19 de agosto 2009 - 00:10

Aníbal Fernández embistió contra la Iglesia por el índice de pobreza

Aníbal Fernández.
Aníbal Fernández.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cuestionó el sistema de medición de la pobreza que utilizaron los obispos católicos, y defendió las estadísticas difundidas por el INDEC.

"Ese análisis subjetivo no puede ser comparable con una medición real", señaló Fernández, en referencia a la medición de la pobreza realizada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

En declaraciones radiales el jefe de ministros señaló: "sigo creyendo que la Encuesta Permanente de Hogares, que ha sido históricamente la forma de medir, ha sido muy contundente como para analizarlo con una medición subjetiva".

Los obispos, encabezados por el cardenal Jorge Bergoglio, volvieron a estimar que el 40 por ciento de la población argentina se encuentra debajo de la línea de pobreza, una cifra muy superior al 15,6 por ciento informado por el INDEC en las últimas semanas.

La cifra se basa precisamente en las estimaciones del Observatorio de la Deuda Social de la UCA.

El último martes, la Comisión Permanente del Episcopado argentino -la cúpula de la Iglesia- comenzó a deliberar sobre la situación de la pobreza en el país.

Fuentes eclesiásticas informaron a Noticias Argentinas que los miembros del Episcopado ultiman los detalles del documento que darán a conocer este viernes, aunque aún no está definido si darán conferencia de prensa o si el vocero de la Iglesia, Jorge Oesterheld, sólo leerá el documento.

En tanto, en medio de la polémica entre el Gobierno y la Iglesia por la pobreza, el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Baldomero Álvarez, le resto importancia a las estadísticas y aseguró que "lo importante es trabajar para mejorar la situación".

El ministro consideró que "en muchos casos la voz de la Iglesia es importante", al tiempo que destacó su colaboración con los sectores más postergados.

Álvarez trató de bajar el tono al conflicto y pidió "sumar estas miles de voluntades que a diario ponen el hombro" y "volver a un esquema de participación", y deslizó así la posibilidad de que el Estado y la Iglesia trabajen juntos.

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