que, incluso alguno de sus aliados actuales, le reprocharon que no haya planteado sus dudas en el plenario de la bancada y no en una carta personal al ex jefe del bloque, antes de ventilarlas en el recinto. Recientemente, pasó de formar dupla con Villaverde a confabular con Maya y Corach.
En prevención de visitas inesperadas y agresiones, se hizo poner un portero eléctrico en su oficina de la planta baja y nunca más volvió a pisar las dependencias del bloque en el 2° piso. La mayoría de los que se reúnen en ese lugar a diario ya decidieron voltearlo de la vice de la Cámara en diciembre y sustituirlo por Eduardo Menem.
Maya protagoniza un clásico duelo con su coterráneo, que no reconoce tregua, y fue el primero en dar un portazo del bloque peronista, mucho antes de que estallara el affaire de las coimas. La excusa fue que no podía convivir con Alasino, ni siquiera en encuentros semanales y con casi 40 personas en el medio. Después, apareció asociado con dos kelpers del Senado, el santacruceño Daniel Varizat -que siguió las directivas de Néstor Kirchner de trabajar solo en los últimos 5 años-y Alberto Rodríguez Saá. Este trío fundó una bancada propia, bautizada Justicialista Federal. Con el lanzamiento del subloque, Varizat y Rodríguez Saá continuarán sus quehaceres por afuera, aunque en sintonía con Cafiero y los demás.
Corach, que padeció la demora de su pliego de parlamentario y -a posteriori-la «usurpación» transitoria de su despacho durante la gestión alasinista, tampoco siente aprecio por el caudillo de Concordia, y no precisamente por cuestiones formales o inmobiliarias. Ambos compiten en un rubro clave: el dialoguismo con el gobierno nacional. En esa línea, le reprochó a Gioja que no lo haya invitado a Olivos el domingo pasado a la cumbre de Fernando de la Rúa con gobernadores.
Villaverde, Carbonell y Sergnese siempre militaron en el denominado « barrio chino» del bloque PJ, donde no tuvieron injerencia en las decisiones trascendentes (votación de leyes, entrevistas con el presidente, etcétera). Obviamente, creen que llegó la hora de hacer público su malestar.




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