AMIA: iraní buscado por la Justicia argentina participó de la reasunción de Ortega en Nicaragua

Política

Se trata de Mohsen Rezai, sobre quien pesa un alerta roja de Interpol, por su presunta participación intelectual en el ataque.

Un funcionario iraní acusado por el atentado a la AMIA participó del acto de reasunción del quinto mandato presidencial de Daniel Ortega en Nicaragua.

Se trata de Mohsen Rezai, sobre quien pesa un alerta roja de Interpol, por su presunta participación intelectual en el ataque a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) de 1994.

Rezai es excomandante de los Guardianes de la Revolución, ejército de élite iraní, y candidato derrotado en las presidenciales de junio.

En agosto pasado la Cancillería argentina había condenado la designación de Rezai, por parte del presidente iraní Ebrahim Raisí, como vicepresidente encargado de Asunto Económicos. Por ese motivo, llamó la atención que Daniel Capitanich, embajador argentino en Nicaragua, compartió la ceremonia de asunción de Ortega.

En el texto de rechazo a la designación de Rezai, se solicitó a Irán “cooperar de manera plena con la Justicia argentina” para que los acusados “sean juzgados por tribunales competentes” y se recordó que en 2014 el Gobierno argentino, en ese entonces a cargo de Cristina Kirchner, afirmó que “solicitaría la inmediata aplicación del tratado de extradición” con Rezai.

Durante la toma de posesión de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el funcionario iraní fue presentado como “hermano Mohsen Rezai”.

Mohsen Rezai, en su juventud, formó el grupo islamista Mansurún que, con el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, convergería con otros grupos armados en la Organización de los Muyahidines de la Revolución Islámica.

Durante 16 años, Rezai fue uno de los jefes de la Guardia Revolucionaria de la teocracia islámica, período de tiempo que incluyó tanto el ataque a la mutual israelita de 1994, como a la Embajada de Israel, en 1992.

En la página oficial de Interpol, en la alerta roja que figura a su nombre, aparecen los cargos de “homicidio calificado, doblemente agravado (por haber sido cometido por odio racial o religioso y por ser un medio idóneo para causar un peligro común) en perjuicio de 85 víctimas fatales, en concurso ideal con lesiones leves y lesiones graves calificadas, en forma reiterada y daños múltiples agravados por haber sido cometidos por odio racial o religioso”.

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