La radical disidente Elisa Carrió y los socialistas comandados por Alfredo Bravo lanzarán esta tarde una corriente testimonial para reivindicar la archivada plataforma electoral de la Alianza y diferenciarse de Carlos Chacho Alvarez, a cuyo impulso debe atribuirse este pergeño. Al ex vicepresidente quieren arrebatarle la bandera de la «ética», amén de reprocharle haber intentado una salida por la anti-política, mediante el fallido Movimiento de Participación Ciudadana. Utópicas, viudas de Chacho se proponen desempolvar la Carta a los argentinos, que presentaron De la Rúa y Alvarez antes de llegar al poder y que, como suele suceder, inspiró muy poco la posterior gestión oficialista. Héctor Polino, del PSD, reveló el carácter nostálgico de la organización al anunciar: «Muy pronto presentaremos nuestro propio proyecto de reforma previsional que plantea un retorno al sistema de reparto y la paulatina eliminación de las AFJP». Carrió y sus socios oficializarán en el complejo teatral porteño La Plaza una «entente» ya conocida de «rebeldes» del Congreso, a la que sumarán al ex titular de la UIA, Manuel Herrera (un frepasista bordonista). En el estrado se sentarán los diputados del socialismo demo-crático Polino y Jorge Rivas, además del colega peronista de Entre Ríos, Juan Domingo Zacarías, y el mandato cumplido y ex gobernador rionegrino, Osvaldo Alvarez Guerrero, del Frepaso. Muy cerca, se ubicará otro delegado del PSD bonaerense, Oscar González, reemplazante en el recinto del viceministro de Justicia, Melchor Cruchaga, y presto a jurar.
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Aunque resulta prematuro proyectar la presentación de hoy a los comicios de 2001, se afianza la idea de que Bravo disputará una banca en el Senado por la Capital Federal, sea con el sello del PSD o en el marco de un frente ad hoc. Para los socialistas, sólo resta la formalidad partidaria de romper con radicales y frepasistas, ya que desde octubre funcionan como bloque parlamentario aparte. Son conscientes, no obstante, de que pueden servir de excusa para que Alicia Castro y otros frepasistas disconformes emigren hacia otra estructura política.
La presencia del cura Luis Farinello, factótum del denominado Polo Social, club que reúne sectores progresistas en la provincia de Buenos Aires, y del sindicalista de la CTA, Víctor De Gennaro, será sólo a título personal, si bien está abierta la puerta a futuros acuerdos. Devenido en vocero de la agrupación, Rivas justificó la presentación en que «el gobierno no sólo ha dado muestras de que no quiere cambiar el rumbo, sino que también parece dispuesto a profundizarlo con el fantasma de Domingo Cavallo».
En la carta de principios llamada «Argentinos por una República de Iguales», aseguran: «Buscamos revertir un modelo económico y social perverso que sumó los desaparecidos sociales a la larga lista de violación de derechos humanos en nuestro país». Como cruzados, Carrió,Bravo y compañía se juramentaron a que aspiran a terminar con «el clientelismo, el nepotismo y la falta de controles», al mismo tiempo que cuestiona la falta de independencia del Poder Judicial y la «debilidad» del Poder Legislativo. «Queremos terminar con el Estado mafioso, que ha penetrado todas las estructuras de la administración, y devolverle su función y gestión del interés general, hoy capturado por los intereses de la economía ilegal y de la concentración económica en un proceso de complicidad y corrupción», agrega la carta. «Con las nuevas políticas que los ciudadanos seamos capaces de imaginar y sostener, nos proponemos participar de la construcción de esa sociedad a la que no estamos dispuestos a renunciar: una sociedad igualitaria, justa, libre y democrática», concluye.
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