Arman mesa electoral en Buenos Aires con Solá y Pampuro
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Con su participación en la «Junta Grande Kirchnerista», todos los precandidatos quedan de algún modo empardados hacia dentro del FpV. Estarán además los piqueteros, grupos menores y los intendentes del conurbano que saltaron de Duhalde hacia Kirchner.
Como la excusa es legislativa, concurre Balestrini como presidente de Diputados y Pampuro como vice del Senado. Como el matancero fue junto al diputado Carlos Moreno gestor de esa mesa de coordinación legislativa, la cumbre preparatoria del jueves pasado fue en su despacho del Congreso.
En aquel almuerzo, se bosquejó el mapa del kirchnerismo porque reunió a los grupos que tributan a la Casa Rosada.
Además de Balestrini y Pampuro, estuvieron Fernando «Chino» Navarro del Movimiento Evita -aliado de Solá-, y los felipistas Osvaldo Goicoechea, Ismael Passaglia y Juan Amondarain.
Otro clan integran Moreno, Dante Dovena y Mariano West, socios en el Congreso, con referencias como K puros. Un cuarto integrante de esa mesa es María Teresa García, pero que reporta a Aníbal Fernández. También Aldo San Pedro, como dueño del Partido de la Victoria.
Horacio González, vice de Diputados, tiene vínculo directo con el intendente de Ituzaingó, Alberto Descalzo, que se mueve en dueto con Julio Pereyra. La presencia de este bloque es quizá la más devaluada en la mesa a pesar de que las leyes impactan en los municipios.
Carlos Kunkel, líbero -o doble agente- en el cielo de los líberos también está invitado al Banco Provincia, como Carlos Bonicatto, diputado provincial, que responde a Julio Alak, intendente de La Plata, con aspiraciones de pulsear en la fórmula bonaerense.
Todos, con la salvedad de la anibalista M.T. García, fueron citados para esta tarde. El resto tiene razones: son autoridades legislativas en La Plata o el Congreso. Si avanza a mesa política, tendrán que agregar tablones a la asamblea itinerante del kirchnerismo.
A simple vista, para Solá supone una ganancia: luego de los tropiezos de la semana pasada, en que el kirchnerismo se resistió a sus proyectos -aunque al final votó alineado-, el gobernador podrá tener una mesa donde se haga un debate previo y, en teoría, se encolumne a los díscolos.
Pero no es tan fácil. La tenida del jueves pasado en Diputados mostró que, mayoritariamente, esa mesa no avala la reelección del gobernador. «Yo soy gran amigo de Felipe, pero mi único jefe es Kirchner», dijo Balestrini. Tanto cariño aturde al gobernador.




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