Alberto y De Vido se torean en Boca
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Pero Digón no es el único que se abalanza para desplazar al macrismo de Boca -que postulará a Pedro Pompilio-y dice contar con respaldo de la Casa Rosada para llevar adelante esa aventura. Otro candidato que puede mostrar una medalla K es Juan Carlos Crespi.
Semanas atrás, quizá por un acto reflejo al conocer el apoyo de Fernández a Digón, Julio De Vido se confesó en una cena con caciques de gremios ligados a la energía, entre otros, Oscar Mangone y Antonio Cassia, que «su» candidato para presidir Boca era Crespi.
Este, es adjunto del SUPE y vocal de la comisión directiva de Boca. En el frente interno xeneize amontona a cuatro agrupaciones y dos movimientos que cuentan, entre sus referentes, a personajes de origen diverso: desde Chicho Basile a Enrique Nosiglia.
Por otra vía, Crespi deriva en las adyacencias de Aníbal Fernández, cuya preferencia futbolera está en Quilmes. Entre los grupos que respaldan su candidatura se encuentra el que coordina Guido Lorenzino, funcionario del Ministerio del Interior.
Crespi encarna, sin embargo, una vertiente con un perfil diferente al de Digón. El dirigente de SUPE se imagina como el candidato de un macrismo sin Macri, quizá en sintonía incluso con Pompilio. Crespi destaca la gestión del oficialismo pero toma distancia del líder de PRO.
Digón, en cambio, se planta como el antimacrismo y esa postura extrema le sirve para sumar adhesiones del ámbito político, sobre todo llegadas del kirchnerismo, como la de Kunkel, quien asegura no concibe siquiera la posibilidad de compartir un mismo techo con Macri.
Pero Boca no es el único tema ribereño que separa a Alberto F. y De Vido. En los últimos días, ambos ministros se enfrentaron silenciosamente por la millonaria obra de la autopista ribereña que espera una sanción en la Legislatura para avanzar en la licitación.
El tema llegó incluso a oídos de Néstor Kirchner que la semana pasada escuchó las quejas de Claudio Uberti, interesado -tendrá pensado circular mucho por esa autopista- en que se destrabe el proyecto sobre el que está parado Diego Kravetz, delegado del albertismo en la Legislatura.
Cerca del jefe de Gabinete explican que, en plena campaña electoral, no le darán a Jorge Telerman el escenario para que anuncie una megaobra como la ribereña. Atento a esa lógica, en su juego de pulseadas y rispideces, De Vido aprovecha para « facturarle» esa demora a Fernández.
P.I.



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