Política

Alberto F. insistió con "golpe" en Bolivia que divide ahora a Gobierno

El presidente electo ayer cerró la presentación de un libro sobre América Latina y las campañas electorales donde reforzó su postura.

Alberto Fernández insistió ayer con que hubo un golpe contra Evo Morales y contó algunos detalles que conversó con los presidentes de Perú y de México, mientras que el Gobierno se mantuvo en la línea del comunicado que emitió el domingo Cancillería haciendo “un llamado a todos los actores políticos y sociales boliviano para preservar la paz social y el diálogo”, y para encaminar el “período de transición que se ha abierto por las vías institucionales que establece la Constitución”. Ayer, Macri expresó que “todos estamos preocupados” por la crisis en Bolivia, en la reunión de Gabinete, en una jornada crítica para Bolivia (ver nota pag. 16 y 17)

Alberto F. como única actividad pública, ayer participó de la presentación de un libro en el Centro Cultural de la Cooperación, donde tras el panel de ocasión se proyectaron imágenes de Evo Morales, entre ellas conversando con el presidente electo. Allí, destacó la solidaridad de los diferentes gobiernos de la región, a los que agradeció, como el peruano que, dijo abrió los cielos para permitir que Evo fuera buscado allí para asilarse en México. En la presentación de “Política y elecciones en América Latina. Una guía progresista para campañas electorales” estuvo con las autora, Ava Gómez Daza y Gisela Brito y el dirigente chileno Marco Enríquez Ominami. Allí dijo que el progresismo latinoamericano tiene “la obligación” de terminar con la pobreza en la región.

“Y después, hacer lo que siempre hicimos, defender la democracia y padecer a los golpistas”, dijo Fernández y sostuvo que “no hay ningún ejército que haya liberado a un pueblo. Hubo un golpe de Estado en Bolivia”. Agradeció entonces a los presidentes Andrés Manuel López Obrador (México), Martín Vizcarra (Perú) y Mario Abdo (Paraguay) por la solidaridad que expresaron ante la crisis desatada en Bolivia.

El rechazo a la situación, pero en posiciones distintas, también lo tuvo el oficialismo, inclusive en oposición a Macri. El propio presidente electo señaló esas diferencias al citar, en la mañana, un tuit del diputado del PRO, Daniel Lipovetzky, en el que se refería a los hechos en Bolivia como un “golpe de Estado” y diciendo que “Si mueve la cola y ladra es un perro! Si las Fuerzas Armadas “recomiendan” (léase obligan,exigen) la renuncia de un presidente elegido democráticamente esto es un golpe de Estado. Es necesario que se aplique la Carta Democrática Interamericana de la OEA y q dicho organismo intervenga ya!” .

“Me tranquiliza ver que en el oficialismo hay gente con la dignidad democrática de la que otros carecen”, escribió Alberto F.

El canciller, Jorge Faurie, explicó, por su parte por qué, desde el Poder Ejecutivo, la situación en Bolivia no es interpretada como un golpe de Estado, sosteniendo que “no están los elementos para describir esto como un golpe de Estado” y que “las Fuerzas Armadas no han asumido el poder” y destacó la necesidad de que ningún actor de ese país “asuma un papel que no le asigna la Constitución”.

En el Senado, el jefe del interbloque de Cambiemos, el radical Luis Naidenoff, afirmó que “las intervenciones militares jamás deben ser la respuesta a un conflicto político” y que “el único camino” posible en Bolivia son “las elecciones libres”.

En Juntos por el Cambio, desde Alfredo Cornejo hasta Martín Lousteau mostraron posiciones encontradas con las del gobierno de Macri, donde el radicalismo consideró “golpe de Estado” a las situación que forzó la renuncia de Evo Morales a la presidencia, algo que Alberto F. también destacó.

“Sacar a un presidente con acciones que no están dentro del marco de las reglas de la democracia no puede llamarse de otra forma que golpe de Estado”, afirmó el presidente electo, en Twitter y enlazó al comunicado de la UCR sobre la situación, diciendo: “Celebro que la UCR, con sus años de tradición republicana, así lo entienda”.

El documento emitido por el Comité Nacional de la UCR, que preside el gobernador de Mendoza y futuro diputado nacional, Cornejo, afirmó que “cuidar la democracia en el continente implica un esfuerzo por calificarla” y se pronunció con un “no a las trampas! No a las injerencias externas! No al Golpe de Estado! Si al pluralismo, la democracia y la convivencia pacífica”. El jujeño Gerardo Morales aunque repartió responsabilidades entre la oposición, las Fuerzas Armadas y el propio Morales de su salida intempestuosa del gobierno, coincidió con la idea de golpe de estado.

“Claramente en Bolivia se produjo un golpe de Estado que rechazo terminantemente. Pero que tiene como corresponsables al propio Evo Morales, a la oposición y a las Fuerzas Armadas. Lo que disparó la situación de Bolivia fue el abuso de poder”, afirmó el gobernador.

Lousteau, escribió, también en las redes sociales que “solo más democracia -en todas sus dimensiones-soluciona los problemas de la democracia. No a los golpes de Estado. Reclamamos en Bolivia lo mismo que pidió la OEA: nuevas elecciones para que los ciudadanos decidan el futuro de su país”.

La Coalición Cívica, emitió un comunicado extenso en el que evitó hablar de golpe de Estado y responsabilizó a Evo de ser quien inició el “camino” que derivó en su renuncia y en la “alteración del orden constitucional y democrático” en ese país.

La agrupación de Elisa Carrió a las Fuerzas Armadas de Bolivia “subordinarse a las instituciones del Estado y abstenerse de toda participación que vulnere el orden democrático” y dijo que “mantener el imperio de la Constitución es imprescindible, respetando la periodicidad de los mandatos y la división de poderes sin correrse un centímetro de la vía democrática. Ese no fue el camino elegido por Evo Morales y fue el inicio de la alteración del orden constitucional y democrático que hoy vive Bolivia”. Además culpó a Morales de intentar “una nueva reelección que le estaba vedada por la Constitución” y señaló que “la elección coronó estos hechos con la adulteración del resultado electoral que la OEA señaló en su informe sobre las elecciones bolivianas del 20 de octubre pasado”.

También pidió a las autoridades de Bolivia que “se garantice la seguridad del presidente y los diputados y senadores que deben cumplir con la Constitución y lineamientos institucionales” y aseguró que “la única forma de solucionar los conflictos políticos es garantizando elecciones libres, sin fraude y en paz, en las que la que todos los sectores políticos, no solo los partidarios de Morales, convoquen al respeto del estado de derecho”.

Entre las opiniones, también el embajador argentino ante La Paz, Normando Álvarez García, tuvo alguna diferencia con el Gobierno al señalar que en Bolivia se asiste a “una interrupción del orden constitucional en base a una gran conmoción social” y que existen aspectos “similares” a lo sucedido en el 2001 en la Argentina con el entonces presidente Fernando de la Rúa.

Desde la CGT, uno de sus triunviros, Carlos Acuña, definió como un “golpe de Estado” a los hechos en Bolivia y hasta sugirió que desde el Gobierno nacional “apoyan lo que está sucediendo”, mientras que la CTA Autónoma repudió “el golpe de Estado consumado en Bolivia por los sectores reaccionarios” e hizo “un llamamiento al gobierno argentino y a todos los presidentes de la región a desconocer el gobierno de facto”

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