Varios de los integrantes del llamado Observatorio Malvinas que debuta en el Congreso prometieron en 1995 anular si eran gobierno los acuerdos petroleros en la zona en conflicto alrededor de Malvinas (en la foto una vista de Puerto Argentino, capital de las islas).
El Congreso, a través de la Cámara de Diputados, intentará recrear una política de Estado en torno a la cuestión Malvinas con hincapié en la exploración petrolera de la plataforma marítima del archipiélago. El presidente de la Cámara baja, Alberto Balestrini, inaugurará el próximo jueves un foro de debate y lobby permanente -Observatorio Parlamentario, Cuestión Malvinas- en sintonía con el esfuerzo meteórico del Ejecutivo por las exploraciones offshore (gas) en el Atlántico Sur.
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La movida se generó hace ya un mes en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja y se cristalizó luego del reciente viaje de Néstor Kirchner a Madrid. El Atlántico Sur, en particular el lecho que compone la plataforma Malvinas, se ha mencionado por décadas como potencial productor de gas y petróleo -en ese orden-, pero el costo de las operaciones offshore es muy elevado y riesgoso, nadie invierte si la cotización del crudo es baja. Ese escenario cambió ahora drásticamente con los valores de entre 60 y 70 dólares el barril en el mundo y la incertidumbre en la provisión de gas para la región. Como gestión política de buena voluntad, el Observatorio busca el consenso de todos los sectores sin mezquindades partidarias y el aporte de expertise diplomática y académica.
Balestrini, quien formó partede la comitiva que acompañó a Kirchner a Madrid, activó el Observatorio, herramienta que nadie podría cuestionar de parcial ya que se integró con legisladores del oficialismo y la oposición (siete en total) tan pronto como se conoció el anuncio de Repsol YPF de invertir 2.000 millones de dólares para la prospección y exploración en aguas profundas. Al acto inaugural previsto para el 29 de junio al mediodía en el salón Delia Parodi del Congreso Nacional concurrirán el vicecanciller Roberto García Moritán (Jorge Taiana se excusó porque está de viaje), el director de Malvinas, embajador Eduardo Airaldi, los jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, y un amplio abanico de figuras políticas que tuvieron injerencia en la cuestión Malvinas: Lucio García del Solar, Hipólito Solari Yrigoyen, el ex diputado Fernando Maurette (responsable del convenio bilateral que posibilitó los vuelos a las islas), Dante Caputo, Fernando Petrella, el ex diputado Marcelo Stubrin, Aníbal Jozami, Héctor Cisneros (titular de la Comisión de Familiares de los Caídos en Malvinas) y otros.
La conducción del Observatorio -aún sin presupuesto para funcionar- está a cargo del presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Jorge Argüello, y lo acompañan hasta ahora los siguientes diputados: Federico Storani, Carlos Raimundi (ARI) y Federico Pinedo. El primer tema de agenda será justamente el análisis del escenario de la explotación de hidrocarburos en la denominada Cuenca Malvinas.
Incentivos
El puntapié inicial guarda relación con otro interés del gobierno en el mismo escenario: la aprobación del proyecto de ley que establece un régimen de incentivos a la prospección y exploración a través de desgravaciones por inversión en bienes de capital. Desde que el proyecto fue girado al Parlamento, el gobierno consiguió que la estatal ENARSA (cuyo principal activo es la titularidad de los permisos de exploración y de las concesiones de explotación de todas las áreas en la plataforma marítima) firmara acuerdos de asociación con Petrobras, PDVSA (Venezuela) y con Repsol YPF para explorar hidrocarburosen el Mar Argentino.
Con esta normativa se esperaalentar la exploración de nuevos yacimientos de hidrocarburos con el objetivo de ampliar las reservas de petróleo y gas del país. La competencia por asegurar las reservas de gas offshore parece excluir un jugador, el Reino Unido, y privilegiar otro que acaba de sellar un acuerdo estratégico con el país: España. Esa misma línea de adhesión del gobierno nacional a intereses iberoamericanos podría leerse en la defensa que hizo Kirchner desde España de dos líderes cuestionados: Evo Morales y Hugo Chávez, ambos actores de peso en el negocio de hidrocarburos.
Las áreas elegidas para el esfuerzo exploratorio con España son el Golfo de San Jorge (ubicado en la costa de las provincias de Chubut y Santa Cruz) y la denominada Cuenca Malvinas. En secreto, hay legisladores del Observatorio y miembros académicos que analizan denunciar el entendimiento petrolero que había firmado la Argentina con Gran Bretaña en 1995 por el cual se creó una zona de explotación conjunta al oeste de la islas que nunca se puso en funcionamiento. Y manejan un antecedente -¿sugerido por Chacho Alvarez?-: a mediados de 1998, la entonces cúpula de la Alianza (Fernando de la Rúa, Raúl Alfonsín y Rodolfo Terragno, Graciela Fernández Meijide y Carlos Chacho Alvarez) firmó una declaración en la que se anunciaba que el acuerdo suscripto en 1995 por el ex canciller Guido Di Tella sería declarado inválido en caso de llegar al gobierno. Sin vueltas, habían expresado que la Alianza desconocía y desconocerá la declaración conjunta de los cancilleres. Otro que cuestionó ese entendimiento fue Marcelo Stubrin cuando se desempeñaba al frente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara baja en épocas aliancistas; sostenía que el acuerdo carecía de rango jurídico suficiente para obligar al Estado argentino a su cumplimiento.
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