23 de enero 2001 - 00:00

Alianza y cavallismo reformulan sus planes

La posibilidad de que la chaqueña Elisa Carrió debute con lista propia como candidata a senadora de la Capital Federal alteró a dirigentes radicales, que se encuentran vacacionando en distintos lugares del país, y desembocó en un cruce de llamados telefónicos de larga distancia para verificar la especie y apresurar el armado de la fórmula porteña.

Por caso, el diputado nacional Pedro Calvo comenzó la redacción de un comunicado pidiendo «internas abiertas dentro de la Alianza» para armar la boleta electoral de este año. Calvo, desde la quinta en la que descansa en Pilar -cerca de la del Presidente-intentaba comunicarse con Rafael Pascual a Pinamar para darle a conocer su opinión de cómo se deben surtir los candidatos de la Alianza y preparar la compulsa doméstica para dirimir entre las partes el orden y los nombres de los postulantes.

Especulación

En la Ciudad se especuló con que «si no va Chacho como cabeza de lista, tendremos que pensar seriamente en Rodolfo Terragno», imaginando que un triunfo electoral puede exculpar y hacer desaparecer cualquier rencilla interna.

La idea llamó la atención por dispararse en el circuito del delarruismo y no de las huestes del ex coordinador de gabinete de Fernando de la Rúa. No creen en esos círculos que de aquí al cuarto oscuro la Alianza pueda tener una elección como la de Aníbal Ibarra en mayo de 2000, con 49% de votos. Con esas ideas se comenzó, vía celulares, a armar una grilla tentativa: «la lista la encabeza el radicalismo y ponemos un hombre, entonces el Frepaso tiene que poner la mujer». Así se vetaban las chances que algunos aún dan a Cecilia Felgueras como segunda en esa confección, pero también se descartaba darle un crédito a Enrique Olivera. « La elección a legisladores no fue buena en mayo», se opinó y subían las adhesiones al actual senador porteño José María García Arecha.

Otras boletas

La ecuación, en esa lista de probabilidades, se completaba integrando a la competencia electoral una boleta con Alfredo Bravo y otra con Domingo Cavallo a las que debiera enfrentar la Alianza. En ese sentido se movilizó la tropa de Gustavo Béliz, animada por la posibilidad de que una eventual Carrió candidata porteña reste a la Alianza y sumar la diferencia. El problema en esa interna de ex ministros es que el belicismo, que ya insertó (igual que Cavallo) peronistas en su bloque legislativo, está urdiendo una alianza electoral con ese sector del PJ y sumarían a Irma Roy (aun cuando la ven acercarse a la Alianza y creen que Ibarra le ofrecerá un lugar en su gobierno de la Capital), pero el impedimento para poder concretar esa aleación es precisamente Cavallo, al menos para un sector del peronismo que está forzando ese trazado.

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