1 de septiembre 2005 - 00:00

Amenazan mañana con otra megamarcha

A una semana de estrenar su nueva política antipiquetera, el gobierno enfrentará mañana otro desafío -quizá el más complicado- cuando piqueteros junto con trabajadores del Garrahan, jubilados y universitarios realicen una masiva marcha por las calles porteñas.

Hasta ahora, la Policía corrió con una ventaja: el efecto sorpresa. Cuando, el viernes pasado, las columnas llegaron al Puente Pueyrredón, los uniformados estaban cuadrados para impedirles el paso. Lo mismo ocurrió el lunes último, en el mismo lugar.

El «cerrojo» preventivo se repitió, con éxito, el martes y ayer. El primer logro de la táctica oficial fue que la presencia de policías en las calles obligó a los piqueteros a replegarse. Pero ese retroceso parece, en principio, también estratégico.

• Afición

En rigor, los grupos mayoritarios desistieron de movilizarse a mitad de semana para concentrar todo el esfuerzo logístico y de movilización para la marcha que mañana comenzará en el hospital Garrahan, pasará por el Congreso nacional y terminará en Plaza de Mayo.

Los caciques piqueteros son, como los políticos,aficionados a inflar los números. Pero, sumando los grupos más poderosos, con los docentes de las dos CONADU y los agrupaciones universitarias, la marcha debería reunir -como mínimo-a más de 5.000 personas
.

Con esa cantidad de manifestantes en la calle, concentrados en una única columna, para el gobierno será mucho más difícil evitar que transiten por la Ciudad. Además -lo que es más grave-el tumulto es territorio fértil para que se generen incidentes.

Hasta ahora, el operativo que dispuso el Ministerio del Interior detectó
un comportamiento no confrontativo de los piqueteros. En general, más allá de escaramuzas menores y previsibles, los manifestantes terminaron acatando las órdenes policiales.

Casi sin grietas -que existen en otros aspectoslos jefes piqueteros repiten el salmo de reclamar que el gobierno los convoque al diálogo.
Néstor Kirchner, traducido por Aníbal Fernández, dice que sólo aceptará negociar si se suspenden los piquetes.

Es una encerrona: en realidad,
el gobierno no quiere negociar con los piqueteros sino expresar una postura de dureza y mostrar que desactivaron los cortes. Esa es, justamente, la concesión que no pueden hacer los piqueteros porque implicaría perder su identidad.

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