15 de enero 2001 - 00:00

Argentina investigará si hubo contagio atómico en Kosovo

Organización del Tratado del Atlántico (OTAN) invitó a la Argentina a integrar un grupo especial de trabajo que tratará la presunta vinculación entre los bombardeos realizados con munición de uranio reducido y la contaminación radiactiva de los efectivos desplegados en misiones de paz en Kosovo. El jefe del Estado Mayor Conjunto (EMC), general Juan Carlos Mugnolo, que tiene la responsabilidad operativa sobre todos los contingentes de las FF.AA. que estuvieron en el conflicto albano-kosovar, analizará esta semana la constitución de un equipo de médicos y técnicos de las fuerzas para colaborar en la tarea emprendida por la conducción de la OTAN. El viernes pasado, George Robertson, secretario general de la alianza atlántica, comunicó a la Cancillería la decisión de incorporar a la Argentina -junto a los 27 países que participaron en el mantenimiento de la paz en Kosovo-a una comisión de transparencia que sesionará en Bruselas, cuartel general de la OTAN.

El cometido del grupo especial lanzado por Robertson apunta a concentrar toda la información acerca de los presuntos efectos nocivos de los proyectiles de uranio reducido en las tropas de la alianza desplegadas durante los bombardeos contra objetivos blindados. Y disminuir la presión que ejercen los políticos y veteranos europeos sobre la conducción de la OTAN, luego de que Italia denunciara varios casos de leucemia en soldados que habrían sido contaminados en Bosnia y Kosovo. El telón de fondo del denominado «síndrome de los Balcanes» es un cuestionamiento a la munición de uranio reducido (DU, sigla en inglés, Depleted Uranium), que equipara la Fuerza de Reacción Rápida de la UE en el año 2003. Es decir, un negocio de las contratistas de defensa. Gran Bretaña ha ofrecido una brigada de tanques Challenger 2 y 72 aviones Harrier armados con proyectiles anti-tanque de uranio para la fuerza de 60.000 hombres de la UE. Mientras que Italia solicitó la semana pasada a Robertson que se eliminaran todos los proyectiles DU, pedido que fue rechazado.

El titular del EMC confirmó a este diario que las tropas argentinas no estuvieron en las áreas sospechadas de contaminación y además ratificó que la llegada a la zona del conflicto del primer contingente criollo fue cuatro meses después de los bombardeos. Además, al regreso se efectuaron análisis sanguíneos sin que se hallaran indicios de radiactividad en los efectivos.

El comunicado de Robertson, ex ministro de Defensa del Reino Unido, tensó el clima en la Cancillería. No es un secreto que, desde la asunción, el gobierno de De la Rúa buscó distanciarse -esgrimiendo austeridad presupuestaria-de los compromisos militares asociados con la OTAN. En el Ministerio de Defensa, el secretario de Asuntos Militares, licenciado Angel Tello, expresa la misma corriente de pensamiento. La resume en un latiguillo: «más ONU y menos OTAN», exorcizando la iniciativa del anterior gobierno cuyo objetivo era hacer que las FF.AA. tuvieran capacidad interoperativa con sus colegas de la alianza atlántica.

Mugnolo
en cambio se alineó rápidamente tras el pedido de Robertson y ordenará esta semana la creación de un equipo, probablemente integrado por médicos del hospital militar conjunto replegado de Dakovica en octubre pasado que viajará a Bruselas. Robertson no es un desconocido en el EMC, aún está en vigencia el acuerdo que firmaron en octubre de 1998 en Gran Bretañ{ los entonces ministros de Defensa, Jorge Domínguez y George Robertson, por el cual se impulsa la realización de ejercicios conjuntos entre militares de ambos países.

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