Un breve discurso sirvió ayer para que Jorge Telerman, jefe de Gobierno a cargo en la Capital Federal, mostrara con sutileza alguna diferenciación de Aníbal Ibarra, quien atraviesa los últimos días de suspensión en sus funciones, con resultado incierto. Ante la Legislatura porteña, Telerman ayer inauguró el noveno período de sesiones ordinarias, con la presencia de varios funcionarios del gobierno, entre ellos el jefe de Gabinete, Raúl Fernández.
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Como estaba previsto, el jefe de Gobierno suplente entregó por secretaría el mensaje con las gestiones del Ejecutivo y explicó esa decisión en pocos minutos aludiendo a la «delicadasituación» por la que atraviesa la Ciudad.
Para empezar, Telerman prefirió adular a los legisladores porteños, en contraposición a las críticas que le viene propinando Ibarra por el juicio político en su contra. Con mayor audacia aún, reivindicó la institución legislativa, de donde el suspendido mandatario acusa que emana «ungolpe institucional» en su contra.
El jefe porteño a cargo manifestó «elhonor y el gusto que para mí es estar en esta casa a la que pertenezco y en la que he estado un tiempo largo. Aquí he fortalecido la convicción sobre la riqueza que trae el trabajo en cuerpos colegiados, donde efectivamente uno percibe que integra la totalidad de las sensibilidades y de los pareceres de todo un pueblo que los eligió a ustedes para representarlos».
Luego reivindicó «eltrabajo, la búsqueda de consensos, encontrar la mejor ley, esa búsqueda con pasión es la mejor demostración de la democracia, y éste es el espacio donde mejor se realiza la vocación de servicio y esa entrega al pueblo a quien ustedes representan».
Después explicó que «enuna ocasión como ésta en la que la Ciudad de Buenos Aires vive un momento tan particular en términos políticos, y sigue viviendo y vivirá un duelo enorme, hemos creído que lo más oportuno es que se me permita hacer entrega del discurso por secretaría.
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