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Macaluse y los demás comunicaron ayer por la tarde que están decididos a dar pelea desde adentro, aun cuando se llenan la boca de cantos opositores. «Queremos formar parte de un subloque, sin irnos del Frepaso», anunciaron a modo de invitación a sus compañeros que todavía dudaban. Por supuesto, hablaron de coordinar votación de leyes con los que se fueron y no dijeron una palabra sobre qué harían con las instrucciones que les baje Darío Alessandro, cuando choquen intereses.
Plagio
Con excusas casi protocolares, los herederos de Mary Sánchez disimulan un conflicto serio: no pueden dejar librado a su suerte a un socio político de peso, el intendente de Lomas de Zamora, Edgardo Di Dío. Este frepasista está en una situación poco confortable. Administra el pago chico de Eduardo Duhalde y debe sobrevivir en una provincia que maneja Carlos Ruckauf.
Evidentemente, la ayuda de la Casa Rosada se le torna indispensable, más en un año electoral. La lista «celeste» de Macaluse y los demás está también atada a una versión que menciona a la propia Mary Sánchez como «refugiada» en el municipio de Lomas, tras el escándalo por supuesta corrupción que afectó a uno de sus hijos y la obligó a dejar la función pública a nivel nacional.
Como en toda fuga que tiene desertores, la determinación de Macaluse, Quirós y Giles obligó a un cambio de planes de último momento. Torres Molina improvisó un discurso junto al trío que fundó el Frente para el Cambio, a pesar de que tenía pensado participar de otro desprendimiento del Frepaso.
Militancia
En la discusiones previas, habían lanzado la idea de irse, pero a un bloque propio, aliado al Frente para el Cambio, pero con identidad propia. Torres Molina, Bordenave, Soñez y los maestros militan en el Frente Grande, el partido de Chacho, y no querían romper con ese cordón umbilical de manera radical para mezclarse con Castro, Cardesa y Villalba, quienes provienen del sindicalismo de la CGT «rebelde», el PI y el auyerismo, respectivamente.
Minutos antes del mediodía de la víspera, el ex abogado de los derechos humanos se enteró de que la salida no sería masiva y no vio otra opción que eyectarse en dirección a Castro y compañía. Por la tarde, todos los secesionistas -menos María América González y Humberto Volando-deliberaron sobre el camino más conveniente. Frente a Torres Molina, que ofició de intermediario con los que ya se habían ido, Bordenave, Lanza y Soñez prometieron sumarse al Frente para el Cambio antes de que vuelva a deliberar la Cámara (con suerte el próximo miércoles).
A modo de prenda de paz, la contraparte dio la palabra de Castro, Cardesa y Villalba de que podrían replantear el nombre del bloque y definir autoridades. Hasta el momento no hubo designaciones ni reparto de jerarquías, no obstante que ya remitieron una carta a Rafael Pascual para conseguir status de bloque lo antes posible.




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