17 de febrero 2005 - 00:00

Alfonsín busca votos para ser de nuevo jefe de la UCR

C omenzó como un rumor que exigía, obviamente, no ser transmitido, requisito básico del radicalismo para que algo se conozca: Raúl Alfonsín piensa, una vez más, postularse para presidir la UCR. El ex presidente consiguió nuevamente un terreno propicio para que muchos radicales lo declaren imprescindible para reparar la crisis partidaria. Es decir, un escenario ideal que en el PJ envidiaría Carlos Menem para justificar su regreso.

Alfonsín
mantiene su predicamento dentro de la UCR. Prueba de eso fue una frase bastante extraña que se les escuchó a los diputados radicales que visitaron a Roberto Lavagna para un almuerzo el mismo día que Diputados votó la ley que pone freno a una mejora en la oferta del canje.

Cuando el ministro -muy interesado no sólo en la ley sino en tenerla con una abrumadora mayoría preguntó por el grado de consenso en la bancada partidaria, uno de los presentes le contestó: «Raúl está de acuerdo». Los peronistas presentes se cuestionaron en silencio: «¿Es tan importante que 'Raúl' este de acuerdo con la ley del canje?». No sabían que, como siempre, había sido consultado.

Ese escenario para la vuelta comenzó a armarse al mismo tiempo que se desinflaba la candidatura del mendocino Roberto Iglesias. El espacio debilitado de Iglesias parece ganado enseguida por otro mendocino, Ernesto Sanz, y se sumó enseguida otro competidor, el jujeño Gerardo Morales.

• Retiro de confianza

Mientras tanto, las tertulias en el departamento de Alfonsín en la avenida Santa Fe volvieron a ser tan habituales como en las mejores épocas. Fue en una de esas visitas de dirigentes que se produjo una de las decisiones más importantes que haya tomado el ex presidente en los últimos tiempos: el retiro total de la confianza a Aníbal Ibarra. Fue después que le explicaran, con lujo de detalles, todos los problemas y fallas que giraron en torno a la tragedia de Cromañón. Además, se lo alertó que en la investigación quedaron en dudas actitudes de algunos radicales porteños que ocuparon bancas en el viejo Concejo Deliberante.

Con su alejamiento de Ibarra, Alfonsín no sólo marca territorio sino que se pone a la cabeza de muchos radicales que fueron expulsados del gobierno municipal cuando el jefe de Gobierno porteño comenzó el proceso de independencia de sus socios de la Alianza.

Recordó
Alfonsín que un incondicional suyo, Guillermo Tello Rozas, le relató cómo sufrió hace años el esmeril del ibarrista Marcelo Antuña -ahora separado de su cargo por el caso Cromañón-y a quién le habían puesto como segundo cuando él ocupó la Dirección General de Relaciones Laborales y Protección del Trabajo, para quedarse con su cargo. Tello Rozas terminó renunciando ante esa presión, curiosamente el nuevo cuerpo de inspectores que pretendía crear para fiscalizar la seguridad laboral nunca vio la luz y su lugar quedó para Antuña y Fabiana Fitzbin, la amiga íntima de Vilma Ibarra que primero dejó el gobierno comunal después del incendio de la disco.

Con toda la información Alfonsín decidió abrirse de
Ibarra, lo que alimentó el humor de algunos radicales porteños. No de otros que, por el contrario, irritaron al ex presidente. Como la solicitada de apoyo a Ibarra firmada por «Beto» Brandoni y Rodolfo Terragno. Si ya no le había gustado el tono, otro de los contertulios de Santa Fe ayudó a precipitar la bronca: «¿A usted no le pidieron permiso antes de publicar eso?», se le preguntó.

La situación del radicalismo en Chaco terminó de precipitar la decisión.
Angel Rozas quiere volver a ser gobernador de la provincia en 2007.

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