30 de noviembre 2000 - 00:00

Anibal Ibarra: "Como vamos no habrá un 2003"

Aníbal Ibarra hizo ayer otra incursión en la política grande, es decir la que va más allá de los intereses del distrito que gobierna en la política nacional. Fue para criticar el proyecto de reforma previsional que su gobierno envió al Congreso, que reforzó con una crítica al gobierno de la Alianza. El jefe porteño se había prometido a sólo «hablar de la gestión», pero el mutismo de su jefe, Carlos Chacho Alvarez, le permitió algunas licencias discursivas. Por caso, ayer negó que pudiera tener chances electorales en 2003 (su tropa lo estimula para una reelección porteña o un salto nacional) si no cambia la política del último semestre.

Sin pronóstico

En charla con periodistas del exterior, el jefe de Gobierno de Buenos Aires eludió hacer un pronóstico para cuando termine su mandato y el de Fernando de la Rúa, porque, dijo, «falta mucho» y «nadie puede pensar en eso a esta altura si no tenemos un 2001 y un 2002 con otras características a las del segundo semestre de este año». Para Ibarra «en la Argentina hoy, nadie puede mirar con cierto grado de certeza, tres o cuatro años hacia adelante, de cómo van a pasar las cosas. Dependerá del crecimiento macroeconómico y de que algunos de esos números puedan traducirse en desarrollo social», afirmó.

Más permisivo con las disidencias en el seno de la coalición que integra, el frepasista sostuvo que
«la Alianza se mantiene en términos formales y sustanciales» porque «si a un incumplimiento contestamos con una ruptura, no habría gobierno en el mundo que aguantara, significaría estar condenados a la inestabilidad y a una política rupturista y testimonial permanente».

Ibarra
, quien se impuso desacelerar su estrategia de abroquelar el Frepaso a su alrededor, admitió también que el «el Frepaso ratifica su pertenencia a la Alianza, aunque eso no significa que todo esté bien» ya que «existe un malhumor social muy extendido y la gente no vislumbra luz».

En otro sentido, la tropa ibarrista de la Capital, sesionó el lunes en un plenario de la línea interna que pilotea el ladero de Ibarra,
Ariel Schifrin, presidente del bloque Alianza en la Legislatura porteña. En ese encuentro el legislador tuvo una mirada curiosa sobre la actitud de Alvarez en estos días. Schifrin dijo que el silencio del cacique del Frente Grande era bueno, porque eso ayudaba a la carrera de su jefe directo, Ibarra.

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