10 de febrero 2003 - 00:00

Amorim no supo excusar los dichos de Lula contra Menem

Brasilia - «¿Es prudente que un presidente diga públicamente que un candidato de un país socio, que podría llegar a ser su colega en pocos meses, ha estado implicado en hechos de corrupción, aunque éstos nunca hayan recibido una condena judicial?», le preguntó Ambito Financiero al canciller brasileño, Celso Amorim.

La pregunta, referida a unas recientes y polémicas declaraciones de Luiz Inácio Lula Da Silva, molestó al ministro de un modo tan ostensible que pocas veces es visto en un diplomático de carrera. «Yo no voy a comentar esa pregunta -arrancó agriamente-, porque, además, yo no estaba presente en ninguna de las declaraciones. Un comentario hecho de manera general, en un análisis histórico de lo que pasó, es una cosa, ¿no? Hay hechos que son reales, que pasaron efectivamente. No voy a entrar en detalles y no digo que las acusaciones son válidas o no válidas. Lo que pasó es que hubo episodios ahí que la Justicia argentina estuvo involucrada. Ahí había un análisis histórico, no es una cosa personal. Creo que el problema de escoger el presidente es un problema de los argentinos, no es un problema de Brasil», señaló nerviosamente y sin dar lugar a repreguntas sobre el punto.

Amorim
recibió a este diario junto a un grupo de periodistas internacionales. A continuación, sus principales conceptos:

• Mercosur

Periodista: ¿Cómo resultó la reunión de cancilleres de Montevideo?

Celso Amorim: Excelente. Nuestro objetivo era garantizar la unidad de comportamiento del Mercosur en el área externa. Preguntamos a los otros países si estarían en condiciones de presentar una lista de bienes y posiblemente de servicios para la negociación sobre el ALCA. Les dijimos que nosotros no estaríamos en condiciones de hacer una oferta en cuanto a inversiones y compras gubernamentales y que sería malo para el Mercosur comenzar con ofertas diferentes. Este punto de vista fue aceptado y haremos ofertas conjuntas el 15 de febrero.


• Europa

P.: ¿La negociación con la Unión Europea puede avanzar más rápidamente que la del ALCA?

C.A.: Hay dificultades en las dos, habría que ver qué ofrecen los europeos para productos de nuestro interés.


P.:
Lula ha dicho que la política exterior pondrá fuerte énfasis en el Mercosur. ¿Aún interesa la incorporación de Chile?

C.A.: Habló de América del Sur y del Mercosur. Con Chile, la diferencia fundamental es arancelaria, lo que no sé cómo podría cambiar a corto plazo, pero también hay temas de inversión e infraestructura que son importantes. Hubiésemos preferido que Chile negociara con la Unión Europea y con Estados Unidos junto al Mercosur, pero si eso presenta ventajas o desventajas no es un juicio que nosotros podamos hacer.


P.:
Lula ha explicitado un cambio en la política interior brasileña. ¿Eso tiene un reflejo en la política exterior?

C.A.: Creo que hay un cambio de énfasis en la presencia de lo social en la política exterior, cosa de la que ya hemos hablado en la Argentina y Uruguay, como «main stream» (corriente central) del Mercosur. En concreto, ya hemos intercambiado experiencias con la Argentina en materia de proyectos sociales.

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