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Juntos por Buenos Aires, Vilma Ibarra y Alberto Fernández
durante un encuentro del kirchnerismo porteño en un club de
barrio de la Capital Federal. Fue el viernes por la noche.
Entre los presentes, hubo quienes relativizaron la retirada anunciada, pero hubo también quienes aseguraron que el jefe de ministros podría competir por la banca a senador por la Ciudad de Buenos Aires, que se renueva el año que viene junto a presidente, vice y diputados.
Otra frase dio más lugar a comentarios, después de los aplausos de rigor. Fue cuando Fernández habló de Filmus, un «candidato fantasma», quien cuando asiste a actos no alude a su candidatura o bien no asiste y hablan otros por él.
Así los kirchneristas no aciertan con el rumbo electoral que les fija el gobierno, y muchos comienzan a mirar con ojos más amigos a Jorge Telerman.
«Filmus es un gran hombre de este gobierno», dijo Fernández, quien aseguró que los científicos que se fueron del país volvieron gracias al ministro. Nada conmovedor para los presentes que empiezan a incomodarse en el escenario electoral que les plantea su jefe político.
«Todo con disimulo», creen los militantes.
Algunos dirigentes adheridos a las tribus del cacique del sindicato de porteros, Víctor Santa María, como Juan Manuel Olmos, entre otros, consideran que el kirchnerismo porteño inicia una silenciosa carrera hacia el desbande si Fernández no hace un giro rápido para alinear a su tropa, como por ejemplo, revelar sin ruedos quién es el candidato 2007. Creen que sólo su propia postulación podría detener un eventual aluvión de adhesiones a Telerman, con quien mantiene un duro enfrentamiento.
Mientras, Telerman tuvo su propio acto con kirchneristas que se sumaron a su campaña reelectoral, el sábado, en un encuentro peronista que juntó a unas mil personas.



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