Los tiempos no son sencillos para nadie, y por eso las empresas se aferran a los clientes que van quedando. Hasta ahí, lógico. Sin embargo, la gente de American Express parece haber llegado a la conclusión de que hay que aplicar métodos drásticos para evitar la (incesante, por lo que se sabe) fuga de usuarios que viene sufriendo aun antes de la devaluación. En efecto, quien quiera dar de baja su tarjeta American Express emitida por la empresa (no por un banco) deberá llamar al teléfono 4311-7686, y aguardar a ser atendido; varios minutos después, aparecerá una operadora quien, luego de que el cliente le informa el motivo de su llamada, dice invariablemente: «Espere que le comunico con la persona que se encarga de eso». Luego de lo cual, la espera se convierte en eterna. Según varios lectores que se comunicaron con esta redacción, en ninguno de sus intentos consiguieron ser atendidos por «esa persona». Este diario trató dos veces de comunicarse con «esa persona», con el mismo resultado. Desde ya, al ser un número «regular» y no un «0-810», el usuario -además del tiempo que pierde en una tramitación infructuosa- debe hacerse cargo de los quince o veinte minutos (lo que dure su paciencia) de la llamada.
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Según expertos del mercado, la avalancha de deserciones que estaría sufriendo American Express obedecería a que los clientes preferirían otros plásticos con tasas de interés muy inferiores (casi todas) y cargos por renovación anual mucho más baratos (casi todas). Informate más
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