El piquete contra la instalación de la pastera Botnia recibió una denuncia de supuesta corrupción, un hecho que se da en sintonía con el espacio de poder que han desarrollado los asambleístas de Gualeguaychú en un cruce internacional de decisiva importancia política y económica para la Argentina y Uruguay.
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La acusación contra el corte de ruta llega por parte de una ciudadana uruguaya que asegura haber sido obligada a pagar un «peaje» de 87 dólares para que los ambientalistas de Gualeguaychú le permitieran atravesar el puente que une a esa ciudad con Fray Bentos y así poder asistir al velatorio de su madre. «Creo que este tipo de atropellos tiene que salir a la luz pública», dijo indignada en una carta enviada al diario «El País», de Uruguay, donde detalla el grave incidente.
Transcurridos más de 200 días consecutivos de cortes en el puente fronterizo, es claro que se han registrado excepciones para poder cruzar el río Uruguay. Aunque la determinación resultó ser siempre arbitraria por parte de los ambientalistas. Al parecer, la tentación atrapó a algunos asambleístas, que ya habrían intentado en varias ocasiones sacar ventajas de su posición, según las denuncias disparadas desde Uruguay.
Agresiones
A su vez, los desembarcos de los combativos entrerrianos en tierras del vecino país no suelen pasar inadvertidos y, en varias oportunidades, quedaron teñidos por la polémica. Por caso, un viaje a Montevideo para promocionar la causa contra la papelera Botnia a principios de este mes terminó con varios ambientalistas agredidos, mientras que más recientemente otros enviados fueron abucheados a la salida de una radio de Fray Bentos, y un contingente fue sugestivamente demorado por empleados uruguayos del puente internacional, que concretaron una suerte de contrapiquete de una hora.
Hay que destacar otro caso polémico, en el que los entrerrianos abrieron el paso para que cruce el de fútbol de Gimnasia y Esgrima de La Plata, que debía jugar un partido por Copa Libertadores en el vecino país el pasado 10 de febrero. El cruce fue permitido, supuestamente, a cambio de una colaboración «financiera» destinada a sustentar material de campaña antipastera.
«Son incontables los casos de uruguayos y argentinos que han tenido problemas para cruzar los puentes binacionales», afirma el diario «El País», que recuerda, entre otros, el caso de una ciudadana argentina, de 86 años, que viajaba con familiares desde Uruguay hacia Buenos Aires para recibir tratamiento médico. «De nada valió que la mujer exhibiera sus certificados; debió desviarse hasta la ciudad de Colón» para ingresar por el puente que une esa ciudad con Paysandú, y llegar a la capital argentina, recordaron.
El matutino uruguayo también subraya que «dado que el corte lleva ya casi siete meses,es muy poco frecuente que desde Uruguay se intente pasar hacia Argentina. Salvo en casos de extrema urgencia o muy especiales como el reseñado antes».
Se señala además otro caso ocurrido el pasado viernes, que implicó el «ingreso de tres activistas comprometidos en el plan de acciones secretas contra Botnia», entre los que figura el dirigente de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú, Alfredo De Angelis. La crónica recuerda que el grupo «se perdió de vista» apenas pasó el control migratorio y que De Angelis figura entre los miembros de la Asamblea autorizados «a realizar acciones secretas» contra el emprendimiento finlandés.
Justamente, el 8 de junio último, los vecinos de Gualeguaychú levantaron el bloqueo del puente a Fray Bentos sólo por unos instantes para dejar pasar a un grupo de asambleístas que cruzaron la frontera para participar en la localidad uruguaya de Mercedes de un encuentro de tono antipastera. Ante este escenario, trascendió el malestar del país vecino: «No tienen ningún reparo en levantar la barrera para exportar a tierra oriental acciones contra Botnia», se quejaban en Uruguay.
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