4 de junio 2001 - 00:00

Analizan a Bordón y Cafiero como candidatos para octubre

La visita a la localidad riojana de Guandacol, La Rioja, en su desembarco en tierras de Carlos Menem, provocó en Carlos Ruckauf el ánimo para la confesión. En el asado con gauchos traídos de pueblos cercanos que le ofreció el viernes su anfitrión Jorge Yoma, el gobernador dijo un par de cosas para retener: 1) que trabaja para la hipótesis de que la elección de 2003 va a ser entre él, Elisa Carrió (Alianza) y Domingo Cavallo (según le vaya en su gestión con el gobierno de Fernando de la Rúa. 2) Que el principal adversario dentro del PJ es Menem, que sigue arriba de todos los demás en intención de voto, sólo superado por él mismo, en las encuestas que Ruckauf paga, claro. 3) Que trata de convencer a José Bordón para que sea el primer diputado nacional en las listas del PJ en Buenos Aires, pero que el santafesino ex gobernador de Mendoza se resiste. Esto lo expone a Bordón a quedarse sin el actual Ministerio de Educación y sin la banca. 4) Con Duhalde las cosas están bien, pero éste no le deja meter mano en el partido. 5) Cree que Cavallo se va a bajar del gobierno, pero Ricardo Gutiérrez, que afirma conocerlo mejor, le dice que la palabra renuncia no existe en el diccionario de Cavallo, que antes se va a desangrar como con Menem, pero bajarse jamás.

Ese mismo viernes otra ala del peronismo de Buenos Aires se entregaba, con algo más de lujo y recursos, a la mesa de arena. Antonio Cafiero reabrió su chalet de San Isidro para una peña que convocó con el título de «Política, tangos y deporte». El padrón era el esperable en estas reuniones del veterano senador: Felipe Solá, el ministro productivo Federico Scarabino, Fernando Galmarini, el sanitarista Ginés González García, el senador Héctor Maya, el dirigente de San Isidro Carlos Hurst, su hijo Mario Cafiero, el fiscal Joaquín Da Rocha, Alicia Pierini, el publicista Pepe Albistur, Carlos Campolongo, Fernando Niembro y entre otros, Hugo Anzorreguy. Locro, empanadas y final con recital improvisado de la Varela sólo con acompañamiento de su hermano en guitarra eléctrica. A la cancionista, artista estable de los cumpleaños del senador, se la homenajeó por la actuación en París en el show que organizó Aníbal Ibarra.

Esperaban a Duhalde que nunca llegó porque, se disculpó al día siguiente, estaba fuera del país. Se escuchó que en la Argentina nada cambia: De la Rúa está a los barquinazos como Alfonsín hace 15 años, 2001 es el '87 y hay que hacer una renovación peronista como en los '80 y decidir qué cacique se queda con el mando peronista. Muchas bromas a Anzorreguy «que no tiene poder, pero siempre graba todo». Galmarini defendió algo a Menem, pero compensó con un amago de autocrítica. Solá contó anécdotas de Jauretche, y Cafiero recordó que una vez Jauretche lo corrió con un puñal que el escritor de las zonceras solía esconder entre sus ropas, en una redacción de revista. Cuando subió el vino, hubo chistes con la fórmula Cafiero-Varela porque es más nacional que Menem-Bolocco.

A la hora de las confesiones se volvió a hablar, como en La Rioja, de listas de candidatos. Cafiero no lo dice, pero está cerca de aceptar ser senador suplente de Duhalde para que lo deje cuando en 2003 vaya a la gobernación. Pero se le mojan los papeles ante este dilema: ¿y si a Duhalde le sortean la banca y queda con dos años y se tienen que ir los dos de la cámara ese año? Un sector del PJ piensa que podría ser cabeza de la lista de diputados en una elección que el peronismo gana y va a tener la presidencia de la Cámara (a menos que la ceda, como el Senado), los cargos altos y además puede estar en la cúpula del bloque. Creen que no haría mala elección en Capital. ¿Y en provincia de Buenos Aires? Ni Rucucu ni Duhalde lo quieren lo suficiente como para tanto.

La llegada de Ruckauf a Guandacol no fue fácil. Bajó en Chilecito, donde lo esperaba Yoma, maldiciendo porque hubo un viento en contra de 200 km/h que le demoró el viaje. Igual sonrió como hace rato no lo hace, elogió a Menem (lo mismo que Yoma; «lo llevamos en el corazón», simuló) y hasta dijo que no cree vaya preso porque es una causa política, que lo persiguen y que no hay nada serio contra él. Los adversarios de Yoma, que compite con Eduardo Menem por afuera del PJ por una banca en el Senado de la Nación, le regaron en la ruta desde Chilecito hasta Guandacol con carteles de «Yoma traidor, no recibimos a traidores». Ese mal recibimiento no le gustó a nadie, como tampoco algunos exaltados que intentaron algunos gestos de violencia que debió reprimir la Policía local y reprobar Eduardo Menem.

Ayudó a pacificar los ánimos que ese viernes se pagasen los sueldos, y muchos vecinos fueron a Villa Unión a cobrar descomprimiendo la situación. El ex arquero Ubaldo Fillol preguntaba «¿dónde me trajeron?», cuando vio esos altercados. Animado, reveló que desde Buenos Aires le habían desaconsejado participar de la interna provincial; «te estás metiendo con Carlos Menem», dijo que le habían advertido, pero que él respondió: «Yo trabajo con Ruckauf». El gobernador, en campaña siempre deportiva, había llegado con pelotas para varios deportes (fútbol, básquet, hasta golf), jirafas para baloncesto y las tradicionales zapatillas de doble lengüeta.

El regalo de Ruckauf para quienes lo esperaban era una encuesta de Julio Aurelio que alegró a los anfitriones: 63% de imagen positiva para Yoma, seguido por Carlos Menem 61%, Eduardo Menem 54% y el gobernador Angel Maza, 51%. En intención de voto, Yoma aparece en ese sondeo nueve puntos arriba de Eduardo Menem para la elección.

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