15 de enero 2001 - 00:00

Amenaza el Frepaso a Chacho con rebelarse por decreto previsional

Los frepasistas que quieren derogar "sí o sí" el decreto previsional en el Congreso están a punto de levantarse en armas contra Carlos Chacho Alvarez, a quien exigen que ratifique su oposición original a la reforma. Ahora el Frepaso quedó ayer al borde de la ruptura, tras confirmarse que Alvarez había suspendido la cumbre del Frente Grande, prevista para hoy. Muchos chachistas querían discutir allí el tema jubilatorio y el desplazamiento de su gente del control del PAMI. Aun cuando su jefe siga en silencio o revea su posición, los "rebeldes" empezaron a hacer cuentas y dicen que tienen 15 votos propios, más 99 del PJ y otros 5 del sector de Elisa Carrió y Alfredo Bravo. Con casi 120 manos, estarían en condiciones de derogar el decreto en marzo, una vez que comiencen las sesiones ordinarias. Para diferenciarse del peronismo y no dinamitar todos los puentes con la Rosada, debatirían una nueva ley previsional, acordada con el gobierno.

Frepaso está hoy un paso más cerca de la fractura por culpa de la reforma previsional. Carlos Chacho Alvarez aguardaba ayer un conato de rebelión por el silencio que mantuvo en los últimos días sobre una cuestión que afecta los principios fundacionales del frente. Si enfrenta esta mañana a los «movileros» en Varela-Varelita, tras su «break» en el Sur, corre riesgo de que algún cronista lo enfrente a un dilema. Si vuelve a su oposición original al «decretazo», recompondrá filas con sus seguidores, pero se alejará de la Casa Rosada. En cambio, en el caso de que sea conciliador con la reforma y privilegie la sociedad con Fernando de la Rúa, afrontará un cuadro de entrecasa con posibles derivaciones rupturistas.

Discusión

Los diputados que quieren derogar sí o sí el decreto jubilatorio, alrededor de 15 sobre un total de 34 de la tropa chachista, pretendían una discusión ampliada con la conducción del Frente Grande para hoy, a 48 horas del regreso de su jefe del relax patagónico. Decepcionados por la falta de una convocatoria, insistirán esta semana con practicar tiro al decreto y hacer campaña para rechazarlo en el Congreso, más allá de que «Chacho» los respalde o no.

Según los cálculos del ala disidente de la Alianza, podrían derogarlo en la primera sesión de ordinarias, en marzo, con la ayuda de 99 justicialistas y los referentes del movimiento Argentina República de Iguales, el peronista disidente Alfredo Zacarías, los socialistas democráticos -Alfredo Bravo, Héctor Polino y Jorge Rivas-, y Elisa Carrió (UCR-Chaco). Aún cuando no llegarían al quórum propio, podrían levantar 119 manos, luego de emitir dictamen favorable de la Comisión de Previsión Social.

Para diferenciarse del PJ, los frepasistas insistirán con debatir ipso facto una ley que modifique el actual régimen de jubilaciones. No quieren dejar al gobierno sin un nuevo marco jurídico y hasta han dado señales de querer acercar posiciones con el texto del decreto. Por supuesto, advirtieron que no transigirían en aumentar la edad de la mujer de 60 a 65 ni eliminar la PBU.

Decepción

Anoche, Alfredo Villalba -vocero de los abuelitos, en ausencia de María América González-se mostró decepcionado por la postergación sin fecha de la cumbre del Frente Grande. «Tenemos que analizar con Alvarez no sólo la cuestión previsional sino también la forma en que se nos relegó de la conducción del PAMI», se ofuscó el cacique de Quilmes. Villalba no ocultó la inquietud que le producen los rumores de que un sector del Frepaso (con «Chacho» a la cabeza) estaría negociando mantener el statu quo con Fernando de la Rúa.

En ese sentido, que el ex vicepresidente no haya salido a reiterar su oposición a un tema que forma parte de los principios fundacionales del Frente, ha causado mucho malestar en Villalba y otros díscolos como la aeronavegante Alicia Castro; la viuda de Germán Abdala, Marcela Bordenave; el ceterista Eduardo Macaluse; el intransigente Gustavo Cardesa y hasta el santacruceño Rafael Flores quien propuso abrir la polé-mica a toda la Alianza.

Si la actitud de Alvarez suscita críticas -siempre con cierta sordina, aunque cada vez menos, por temor a las represalias domésticas-, la defensa que montó Graciela Fernández Meijide respecto del decreto resultó absolutamente intolerable en esa franja. La ministra de Desarrollo Social privilegió su papel de funcionaria y arrojó por la borda -lo que le quedabadel «manual de buenas costumbres en la política» que la llevó a debutar como dirigente en Democracia Popular, un desprendimiento por izquierda de la DC que fundó el fallecido Carlos Auyero, secundado, entre otros, por Villalba.

A todo esto, esta tarde el gobierno seguirá sometiendo a los frepasistas «rebeldes» al test de oficialismo.

Patricia Bullrich recibirá
hoy a Villalba para sondearlo sobre el modus operandi de los «derogadores». La ministra se embarcó en una técnica por goteo: hace desfilar de a uno a los defensores de la tercera edad en Diputados, con la intención de desactivarlos. Lógico hubiera sido que se reuniera con la bancada del Frepaso en pleno, pero la excusa fue que la mayoría de sus integrantes está afuera de Buenos Aires.

La semana pasada, Bullrich parlamentó con Bordenave en el primer turno. La legisladora se transformó en una presencia incómoda en el entorno chachista. Es una suerte de voz de la conciencia para Alvarez, ya que está asociada íntimamente a Abdala, «hermano» político de «Chacho» y abanderado original de la ética y la justicia social en el «grupo de los 8», germen del Frente Grande.

Bullrich citó a Villalba, mediante un llamado de su secretario privado. Ya le había mandado a decir, a través de Bordenave, que tenía en su poder una carta que el frepasista le había remitido a De la Rúa, horas antes de que saliera el decreto previsional.

Palabras más, palabras menos, Villalba le garantizaba al Ejecutivo que los socios de la UCR estaban dispuestos a sancionar por ley el nuevo régimen jubilatorio, en trámite celerísimo. Los «disidentes» podían suspender el vera-neo y trabajar lo que restaba de diciembre, enero y febrero, siempre y cuando se convocara a extraordinarias. En esa misiva, Villalba subraya que el «blindaje» no corre peligro y la reforma previsional obedece a una sobreactuación de José Luis Machinea, que se la ofreció al FMI sin que nadie se la pidiera. Obviamente, la amenaza de modificar la norma en el Congreso y la falta de acuerdo entre el oficialismo y el Senado dieron por tierra con la propuesta que le acercó por escrito Villalba al Presidente.

Para los primeros días de febrero, se supone que Bullrich tomará otro café previsional con América González, la principal promotora de la cuestión «pasiva», junto a Villalba. La fundadora del televisivo «rinconcito de los jubilados» llegará el mes que viene de las vacaciones.

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