18 de octubre 2007 - 00:00

"Aristóteles me guiará"

Sobre la filosofía que impondrá en su gestión, Rodríguez Felder no tiene dudas: Aristóteles será el camino. Esta es otra parte del diálogo:

Periodista: ¿Piensa hacer muchas modificaciones en su área?

Luis Rodríguez Felder: No. Voy a ir de a poco. La vida es como una pelota de rugby, uno nunca sabe para dónde va a picar. Lo que le quiero decir es que lo que tenemos lo construyó una sociedad, la nuestra, no otra, y vamos a ir de a poco. Soy aristotélico, y Aristóteles me va a guiar en mi gestión.

P.: ¿De qué manera?

L.R.F.: Aristóteles hablaba del sustrato, que es aquello que permanece inmóvil, inalterado. Uno puede hacer modificaciones, pero el sustrato no cambia. La identidad no cambia. Yo voy a tener reuniones con todo el organigrama, voy a revisar cada dirección, cada subsecretaría, pero el sustrato permanecerá siendo el mismo. Sin ideologías. Hay que potenciar a la gente valiosa, por ejemplo Onofre Lovero, un prócer viviente. Pero, en fin, siempre se habla mucho de nombres, de designaciones, cuando lo más importante son los fines: llegar a todos con la cultura. Integrar a todos los estratos sociales, y de todas las edades, a la cultura. A los chicos, por ejemplo. Volver a formarlos en la educación vial, a la que me dediqué mucho tiempo.

P.: ¿Cómo fueron sus años de titiritero?

L.R.F.: Yo fui discípulo de un gran poeta y titiritero, César López Ocón. Mis primeras acciones editoriales fueron para él. Yo fui su actor y titiritero; hacíamos títeres de guante. Conocí mucho a Ariel Bufano, aunque tuvimos muchas discusiones. Ya desde esa época yo quería sacar los títeres de un espacio limitado y llevarlos de viaje, llegar a todos con el teatro de títeres, volver con los títeres a las escuelas. Eso es lo que hay que hacer. Tenemos que formar titiriteros.

P.: Usted habló de convocar a mecenas para la cultura, pero eso viene sucediendo desde hace muchas gestiones. ¿Por qué cree usted que no se logra materializar?

L.R.F.: Tiene que haber un cambio de mentalidad, es cierto. La Argentina, después de 2001, cambió mucho. Todo es especulación, hay una red de corrupción enorme. Eso debe modificarse. Buenos Aires se tiene que poner de pie. Es inadmisible que haya chicos comiendo de la basura en plena calle Lavalle. Hay que detener la emigración de gente. Yo lo veo con mi editorial. A mí me sorprendía que cada vez me pidieran más libros desde Miami, hasta que un día pregunté por qué había tanta demanda. Y me respondieron: «Tío, porque vosotros estáis llegando mucho, cada vez sois más, y tenemos que abrir rincones argentinos en las librerías». Y eso es bochornoso, triste.

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