Alberto Fernández dedicó ayer casi dos horas de su agenda a aleccionar a la tropa porteña del kirchnerismo sobre los avatares que tendrá la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner en la Capital Federal.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El jefe de Gabinete concurrió a la cita que los miércoles reúne a legisladores de la Ciudad, funcionarios y diputados -entre otras categorías que abundan en esos campamentos- en la sede del sindicato de porteros que pilotea Víctor Santa María. A pesar del temario restringido al diagrama de actos proselitistas, comentarios sobre Mauricio Macri y Jorge Telerman oficiaron de preámbulo. Sobre Macri, se refirió Fernández para desmentir que el gobierno le fuera a traspasar la Policía (ver nota aparte). Sobre Telerman, informó el legislador Juan Manuel Olmos el trámite de la ampliación presupuestaria que necesita para equilibrar las cuentas.
Pero hubo también chanzas, por lo bajo: «Ahora llueve y seguro se van a tapar las alcantarillas», aludieron a cuando, durante la campaña electoral, funcionarios de Telerman responsabilizaron al gobierno de echar basura en los sumideros. No fue casual, el comentario, sino, que en voz baja se disparó ante una presencia nueva en esas tenidas, la de la ex ministra Gabriela Cerruti; ya alista en el cristinismo. La presencia resultó curiosa para muchos, y otros se esforzaron por recibir a la nueva compañerita, ya que allí también estuvo el titular de la bancada Frente para la Victoria, Diego Kravetz, casi un enemigo crónico de los funcionarios de Telerman, que de todos modos deberá aceptar que en definitiva, Cerruti será, como él, legisladora porteña en diciembre próximo.
«Cristina está muy bien en las encuestas», arrancó Fernández sobre el interés de la reunión y dijo que la dama ronda poco más de 40 puntos, lejos del segundo que sería hoy Roberto Lavagna.
Luego amplió el jefe de Gabinete el entusiasmo dando cuenta que «Cristina mide bien», pero que además la oposición la estaría favoreciendo en esa carrera.
«López Murphy emplaza a Macri y Macri lo ningunea», dijo de esos adversarios. «Macri está haciendo daño a la oposición porque se pone en la postura de que si él no es el candidato, no es ninguno y finalmente será López Murphy su candidato a la fuerza», se explayó el funcionario.
Después recorrió verbalmenteotras oposiciones: «La UCR nos endilga a nosotros querer proscribir a Roberto Lavagna, cuando en realidad fue Stolbizer, que es radical, la que impugnó la convención radical». Y terminó refiriéndose a Elisa Carrió, de quien consideró que «sigue con su construcción testimonial y da pronósticos de que llega al ballottage, pero no mide nada en las encuestas. Esta es la realidad», convenció el jefe del kirchnerismo porteño.
Esos cálculos unificaron a la tropa en hacer una «campaña tranquila». Es más, casi no se notarán las próximas movidas que se acordaron de exclusividad para la militancia, al estilo del seminario que el mes pasado se realizó en la Facultad de Ciencias Exactas.
Para este mes, los kirchneristas se dividirán en cuatro zonas poco imaginativas: norte, sur, centro y oeste de la Capital Federal. En cada una de esas parcelas se harán actividades dos fines de semana de agosto. Luego, claro, se reforzará con presencia en la calle, es decir, el tradicional despliegue de mesas con reparto de panfletos y otro tipo de gráfica alusiva a la conquista de votos.
Dejá tu comentario