13 de agosto 2002 - 00:00

Alfonsín ya indultó al Cavallo de De la Rúa

Esa tarde Raúl Alfonsín concurrió a la Casa Rosada con la intención de un encuentro a solas con el Presidente, Fernando de la Rúa. Le iba a pedir la renuncia de Domingo Cavallo. Cuando llegó se encontró con que De la Rúa había dispuesto recibirlo junto a todos sus ministros. En uno de los laterales de la mesa, impasible, estaba el propio Cavallo. Alfonsín, que otrora se le había animado a Ronald Reagan, no se atrevió sin embargo a disparar al blanco en ese momento: puso la cola entre las piernas y pidió la renuncia en masa de todo el gabinete. «Total, después, se reincorpora a todos menos a ese insolente» le explicó a uno de los ministros amigos, cuya cabeza pedía involuntariamente. Estos fueron los hechos que ayer sufrieron una reinterpretación, pasablemente estilizada, por parte del propio Alfonsín.

El ex presidente salió a contestar las acusaciones de Cavallo, quien en el programa «Hora Clave» de Mariano Grondona lo había acusado por la caída del gobierno de De la Rúa el 20 de diciembre de 2001. Alfonsín, quien si en algo se ha empeñado desde entonces es en desmentir las versiones que lo acusan de golpista contra un gobierno de su propio partido, dijo haber manifestado en su momento que el alejamiento de Cavallo «podía salvar al gobierno» de la UCR. Aclaró especialmente que «respaldamos y sostuvimos a la administración de Fernando de la Rúa, a quien brindamos nuestro apoyo, tanto personalmente como desde el mismo gobierno y desde la UCR».

A propósito de esta polémica, Alfonsín se encarga de describir «la década de políticas neoliberales (la de Menem) que derivaron en la Argentina que hoy vivimos». Para él, una especie de nueva década infame que tendría a Cavallo como principal protagonista. Lo curioso es que, en su afán por exculpar a De la Rúa, el líder de Chascomús no le imputa al ex ministro lo que todo el mundo le reprocha: los amagues de devaluación con el «factor de convergencia», los entredichos con los inversores, la expulsión del presidente del Banco Central Pedro Pou, el «corralito». Alfonsín deja pasar por alto esos pecados y castiga las realizaciones de Cavallo con Menem, que le dieron fama internacional.

• Imputaciones

Dijo: «Fiel a su costumbre, Cavallo parece no recordar la aplicación de sus políticas neoliberales durante los años del gobierno de Carlos Menem, que derivaron en la más grave debacle económica, política y social de la historia de la Argentina». Acusó a Cavallo por el «exponencial incremento de la deuda externa» y de la «enorme transferencia de fondos del sector público al privado, a través de la rebaja de los aportes patronales y la creación del sistema de jubilaciones privado».

Para Alfonsín todo esto explica la crisis actual de manera tan eficiente que casi no queda espacio en su teoría para los factores que aportó el gobierno actual, en cuya conformación él intervino desde muy temprano. Mucho antes de que terminara la gestión De la Rúa, cuando él aconsejaba reemplazar a Cavallo por Jorge Remes Lenicov en una alianza con Eduardo Duhalde.

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